Impacto de bala de los ataques de París.

Impacto de bala de los ataques de París. Benoit Tessier REUTERS

Atentados en París

París, la última batalla de una guerra que no va a detenerse

Tras el ataque terrorista del viernes, analizamos el escenario que vive Europa y lo que nos espera en los próximos años. 

Nacho Carretero

¿Por qué Francia es un objetivo prioritario para los terroristas?

Porque está actuando de forma muy activa y directa contra el Estado Islámico. Francia ha llevado a cabo unas 1.300 operaciones contra el EI en Irak, de las que unas 300 han sido ataques. Se estima que han destruido medio millar de objetivos del EI en Irak y ahora han decidido actuar en Siria.

Francia llevaba meses en una situación muy delicada. Hace cuatro días los servicios de Inteligencia franceses lograron frustrar un ataque en la base de Toulon, donde está el portaaviones Charles de Gaulle, que está interviniendo en la guerra de Siria. Estuvieron muy cerca de lograr el atentado. Estaban buscando algo muy espectacular y efectivo.

¿Estamos en guerra?

Estamos en una guerra cuyos enemigos son fanáticos al extremo. Y eso lo complica mucho. Es imposible evitar todos los atentados cuando los atacantes están dispuestos a morir por su causa. La Inteligencia francesa es muy eficaz, detienen terroristas constantemente y abortan ataques muy a menudo. Pero es imposible alcanzar una efectividad del 100%. Todo apunta a que van a tener lugar más atentados.

¿Por qué los ciudadanos de a pie no nos enteramos de los atentados que se frustran y no llegan a ocurrir?

Hay países que sí informan y publicitan los objetivos que iban a ser atacados y lo que han logrado desbaratar. Otros no dicen nada: actúan, detienen o abaten y siguen vigilando. Es debatible, pero en general no es necesario alarmar los ciudadanos cada vez que se aborta un atentado porque eso no conduce a nada. En los círculos terroristas se enteran al momento quién y cómo ha sido detenido y si un atentado ha fracasado.

De todas formas esa información tampoco está oculta. Si se hace un seguimiento de la prensa, uno se puede hacer una idea de la magnitud del problema. Constantemente se frustran atentados, pero lo que queda del terrorismo es el éxito, no el fracaso. Los atentados que fracasan se olvidan.

Un ejemplo: el pasado 21 de agosto un yihadista fue reducido por dos marines estadounidenses en un tren que conectaba Ámsterdam con París. Muchas veces la diferencia entre el éxito y el fracaso es mínima, casi azar, como en este caso en el que existió la suerte de que dos marines viajaran en el mismo vagón.

¿Existe una estimación del número de atentados que se han logrado evitar en Europa en los últimos años?

Es muy complicado aventurar una cifra. Son muchos, muchísimos los atentados que se han abortado en Europa en los últimos años. Algunas fuentes relacionadas con los servicios de Inteligencia de la OTAN estiman que se impiden una media de dos atentados a la semana en una fase de planificación avanzada. Si incluimos primeros niveles de planificación -como detenciones de jóvenes en proceso de radicalización- la cifra se multiplica.

¿Cuál es el papel de la OTAN y en qué nos afecta pertenecer a ella?

Estar bajo el paraguas de la OTAN es vital para los ciudadanos españoles y europeos. A todos los niveles. Desde la libertad de la que gozamos hasta los servicios de inteligencia a los que pertenecemos. Los países de la OTAN comparten casi toda su información y esto permite que la UE pueda impedir decenas de ataques. Tenemos los medios militares, tecnológicos y de inteligencia más avanzados del mundo al servicio de nuestra seguridad.

¿Por qué algunos ciudadanos culpan a la OTAN de ser el desencadenante de los atentados?

En asuntos tan complejos nunca opera una única causa. Pero al evaluar el problema se está cometiendo un error de peso: creer que el terrorismo yihadista es un fenómeno reactivo, que responde a una agresión. No es así. La violencia yihadista es proactiva. Tiene un plan y les pueden molestar las intervenciones de Occidente, pero no les hacen falta para atacar.

Hay ejemplos: El 11S no viene como consecuencia de una intervención de la OTAN. De hecho, la última participación de la OTAN con respecto al mundo musulmán tiene que ver con los musulmanes bosnios, y fue precisamente para darles apoyo.

Es cierto que se han cometido errores que pueden haber influido en la virulencia de los ataques. El propio Tony Blair lo reconoció hace unas semanas, asegurando que la intervención en Irak fue uno de los factores que propició el nacimiento del Estado Islámico. Pero es incorrecta la relación acción-reacción.

¿Qué nos espera en los próximos meses y años?

El escenario no es nada halagüeño. Vivimos una situación cada vez más turbia. Va a haber más ataques en Europa en los próximos meses y años. Cada vez más y parece que cada vez habrá más violencia.

