Atentados en París

Buttey: “El Frente Nacional se relame los bigotes”

Hablamos con Maxence Buttey, el que fue concejal de la formación de Le Pen hasta su expulsión en 2014, ligada a su conversión al islam.

Marine Le Pen en la rueda de prensa del Palacio del Elíseo este domingo.

Marine Le Pen en la rueda de prensa del Palacio del Elíseo este domingo. Reuters

El instituto Sofres elaboraba en febrero junto a Canal+, France Info y Le Monde un sondeo sobre el aumento de la popularidad del Frente Nacional como consecuencia de los ataques en Charlie Hebdo y el Hyper Cacher. Los simpatizantes del entonces UMP (hoy Les Republicains), se sentían cada vez más cercanos a las ideas de la formación de Marine Le Pen.

Esta era una de las conclusiones del estudio, que también hacía hincapié en la banalización del discurso de la extrema derecha entre los militantes de la formación presidida por Sarkozy. Tanto es así, que 43% de los interrogados se decía favorable a un acuerdo electoral nacional con el partido de Le Pen (frente a 37% el año anterior). Además, tras los atentados que tuvieron lugar hace ahora diez meses, su formación conoció un apoyo sin precedentes. Según este mismo informe, 34% de los interrogados dicen “adherirse a los ideales del Frente Nacional”, dos puntos más que en 2013. Los franceses se sienten comprendidos por la líder francesa. Así lo muestra el sondeo: 56% de los encuestados defendía que “Marine Le Pen comprende los problemas de los franceses”.

Fronteras, peligro, muerte

Entre los caballos de Troya que la formación de extrema derecha ha introducido en el debate público se encuentran, por supuesto, la seguridad, el cierre de fronteras y la asimilación de la religión musulmana a las barbaries cometidas por miembros del llamado Estado Islámico.

“Sin fronteras no hay protección ni seguridad posible”. El orden de las últimas palabras pronunciadas por la presidenta del Frente Nacional no es anodino. Este periódico ha analizado tres discursos protagonizados por Marine Le Pen tras los ataques de enero y de noviembre de 2015. La radiografía de la oratoria no evoluciona en ninguna de sus tres intervenciones clave. La primera, en el programa de France 2 Las cuatro verdades, el 8 de enero. Su intervención dura apenas siete minutos, durante los cuales repetiría hasta en seis ocasiones fundamentalismoislámico, combinándolo con islamradical. Le Pen prefiere utilizar esta última expresión en lugar de Daesh, o Estado Islámico, más democratizada en el discurso político de los líderes europeos. Para Maxence Buttey, ex concejal del Frente Nacional hasta su expulsión en 2014, ligada a su conversión al islam, esto no es banal. “Usando la palabra islam se da a entender que cualquier practicante de esta religión es susceptible de convertirse en radical. No es una casualidad”.

Pero Le Pen tiene otras predilecciones semánticas. En el discurso del 8 de enero también muestra cierta preferencia por la palabra guerra, peligro o negación, repetidas tres veces cada una, éstas en menos de cinco minutos.

Su aparición pública el 16 de enero no hacía sino reforzar las palabras que ella misma pronunciaba unos días antes. En esta ocasión, quince minutos y treinta y dos segundos de entrevista para BFM TV. Las palabras islam e islamista se repiten en varias ocasiones, mezcladas con la expresión fundamentalismoislámico, que escuchamos hasta en seis ocasiones. Las palabras fronteras y peligro se utilizan en tres ocasiones cada una, seguidas la una de la otra. Al referirse a la libre circulación de personas, repite: “La libre circulación de personas es la libre circulación de armas”. Miedo, riesgo, anarquía e inmigración aterrizan en el centro de su oratoria.

La ruptura del 'tabú Le Pen' entre los franceses, así como la aceptación de los proporcionados por Sofres que hablan de la dirigente como una personalidad política preocupada por los franceses, está sin duda ligada a una expresión que en los dos vídeos anteriores repite hasta en cinco ocasiones. “Hay que poner nombre a las cosas”, una declaración que suele acompañar con coletillas como “Francia necesita...”, “Los franceses quieren...”, “Lo que el pueblo francés no quiere...”.

“Por supuesto que van a recuperar políticamente estos atentados”, concluye Buttey. “Es triste decirlo, pero esto les favorece”. ¿Son conscientes de ello? Le pregunto. “Claro que son conscientes. Se relamen los bigotes. El término seguridad está en todos sus discursos. Cuando ésta se ve atacada, tanto dirigentes como militantes están deseando decir: "¿Lo ves? Teníamos razón”.

Al igual que el resto de partidos políticos, el Frente Nacional se ha visto obligado a suspender la campaña electoral de las elecciones regionales, que tendrán lugar en dos vueltas el 6 y el 13 de diciembre. Maxence Buttey ve en los atentados que golpearon París este 13 de noviembre un acto que de por sí hace publicidad a las ideas defendidas por Le Pen. Su último discurso, protagonizado en rueda de prensa el sábado 14 de noviembre, dura poco más de tres minutos y medio. “Francia, y los franceses ya no está en seguridad”, insiste. "La investigación revela que un gran número de terroristas se puede haber deslizado entre los inmigrantes".

Tras felicitar a François Hollande por el aumento de seguridad en las fronteras del país galo, la líder concluye: “Está bien. Pero es indispensable que Francia encuentre el control de sus fronteras nacionales definitivamente. Sin fronteras, no hay protección, ni seguridad posibles”. Y continúa: “Francia debe restablecer sus medios militares, de policía, de información y de aduanas. El estado debe asegurar la protección de sus fronteras”. La oratoria de Marine Le Pen tiene un patrón del que no suele desviarse: a la exposición de los ideales de su partido más democratizados, introduce algunos de los puntos más polémicos de su programa político. Esta pauta estaba presente en esta última intervención ante los medios. Segundos antes del final de su intervención, Le Pen pide el cierre de las mezquitas radicales, “expulsar a los extranjeros que imparten el odio en nuestro territorio” y, como broche final, “también a los clandestinos, que no tienen nada que hacer aquí”.