Contratación pública

La sombra del 3% llega hasta el Ayuntamiento de Madrid

EL ESPAÑOL analiza las 900 facturas de Copisa que investiga el Consistorio. La firma aparece en el caso Palau, el 3% y Bárcenas.

Xavier Tauler, ex consejero delegado de Copisa.

Xavier Tauler, ex consejero delegado de Copisa. Efe

Caso Palau, caso 3%, comisiones a Jordi Pujol Ferrusola, papeles de Bárcenas. La catalana Copisa, constructora de la familia Cornadó-Vidal, ha aparecido vinculada a algunos de los casos de corrupción más conocidos de los últimos tiempos, en los que fermenta ese cóctel de obra pública, administraciones y financiación ilegal de partidos.

Ahora, con sus principales dirigentes imputados por el caso de las comisiones a Jordi Pujol Ferrusola (lo está desde 2014 Xavier Tauler, ex consejero delegado de Copisa, y desde hace días también el matrimonio propietario del grupo, Josep Cornadó Mateu y Elvira Vidal Dinares), las relaciones de Copisa con otra administración pública vuelven a estar bajo la lupa. Se trata esta vez del Ayuntamiento de Madrid, que está investigando internamente contratos por 43,4 millones de euros adjudicados a la firma catalana.

No es la única empresa objeto de investigación, pero la cuantía de sus facturas y la fama que le precede han hecho saltar las alarmas y la han convertido en una de las grandes protagonistas de la investigación que ha iniciado el Ayuntamiento a raíz de una moción del grupo socialista aprobada por unanimidad por todos los grupos con representación en el Pleno. 

Todo parte de la petición de información, el pasado mes de mayo, por parte del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco de los contratos del Ayuntamiento con empresas aparecidas en la investigación de la trama Púnica. Entre las firmas con contratos al Consistorio se incluyen, además de Copisa, Waiter Music, Cofely España (destino del que fuera vicealcalde de Madrid, Miguel Ángel Villanueva, tras su dimisión por la tragedia del Madrid Arena), Elyo Ibérica Servicios Energéticos, el Grupo Dico Obras y Construcciones y Super Cash de Alimentación. 

En principio, Copisa aparece en el sumario de esta operación sólo de forma tangencial y, sin embargo, al revisar la documentación referida a esta empresa, de los 50 millones de euros localizados en contratos de Madrid a firmas aparecidas en la investigación, 43 millones correspondían a pagos a Copisa entre 2008 y 2015. Su fama ha hecho el resto para que las cabezas se hayan girado hacia los contratos recibidos por la empresa y las UTE en las que participaba (formadas en la mayoría de los casos por empresas del mismo grupo Auró 97 al que pertenece Copisa).

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EL ESPAÑOL ha tenido acceso al registro de las 900 facturas pagadas a la constructora (o alguna de sus filiales) entre 2008 y 2015 por esos 43,4 millones y las ha analizado junto a los contratos de las que se derivan.

Lo primero que puede concluirse es que, en lo peor de la crisis y con las administraciones públicas probando los agujeros del cinturón, el grupo de los Cornadó logró mantener una facturación en Madrid que no bajó ningún año de los cuatro millones de euros. En el año 2010, la cifra se elevó hasta los 13,7 millones.

Los contratos del distrito de Tetuán

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En la relación de Copisa con el Ayuntamiento de Madrid destacan los sucesivos contratos que le adjudicó el distrito de Tetuán durante las legislaturas de Alberto Ruiz Gallardón y Ana Botella. A Tetuán aparecen vinculadas facturas de Copisa o UTE en las que participan por importe de 16,45 millones de euros: el 38% del total facturado a la ciudad de Madrid por la constructora.

El caso de Tetuán llama la atención porque adjudica de forma sistemática el mantenimiento de los colegios, los polideportivos y los edificios de gobierno del distrito a Copisa. A pesar de ser procedimientos abiertos y por concurso, la catalana consigue alzarse con las adjudicaciones. Llega a aparecer en el BOE de un mismo día (el 29 de enero de 2008) en dos entradas sucesivas: la que recoge la adjudicación de la gestión integral de los servicios complementarios de los edificios adscritos al distrito de Tetuán, por un importe de 3,01 millones de euros; y el contrato que le adjudica los servicios complementarios de los colegios públicos y las escuelas infantiles también del distrito de Tetuán, por 1,3 millones de euros.  

