Gestión Pública

Carmena quiere ajustar la Operación Chamartín a un Madrid sin tráfico

Renunciará a que los promotores paguen el soterramiento de las vías y la remodelación del nudo Norte a cambio de menos rascacielos.

Vista general de Distrito Castellana Norte

Vista general de Distrito Castellana Norte DCN

La Operación Chamartín, la mítica remodelación del norte de la ciudad de Madrid que lleva intentando salir adelante desde 1993, vuelve a pender de un hilo. El Ayuntamiento de la capital, con Manuela Carmena al frente, ha llegado a una conclusión: si a los promotores, la sociedad Distrito Castellana Norte (liderada por BBVA y participada por la Constructora San José), se les concedió hace 15 años que aumentasen la altura de los edificios que planeaban construir a cambio de que financiasen una serie de infraestructuras públicas, ahora se puede pactar que hagan menos infraestructuras y renuncien a la altura que pretendían dar a los rascacielos y al número de los mismos, es decir, a la edificabilidad pactada. ¿De qué infraestructuras habla el equipo de Gobierno de Ahora Madrid?

El pacto que alcanzaron a principios de siglo todos los implicados en esta mítica operación de urbanismo de la capital española, es decir, el Ministerio de Fomento, la Comunidad de Madrid, Adif, Renfe-Operadora y el Ayuntamiento, incluía inversiones en infraestructuras y urbanización por importe de 1.341 millones de euros.

Entre ellas, soterrar las vías de Chamartín: 252,2 millones de euros. Remodelar el nudo Norte de Madrid: 146,4 millones. Ampliar la línea 11 de Metro: 137,9 millones. Acometer la reestructuración del nudo de Fuencarral y su entorno: 67,9 millones. O prolongar las infraestructuras del Canal de Isabel II al distrito Fuencarral-El Pardo: 80,9 millones. Distrito Castellana Norte estaba dispuesto a financiarlo, a cambio de poder ver realizados sus planes sobre las 311 hectáreas que se aprobaron junto al resto de condiciones en el Plan General de Ordenación Urbana de principios de siglo. Evidentemente les salían los números. 

Dice el Ayuntamiento que su intención es que los números sigan saliendo y que para ello está dispuesto, en todo o en parte, a renunciar a determinadas infraestructuras. Según se desprende de las palabras del responsable de Urbanismo del Consistorio, José Manuel Calvo, no las consideran imprescindibles para el modelo de ciudad que defiende el equipo de Gobierno de Ahora Madrid. Una ciudad con menos tráfico, según palabras de Calvo que están perfectamente en línea con las manifestaciones de la alcaldesa y la concejala de Medioambiente, Inés Sabanés.

Están dispuestos en concreto, asegura Calvo, a renunciar al soterramiento de las vías y la modificación del nudo Norte, incluido el incremento de carriles que se pensó para aumentar la capacidad de absorción de tráfico. Actualmente, en torno a 275.000 vehículos convergen en el nudo Norte procedentes de cinco vías diferentes (el Paseo de la Castellana, la Calle 30, la M11, la A1 y la M607).

En Distrito Castellana Norte se han llevado las manos a la cabeza ante las intenciones del Consistorio. En lugar de lograr que funcione su ultimátum, su aviso de que si no está en marcha el proyecto a finales de 2016 lo abandonarán, han visto como el Ayuntamiento acaba de iniciar una ronda de contactos con todos los agentes que dieron el visto bueno al plan anterior (aunque a ellos se les dejó fuera en un primer momento) para revisar por completo el plan. Cambiar la edificabilidad pasa por cambiar el Plan General de Ordenación Urbana, es decir, necesita el visto bueno final de la Comunidad de Madrid. Y la opinión actual de Fomento valdrá de muy poco en cuestión de semanas, cuando tome posesión el nuevo Ejecutivo sea o no del mismo signo que el actual. 

El tiempo corre. Si la operación encalla, se verán afectados los promotores del proyecto y el gestor público de infraestructuras Adif, que es el principal propietario del suelo e iba a ingresar 200 millones de euros en cuanto el Ayuntamiento autorizase la operación y otros 800 millones en los próximos 20 años que, había manifestado, pretendía destinar a inversión en infraestructuras de Cercanías.