¿La solución pasa por destruir al Estado Islámico?

Hay que atacarles para reducir su poder. Ahora mismo son una enorme organización que controla territorio y tienen infraestructuras. Hay que lograr al menos reducirlos y convertirlos en una facción terrorista más.

Pero incluso una vez destruidos no estaríamos ante la solución definitiva. Si se destruyera al EI se posicionarían otros grupos yihadistas tan o más violentos. Ahora mismo operan unas 20 o 30 facciones yihadistas bajo el amparo de EI, como puede ser Ansar al Sharia en Libia, Boko Haram en Nigeria o Al Shabaab en Somalia.

¿Es tan difícil derrotar al Estado Islámico?

Militarmente es sencillo. Son entre 13.000 y 50.000 combatientes en un territorio llano y sin defensa antiaérea ni medios aéreos. La complicación llega porque tienen respaldo social en ciertas aéreas y, sobre todo, protección encubierta de ciertos países con intereses comunes.

También es importante el cómo se debe hacer esta intervención. No conviene hacerlo de cualquier manera. Hay que procurar que, al provocar esa derrota, no se desemboque en más radicalización. Cualquier intervención debe hacerse en coalición con los países árabes. La clave es evitar un escenario de confrontación directa entre Islam y Occidente.

De todas formas, el trabajo fundamental se encuentra en la prevención para evitar que nuevos jóvenes se radicalicen, tanto en los países de origen como en Europa.

¿Qué países pueden tener intereses comunes con el Estado Islámico?

El Estado Islámico compra armas a Estados, vende petróleo y se financia de algún modo. No saca el dinero de debajo de las piedras. Además, geopolíticamente tiene un peso específico. Representa el contrapunto al dominio creciente de los chiíes en Oriente Medio, por lo que países como Arabia Saudí o Qatar (suníes) son tibios, cuando no apoyos directos.

Otro país que se apoya en ellos indirectamente es Turquía, para bombardear posiciones kurdas. Desde hace años la frontera turca con Siria ha sido permeable a los yihadistas. Por último, el propio Bashar al Asad, dictador sirio, se está posicionando como la solución a toda esta crisis gracias al terror del Estado Islámico, cuyas posiciones nunca ha atacado de forma directa.

Muchos de estos países se han equivocado con su permisividad, pretendiendo beneficiarse de los efectos colaterales de la existencia del Estado Islámico. Si dejas crecer al monstruo, al final te va a perjudicar o salpicar.

¿La llegada de refugiados sirios tiene alguna influencia en estos ataques?

El flujo de refugiado es de tal volumen que los servicios de Inteligencia no pueden detectar a todos los terroristas infiltrados. Un yihadista que aprovecha los flujos de refugiados para entrar en Europa no es un refugiado, es un terrorista. Esto no es nuevo: los servicios de Inteligencia españoles ya han detectado a yihadistas en Melilla en los últimos años haciéndose pasar por refugiados.

La Inteligencia europea cree que los terroristas que se puedan estar infiltrando en los flujos de refugiados llegan con la idea de ataques a medio-largo plazo. El ataque de París es algo planeado desde hace tiempo. No parece probable que ninguno -o al menos no todos- de los autores hayan llegado en los flujos de los últimos meses.

¿Puede el yihadismo crear en Europa una islamofobia y afectar a los civiles refugiados?

Ya está ocurriendo. Y por ello es importante tener presente que los refugiados huyen del terror como el que se ha vivido en París la noche del viernes. Sólo en Francia hay 6 millones de habitantes musulmanes y por su parte no han existido reacciones violentas o de apoyo después de los ataques. Ni siquiera por parte de aquellas que viven en la marginalidad.

¿Se apoyan los terroristas en población musulmana europea no integrada?

Sí, y por ello es tan importante trabajar en la integración y no ahondar en la islamofobia. Con todo, hay que tener en cuenta que son un porcentaje residual. Francia tiene identificadas a un total de 1.774 personas en su territorio vinculadas de forma directa con el grupo terrorista Estado Islámico, según datos que han facilitado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Un total de 557 yihadistas se han desplazado desde Francia a Siria para combatir en las filas del Estado Islámico y ya han emprendido el camino de vuelta. Eso supone un porcentaje diez veces superior a las cifras de España, pero una nimiedad comparado con el número total de musulmanes franceses.

No hay que negar ese problema, pues existe. Pero al mismo tiempo es fundamental subrayar que el porcentaje de radicalizados es sumamente minoritario comparado con el número de musulmanes que vive en Europa y repudia la violencia. Convendría, en todo caso, que ese repudio del yihadismo desde los propios colectivos musulmanes se hiciera manifiesto más a menudo.

Fuentes:

Coronel Pedro Baños, analista geopolítico

Luis de la Corte Ibáñez, director de Estudios Estratégicos e Inteligencia en el Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la UAM.