Cuando vuelve a convocarse la gestión de los edificios adscritos al distrito, cuyos tres lotes se adjudican de nuevo a Copisa el 29 de diciembre de 2010, la cantidad se incrementa hasta 4,3 millones.

El 21 de noviembre de 2014, Copisa se hace por tercera vez con el contrato de gestión de los edificios del distrito, esta vez por 3,9 millones pero con una ventaja en el concurso. A pesar de mantenerse los lotes, el pliego de condiciones especifica que deberán concederse los tres a una única empresa. Y gana Copisa.

El único distrito en el que Copisa logra contratos, al margen de Tetuán es Retiro, aunque el monto final es mucho menor. El resto de los contratos están vinculados al área de Economía y Hacienda (responsable en cualquier caso de fiscalizar todos los contratos del Ayuntamiento), Medio Ambiente y Obras Públicas.

Dentro de este área destaca, por su cuantía económica, una obra, el soterramiento de la Línea 5 de Metro entre las estaciones de Campamento y Empalme, adjudicada por el Área de Obras y Espacios Públicos a Copisa en mayo de 2008 por 9,97 millones (23% del total facturado por la catalana).

A esa obra está ligada la factura de mayor cuantía de las emitidas y cobradas por Copisa, en concreto una de 4,1 millones que la constructora cobró el 22 de diciembre de 2010. Ese día tan señalado para la Lotería Nacional, el grupo de Copisa cobró en total 4,8 millones de diferentes facturas.

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Los cobros de las facturas, dado el retraso de la Administración Gallardón en el pago a sus proveedores, se producían en ocasiones muchos meses después del devengo. Hay facturas que se pagan a Copisa hasta 427 días después de haber sido contabilizadas, haciendo que la cantidad más o menos recurrente que recibió la constructora al año en el periodo citado se situase entre 6,5 y 7 millones. A raíz de la incorporación del Ayuntamiento de Madrid al plan de pago a proveedores del Ministerio de Hacienda en 2012, ya con Botella al frente, se regularizaron los plazos de pago tal y como establece la ley y se estabilizan los cobros de Copisa.

Los charcos de los Cornadó

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El entramado de sociedades del grupo Copisa, bajo el paraguas de Auró 97, se ha visto implicado en diferentes casos ligados a la financiación de Convergencia de Catalunya (CDC) y que se remontan hasta finales de los 90, cuando Natur System (empresa del grupo a la que se relacionó con donaciones a CDC) tenía como apoderado al extesorero del partido catalán Daniel Osácar.

El siguiente caso por el que Copisa salió en los papeles fueron las donaciones a la Fundación Palau, que Xavier Tauler admitió ante el Parlamento de Cataluña que alcanzaron los 700.000 euros, aunque aseguró desconocer que aquello acababa en CDC. Copisa se hizo con el contrato de las obras del Palau de la Música en 2007.

La constructora catalana también figura como donante de más de un millón de euros a Catdem y Barcelona Forum, fundaciones también de CDC, y se encuentra entre las cinco constructoras que más obra pública se adjudicaron desde que Artur Mas ocupó el poder en 2011 (con 15 millones de euros). Además, Copisa está en cabeza de las empresas que dieron comisiones a Jordi Pujol Ferrusola. Tauler, amigo de la infancia de Pujol Ferrusola, reconoció haber hecho pagos al mayor del clan Pujol por importe cercano a los 3,5 millones de euros pese a no mediar en sus supuestos servicios más que un contrato “verbal”.

Según la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la policía (Udef), Copisa recibió adjudicaciones por 76,97 millones de euros de administraciones gobernadas por el PP, partido al que, según los papeles de Bárcenas, donó 254.000 euros entre 2003 y 2008. Copisa ha negado estas donaciones como el resto de constructoras.

Copisa arrastra pérdidas desde 2011 y ha sufrido diversas reestructuraciones de su deuda y daciones por parte de los bancos a los que adeuda dinero. Las dudas sobre la familia y la sucesión de procesos no hacen sino dificultar la salida de la crisis por parte del grupo de los Cornadó.