preconcurso de acreedores

¿Quién gana o pierde con la caída de Abengoa?

Las familias fundadoras, los accionistas minoritarios y la Comunidad de Andalucía se erigen en los potenciales derrotados de la caída de Abengoa.

Felipe Benjumea, primer accionista de la empresa

Felipe Benjumea, primer accionista de la empresa

Ganar, no gana nadie con la caída de Abengoa, salvo unos pocos. Un grupo de fondos de inversión llevan cinco años merodeando el accionariado de la compañía sevillana con posiciones cortas o bajistas, que se revalorizan con la caída de un activo. Son inversores enfocados en detectar compañías en problemas y beneficiarse de ello.

En 2010, con el estallido de la crisis de deuda soberana europea, Abengoa pronto se convirtió en un caramelo para este tipo de inversores. Su exposición a la financiación bancaria, los bonos y la construcción de complejas estructuras de financiación para sus proyectos de energías renovables situaron a la empresa en el radar de los ‘hedge funds’ más agresivos. 

Y también de la banca, que comenzó a exigir nuevas garantías a la empresa, así como la venta forzada de activos para reducir su endeudamiento. En junio de 2011 vendió Telvent, su joya de la corona y la primera empresa española en salir a cotizar en el Nasdaq. Dos años más tarde, Abengoa tuvo que vender Befesa, y en 2014 creó un vehículo con activos renovables (Abengoa Yield), que terminó colocando en bolsa.

Con las tres operaciones citadas, los inversores bajistas elevaron la presión bursátil sobre la empresa española hasta superar porcentajes del 6% al 10% del capital de la empresa, valorados entre 250 y 40 millones de euros si se mira a 2014 o a la cotización actual. La presión ha sido continua, constante... Abengoa siempre ha estado entre los valores favoritos de los inversores bajistas en la bolsa española.

Las posiciones cortas de Abengoa.

Las posiciones cortas de Abengoa.

El pasado 8 de noviembre, tras el anuncio de un acuerdo de inversión de Gonvarri (Gestamp), ni siquiera se retiraron. El 5,4% del capital permaneció, en posición bajista, en manos de fondos como GLG Partners, Och-Ziff Management y Sothic Capital. Son los grandes beneficiados del derrumbe bursátil de Abengoa en la jornada del martes (-53%) y en el último año: la empresa y sus accionistas han perdido nueve de cada diez euros de su valor bursátil (-88%).

Este miércoles, algunos de ellos, aprovecharon para recomprar sus acciones vendidas y salir del valor, según se desprende de las operaciones en bloque en el mercado ciego (anónimo). Demasiado riesgo, incluso para los fondos de más riesgo.

Los que pierden

- Andalucía y sus empleados. La mayor comunidad autónoma tenía en la empresa sevillana su estandarte de modernidad e innovación. La propia Junta ha saltado como un resorte a las noticias de la crisis de Abengoa y ha pedido que los bancos rescaten a la empresa. Con cerca de 24.000 trabajadores en plantilla, Abengoa es una de las principales empresas españolas y tiene presencia en más de 80 países. La empresa se ha convertido en uno de los motores empresariales más importantes de la región, así como uno de los principales contribuyentes en la última década. Su negocio movía más de 7.000 millones de euros, cerca del 90% en sus actividades internacionales.

- Las familias Benjumea, Abaurre, Solís... Además de los minoritarios, los mayores accionistas de Abengoa controlaban el 60% de la empresa hasta este verano. Son los herederos de los ingenieros que en 1941 fundadorn la compañía.  Esa participación superaba con creces los 600 millones de euros de valor en bolsa. En 2014, antes de que comenzase la crisis bursátil de la empresa, Abengoa valía en bolsa más de 2.500 millones y sus accionistas eran multimillonarias. Hoy esas acciones valen poco menos de 240 millones.

- La banca. Las entidades financieras se sitúan entre el bando ganador y perdedor con la debacle de Abengoa, aunque en el fondo, la banca siempre gana. Durante años se han beneficiado de créditos milmillonarios concedidos a la compañía sevillana, así como los cuantiosos intereses asociados a la misma. Sólo en el primer semestre de 2015, Abengoa tuvo que desembolsar más de 400 millones en intereses.