Derechos Humanos

Así son las brutales torturas chinas

Hasta los abogados de los torturados son torturados, según un informe de Amnistía Internacional que denuncia la falta de avances a pesar de las promesas de Pekín.

Las torturas son habituales en la detención previa al juicio.

Las torturas son habituales en la detención previa al juicio. Amnistía Internacional

“Me amarraron con correas a una silla de hierro, me abofetearon, me dieron patadas en las piernas y me golpearon tan fuerte en la cabeza con una botella de plástico llena de agua que perdí el conocimiento”. Tang Jitian, exfiscal y abogado en Pekín, aseguró a Amnistía Internacional que fue torturado por agentes de seguridad locales en marzo de 2014 cuando, junto con otros tres letrados, investigó presuntas torturas en una instalación de detención secreta –una de las llamadas “cárceles negras”– en Jiansanjiang, en el nordeste de China.

Más tarde, pusieron a Tang Jitian una capucha, lo esposaron con los brazos a la espalda, lo levantaron del suelo y lo tuvieron colgado por las muñecas mientras la policía lo golpeaba. Éste y otros testimonios están recogidos en el informe “No end in sight” (Sin final a la vista) de la organización de derechos humanos.

Yu Wensheng, otro abogado de la capital china, fue arrestado el 13 de noviembre de 2014 y estuvo 99 días detenido bajo custodia de la policía. Afirma que lo interrogaron aproximadamente 200 veces, con diez agentes de seguridad pública asignados para interrogarlo en tres turnos cada día. Le esposaron las muñecas a la espalda, con las esposas deliberadamente demasiado apretadas. “Las manos se me hincharon y sentí tanto dolor que no quería vivir. Los agentes de policía tiraban una y otra vez de las esposas y yo gritaba”, recuerda.

Historias como la suya se repiten cada vez más entre abogados chinos que intentan ayudar a clientes que han sufrido violaciones de derechos humanos, denuncia Amnistía. Otros se enfrentan al acoso, amenazas u otro tipo de dificultades a la hora de denunciar casos de tortura. Los 37 juristas entrevistados por la ONG concluyen de manera casi unitaria que la tortura es una práctica muy extendida durante las detenciones previas a los juicios.

De los 37, 10 sufrieron torturas en sus propias carnes. El abogado Zhang Keke fue detenido junto con otro grupo de letrados entre los que se incluía Jitian al intentar visitar un centro de detención. La policía lo golpeó para luego llevárselo. Lo amenazaron con suspenderlo como abogado, lo obligaron a pasar la noche en vela y lo interrogaron durante ocho horas seguidas.

Cai Ying estuvo casi 90 días encerrado en 2012. Cada día pasaba 12 horas atado a una silla donde sus pies no tocaban el suelo, su espalda no tocaba el respaldo y su pecho estaba atado a una tabla a la que también estaban esposadas sus manos. Así, no podía mover su cuerpo durante el tiempo que pasaba en la silla de tortura.

Y 16 de los abogados entrevistados por Amnistía informaron de torturas sufridas por sus clientes. Uno fue torturado con un bastón electrificado, otros fueron pegados por otros presos por orden de las autoridades. Una mujer pasó tres días con sus manos y pies esposados a una cama.

El informe de la ONG llega apenas una semana antes de que las Naciones Unidas revisen el historial de prácticas de tortura de China, que defiende haber “alentado y apoyado siempre a los abogados en el desempeño de sus funciones” y niega las represalias.