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Matemático, informático, piloto y fichaje a los 17 años de la NASA

Aún no tiene edad para conducir pero ha estudiado dos carreras universitarias y pronto tendrá licencia de vuelo. El caso de Moshe Kai Cavalin es un ejemplo de cómo orientar a un niño prodigio.

Moshe Kai Cavalin a los 14 años, cuando estudiaba en la Universidad de California.

Moshe Kai Cavalin a los 14 años, cuando estudiaba en la Universidad de California. AFP/Getty Images

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Los padres de Moshe, un brasileño y una taiwanesa residentes en California, se dieron cuenta pronto de que su hijo era especial. A los cuatro meses levantó un dedo, señaló un avión en el cielo y dijo la palabra en chino para denominarlo. Desde entonces no ha dejado de batir récords de precocidad y de mirar a lo alto.

Moshe Kai Cavalin siguió en su infancia un plan de estudio en casa, pero su madre decidió llevarlo a un instituto cuando a los 7 años ya dominaba la trigonometría. Terminó la educación superior a los 11 años e ingresó en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Cuatro años más tarde se licenció en matemáticas.

De su fascinación inicial por la astrofísica pasó al interés por la criptografía a raíz de sus estudios matemáticos. Se estaba sacando un máster en ciberseguridad por la Brandeis University de Boston cuando la NASA llamó a su puerta para colaborar con el Armstrong Flight Research Center desarrollando tecnología de vigilancia para aviones y aeronaves no tripuladas.

Como confiesa a la reportera de AP Collin Binkley, Moshe tardó en creerse la oferta de la NASA ya que ya había sido rechazado en el pasado por su juventud. Pero para el ingeniero Ricardo Arteaga, a pesar de su edad, su perfil resultaba perfecto para un proyecto que combina matemáticas, computadoras y tecnología aeronáutica.

"Necesitaba un becario que supiese de software y de algoritmos matemáticos", cuenta Arteaga. "Y también necesitaba un piloto que pudiese volar en un Cessna". Ricardo Arteaga, su jefe y mentor en la agencia espacial, dice que Cavalin es perfecto para un proyecto que combina matemáticas, computadoras y tecnología aeronáutica.

Su trabajo consiste ahora en programar simulaciones de aeronaves que se estrellan para hallar vías de mejora de su seguridad.

No le gusta que le llamen "genio"

La palabra "genio" incomoda al joven. "No me lo tomo demasiado bien" confiesa a Binkley, "es llevar las cosas demasiado lejos".

Daniel Judge, que fue su profesor de matemáticas en el East Los Angeles College, puede arrojar luz sobre por qué no le gusta el término: el esfuerzo personal es más importante para Moshe Cavalin que las facultades innatas.

"Creo que la mayoría de la gente piensa sus capacidades le vienen de forma natural" - explica -"pero realmente trabaja más duro que cualquier otro alumno que haya tenido".

A Moshe no le gusta que le consideren un cerebrito, pero su currículum extraescolar es igualmente excelente. Sus padres siempre le dejaron elegir las actividades complementarias a sus estudios y agradece las influencias multiculturales de su familia. Es campeón de artes marciales y publicará pronto su segundo libro sobre una de las facetas más duras de su vida: el bullying escolar que ha tenido que soportar.

Cuando termine su máster en criptografía Moshe espera licenciarse en negocios en el MIT y crear su propia empresa de ciberseguridad. Pero ahora, su plan inmediato es cumplir 18 años y sacarse el carné de conducir para poder ir solo al trabajo: sus colegas de la NASA se turnan ahora para llevarle.

"Tiendo a no compararme a menudo con otras personas. Solo intento hacerlo lo mejor que puedo" - explica. "Mi caso no es tan especial. Es solo una combinación de educación y motivación e inspiración".