Sociedad

Un párroco de Sevilla impide a un homosexual ser padrino del bautismo de su sobrina

“Los homosexuales que manifiestan su amor públicamente no tienen derecho a apadrinar a un ser querido”, le explicó el cura de la Iglesia de San Eutropio de Paradas.

Alejandro Rodríguez en una imagen que ha compartido en las redes sociales

Alejandro Rodríguez en una imagen que ha compartido en las redes sociales Facebook

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El párroco de la Iglesia de San Eutropio de Paradas (Sevilla), Franciso Javier Aranda Palma, ha impedido a Alejandro Rodríguez, un vecino de 29 años de la localidad, ser el padrino de bautizo de su sobrina por su "orientación sexual". "Los homosexuales que viven en pareja y públicamente manifiestan su amor no tienen el derecho de apadrinar a un ser querido bajo el sacramento del bautismo", le explicó el sacerdote.

Según relata el joven, durante la tarde del lunes se dirigió a la Iglesia para solicitar al que consideraba "una persona razonable y cabal" el bautizo de su sobrina y así ser su padrino, cuando se encontró con la negativa de éste, quien le advirtió, antes del “no”, que era una decisión que “no le iba a gustar o no iba a llegar a entender”.

Rodríguez, que se define como "creyente, cristiano y practicante" y que vive "en torno a la comunidad cristiana", dice no entender el rechazo que ha recibido por parte de Aranda Palma: "¿No puedo darle el cariño y las necesidades por ser algo extraño según él y la palabra de Dios".

Y carga contra el párroco de esta localidad de la campiña sevillana de poco más de 7.000 habitantes afirmando que "Dios seguro que no está de parte de este tipo de personas que se esconden tras una sotana y presumen de predicar lo que ellos mismos han inventado". "Espero que comprenda mi enfado", reza en un post de Facebook que escribió en la noche de ayer.

“Mi cabreo fue monumental, ayer decidimos no bautizar a la niña o irnos a otro pueblo como han hecho otras familias que también han tenido problemas -de otro tipo- con este párroco”, explica Rodíguez a EL ESPAÑOL. Además, recuerda que se planteó durante la noche emprender las acciones para apostatar, pero “pensándolo en frío”, “el problema no lo tengo con la Iglesia, sino con él”. “Pero no lo descarto”, zanja.

"POR TENER UNA RELACIÓN ABIERTA"

Por su parte, el párroco confirma a este periódico lo sucedido -Rodríguez no podrá ser el padrino de su sobrina- aunque dice matizar sus palabras, ya que, “siguiendo la doctrina de la Iglesia”, no se le niega “por ser homosexual, sino por tener una relación abierta y pública con otro hombre”.

“Es sólo lo que puedo afirmar, no voy a hacer más declaraciones. Si tienen alguna duda que acudan al Arzobispado de la zona para que les expliquen los dogmas de la Iglesia”, sentencia en la breve conversación.

“UN CLARO ACTO DE HOMOFOBIA”

El hecho denunciado por Rodríguez supone un “acto claro de homofobia”. Así lo califica a EL ESPAÑOL Rubén López, vocal de delitos de odio de Arcópoli, ya que considera que es una rotunda “discriminación por la única razón de ser homosexual”: “Atenta contra la dignidad de la persona”.

López argumenta que la Iglesia puede poner unas normas internas, “como lo hace”, pero que tiene que tener en cuenta que es “dentro de una país democrático que se rige por una Constitución en la que se recoge que todos somos iguales”.

Este incidente, a su juicio, demuestra que “la doctrina no ha cambiado” -“sólo la sensibilidad de este Papa a nivel mediático”-, ya que “para la Iglesia no está penado ser homosexual pero sí ejercerlo”. “Es la misma Iglesia de siempre, donde no caben todos, sino solo unos pocos”.