PAÍS VASCO

Bildu presiona al PNV para acelerar la independencia

Presenta este martes una ley de consultas que mira al modelo catalán. Pretende consultar a la ciudadanía antes de que acabe la legislatura en 2016. 

Adolfo Araiz, de Bildu y el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, la semana pasada en Vitoria.

Adolfo Araiz, de Bildu y el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, la semana pasada en Vitoria. Efe

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Lo anunció el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, al inicio de este curso político y después puso la fecha, 4 de noviembre, que se adelanta un día por razones de agenda parlamentaria. La coalición de la izquierda abertzale, EH Bildu, registra este martes su proposición de ley de consultas, con la que pretende presionar al PNV y acelerar el proceso independentista vasco. 

El proyecto, que pretende tramitar en el Parlamento Vasco, tiene un nombre mucho más complicado, "Ley para Empoderamiento de la ciudadanía de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa", y se extiende a todos los ámbitos, pero su mayor finalidad es que el pueblo vasco pueda ser consultado sobre su régimen jurídico-político y ejercer su derecho a decidir.

Según han reiterado sus promotores, la ley está concebida como “la herramienta” capaz de abrir la “vía vasca” hacia la independencia e imprimir mayores ritmos al proceso constituyente.

La coalición abertzale (integrada por Sortu, EA, Aralar y Alternativa) pretende que la consulta a la ciudadanía sobre el futuro político del País Vasco se realice en el plazo de un año, antes de que termine la legislatura autonómica.

Su iniciativa evoca la Ley de Consultas impulsada por Juan José Ibarretxe y aprobada por el Parlamento Vasco en 2008, que fue declarada inconstitucional, así como el frustrado proyecto de estado libre asociado del entonces lehendakari que recibió el rotundo rechazo del Congreso de los Diputados.

Seis años después el PNV no está dispuesto a recorrer el mismo camino hacia ninguna parte, mientras que la izquierda abertzale rescata las cenizas de aquel plan en el que no creía y al que sólo prestó los votos necesarios para su aprobación. Su marca de entonces, EHAK, utilizó a un único de sus 9 representantes en la Cámara para permitir que el texto prosperara; el resto se abstuvo.

El PNV y el Gobierno de Urkullu han puesto en evidencia esta contradicción entre presente y pasado y han recibido con frialdad y críticas, “por su falta de coherencia”, la propuesta de EH Bildu. La coalición abertzale les acusa, por su parte, de “ambigüedad” en el discurso y de actuar en la práctica como “muro de contención” del independentismo vasco.

Dos modelos: el catalán y el escocés

PNV y EH Bildu conforman una mayoría nacionalista clara en el Parlamento Vasco, con 48 de 75 escaños. Ambas formaciones se declaran independentistas pero sus estrategias y ritmos difieren radicalmente y el partido de Andoni Ortuzar ha preferido sustentar su acción de gobierno en sus alianzas con el PSE-EE, con el que comparte los ejecutivos de las Diputaciones forales.

Cataluña es el espejo en el que se mira la izquierda abertzale. Sus dirigentes creen que el proceso soberanista que lidera Artur Mas les brinda una oportunidad “histórica” para contribuir desde Euskadi a la “descomposición” de España y que hay que aprovechar el órdago catalán para romper con el Estatuto de Gernika e iniciar de una vez por todas y de forma rápida la vía secesionista vasca, proclamando la independencia en 2016. “Si dejamos pasar este tren nos arrepentiremos”, aseguraba no hace mucho el secretario general de EA, Pello Urizar, resumiendo la posición de EH Bildu.

Escocia es, en cambio, el referente del PNV y del actual lehendakari, Iñigo Urkullu. Éste ha defendido hasta la saciedad, en el Parlamento y en sus comparecencias públicas, la actualización del Estatuto para avanzar hacia un nuevo estatus político y una relación bilateral con España, mediante la consecución de un doble acuerdo, primero entre los partidos vascos, y luego entre Vitoria y Madrid. Llegar a un referéndum legal y pactado, como ocurrió en Escocia, es el modelo en el que se inspira, alejado ya de los planteamientos rupturistas de Ibarretxe.

Convocar una consulta sin validez jurídica no entra en los planes de los nacionalistas moderados vascos, que se han desmarcado reiteradamente de los pasos de Mas y que tienen a gala no actuar a impulsos de lo que haga el resto. “Ni aceleramos cuando otros aceleran ni nos hemos parado cuando otros estaban parados”, subrayó el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ´el pasado 27 de septiembre en las campas de Salburua durante la celebración del Alderdi Eguna, que coincidió con la votación de las elecciones catalanas. Y el propio Urkullu replicó a EH Bildu que las consultas en “cajas de zapatos” no tienen ningún valor.

Fracaso de la ponencia

El PNV definió su “hoja de ruta” en el programa electoral que presentó en las autonómicas de 2012, donde se comprometió a plantear una consulta en 2015, que ya ha renunciado a celebrar en esta legislatura. Entonces se fijo el procedimiento para alumbrar un nuevo estatus político que superara los límites del Estatuto de Gernika. Una ponencia parlamentaria se encargaría de poner de acuerdo a los partidos vascos y de ella saldría un texto articulado con el que se acudiría a negociar con el Gobierno español para someter luego el pacto a refrendo popular.

La ponencia se creó y lleva trabajando más de año y medio pero esos objetivos no se han cumplido y, tras escuchar a 28 ponentes, ha ralentizado su ritmo y transformado sus iniciales pretensiones. Por de pronto no se reunirá ya hasta después de las elecciones generales y el último año lo empleará en consensuar definiciones ideológicas sobre conceptos claves del autogobierno (derecho a decidir, consulta, referéndum…) y no en debatir sobre propuestas concretas articuladas. En Sabin Etxea, sede del PNV, esconden la suya a la espera de cómo evoluciona el panorama político español, tras los comicios del 20-D, y cómo se resuelve el pulso entablado por Mas en Cataluña.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante un pleno del Parlamento Vasco.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante un pleno del Parlamento Vasco. Efe

El incumplimiento del compromiso programático del PNV ha sido denunciado por EH Bildu que con su iniciativa de ley de consultas intenta presionar al partido de Ortúzar para que avance más rápidamente y de forma unilateral, rompiendo las “ ataduras” del País Vasco con el Estado español.

La coalición abertzale quiere forzar un pronunciamiento del PNV, con una propuesta que le obligue a posicionarse ahora, sin más dilaciones, y a ir dando pasos en el proceso constituyente de un nuevo marco político.. La reacción del principal grupo de la Cámara se conocerá pronto, ya que dada la composición del Parlamento y el presumible rechazo de PSE,PP y UPyD, EH Bildu necesita de los votos de la formación de Ortúzar para lograr la mayoría necesaria para que su proposición de ley de consultas sea admitida a trámite.

La coalición abertzale, que pretende “empoderar a la ciudadanía” para que decida también “en todos los aspectos que le afectan en su día a día”, ha sometido su iniciativa durante los dos últimos meses a las aportaciones de colectivos y otros agentes sociales. El texto planteado está desarrollado a lo largo de 57 artículos, tres disposiciones transitorias y una final. Tras un preámbulo y dos disposiciones generales, los títulos 3 y 4 abordan la regulación de las consultas populares y los procesos de participación ciudadana. Las consultas podrían ser promovidas a iniciativa institucional o ciudadana y los únicos límites sobre su contenido hacen referencia a los derechos y libertades fundamentales y a las materias tributarias y presupuestos ya aprobados, que en el borrador del texto quedan expresamente excluidos.