Ataque en Mali

“Los yihadistas están aquí: ¡váyase rápido!”

María José es una española que trabaja cerca del hotel donde un grupo yihadista ha secuestrado a 170 personas. Así lo ha vivido.

Militares aseguran los alrededores del hotel Radisson en Bamako, Mali.

Militares aseguran los alrededores del hotel Radisson en Bamako, Mali.

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Lo supe antes de salir de casa, hacia las 6:30 de la mañana. Diferentes empresas de seguridad privada ya manejaban la información. Los familiares de empleados de estas empresas empezaron a llamarse los unos a los otros hablando del ataque yihadista. La cuestión era salir o no de casa. Pero tomé la decisión de ir porque se trataba sólo de un comentario, de rumores. No había confirmación de nadie.

Ce matin est très chaud… Restez à la maison!” “Esta mañana está muy caliente. Quédese en casa”. El primer saludo que a una hora temprana me dedicaban los vigilantes habituales de la zona nada tenía que ver con la temperatura que actualmente tenemos en la capital maliense, (alta aunque agradable), sino con el hecho de que algo grave acontecía en el Hotel Radisson, cerca de donde se encuentra nuestro despacho (una empresa que ayuda a empresas españolas a hacer negocios en Mali, Mali-Espagne SARL).

El hotel Radisson Blu, en pleno centro financiero de Bamako, es un hotel cinco estrellas al que no van sólo occidentales, sino también africanos a hacer negocios. Al llegar al trabajo me acerqué al hotel para ver qué pasaba. Eran las 7:30 de la mañana y en los accesos ya avisaban de que te volvieras enseguida, que había un ataque yihadista. Numerosas personas se concentraban en las inmediaciones de la zona para saber qué sucedía tras las barreras de seguridad que delimitan el acceso hasta la puerta principal del hotel y deteniendo el paso de forma espontánea a cualquier vehículo en esa dirección.

Entre nerviosismo y preocupación exclamaban golpeando con las manos ruidosamente los coches para que nadie, sobre todo los blancos u occidentales, se entretuviera más de la cuenta. “Les djihadistes sont ici, au Radisson. Partez vite!” “Los yihadistas están aquí, en el Radisson. Váyase rápido!”.

Al cabo de una hora decidimos cerrar el despacho. Las oficinas y centros comerciales han cerrado las puertas como medida de prevención, pues se temía que a lo largo del día algunas de las vías principales pudieran quedar cerradas o fueran de difícil acceso. Un mensaje de la embajada española enviado a las 8:35 ya me había advertido: “Atención. Explosión y tiros en hotel Radisson. Probable atentado en curso. No se debe circular por Bamako”. Siempre recibimos estos mensajes cuando hay una alerta.

El ruido de los helicópteros que sobrevolaban la zona la tarde del viernes se entremezclaba con los llamamientos al rezo que por los altavoces se hacen cotidianamente desde las mezquitas. Vehículos blindados de la Policía nacional se hallaban situados en los principales puntos de acceso y la presencia militar por los alrededores se había hecho mucho más visible. Apenas circulaban coches o peatones.

Y es que la toma de los 170 rehenes en la que han muerto al menos 27 personas se ha vivido desde el primer momento con bastante preocupación, aunque también esperanza. Los controles para acceder a algunos edificios se han llevado a cabo de manera mucho más rigurosa de lo habitual y las recomendaciones de permanecer en casa hasta que la situación estuviera controlada se han ido repitiendo como medida de prevención.

Esta medianoche vuelo a Marruecos, por trabajo. No me provoca ningún miedo, aunque sí más prevención de la habitual. Vivo aquí y cuando estás en países como estos, tú también haces tus propias lecturas de las alarmas que se van generando, según tus propias vivencias. Los controles de salida del pequeño aeropuerto de Bamako serán más largos y exhaustivos de lo habitual. Y eso que en días normales revisan el equipaje tres veces y desde hace unos años los acompañantes ya no pueden entrar en la terminal.

De lo que se trata es de llevar a cabo tus actividades de manera normal e intentando que a un nivel personal, estos u otros hechos no te afecten. Lamentablemente pueden suceder en cualquier otro país, ya sea africano o europeo.