Salida a bolsa

La cuarta vida de Telepizza

La cadena de comida a domicilio prepara su vuelta al parqué en 2016, veinte años después de su debut, en plena burbuja.

Telepizza volverá a saltar al parqué bursátil en 2016

Telepizza volverá a saltar al parqué bursátil en 2016 Flickr

  1. Telepizza
  2. Leopoldo Fernández Pujals

Telepizza se ha convertido en una ‘compañía Guadiana’, saliendo y entrando del parqué bursátil. Una empresa que ha visto pasar por su accionariado a dos nombres protagonistas del mundo empresarial español: su fundador, Leopoldo Fernández Pujals (que también llevó a la teleco Jazztel al Ibex); y quien tomó su relevo, Pedro Ballvé (presidente de Campofrio). Y a dos de los gigantes del capital riesgo: los fondos Permira y KKR, que ya están preparando el camino de salida.

Ahora pone en marcha su cuarta reinvención: volverá a salir a bolsa en 2016. Una década después y esperando que la recuperación del consumo le permita ganar la confianza de los inversores.

El primer paso ya está dado. Sus dos principales accionistas, Permira (que tiene el 51% del capital) y KKR (que controla un 36%) han contratado a Rothschild para que ponga en marcha la colocación que podría realizar en mayo o en octubre del próximo año. Antes o después del verano, dependiendo de cómo evolucionen los mercados. Podrían captar hasta 1.000 millones con esta operación, según el diario Expansión.

Para Permira puede ser su adiós a una compañía a la que llegó en 2006 y en la que ha permanecido un plazo excesivamente largo para el capital riesgo que, de media, suele rentabilizar sus adquisiciones a los cinco años.

Cómo se hizo rico Pujals

Para entender qué ha pasado en esta empresa hay que remontarse a sus orígenes. “Yo empecé a ganar dinero con Telepizza. Creo recordar que la inversión inicial fue de 10 millones de pesetas, 60.000 euros. No se llamaba Telepizza, se llamó Pizza Phone porque las personas que entraron en la sociedad conmigo decían que Pizza Phone sonaba más americano y que esto era mejor para vender pizzas a domicilio. Cuando decidí separarme del grupo, abrí Telepizza porque pensé que ese nombre significaba lo que íbamos a hacer: llevar pizza a distancia”, explicó Fernández Pujals en una entrevista al programa Viajando con Chester.

El crecimiento fue espectacular, pero nadie se enteró hasta que salimos a bolsa. Y no paró de subir durante año y medio. Así me hice rico 'the first time', la primera vez

Pujals se separó de sus socios y, junto a su hermano Eduardo, puso en marcha ‘un Telepizza’ en el madrileño barrio del Pilar. Y el negocio creció como la espuma. “Nadie en España daba ese servicio. Yo lo copié de tres compañías. Abrimos la segunda tienda, que fue mejor y desde ese local pudimos franquiciar el país entero. Venían peticiones de franquicias, como dicen aquí, a mogollón. Yo tenía cero experiencia para montar un negocio y muchos me dijeron que estaba loco. El crecimiento fue espectacular, pero nadie se enteró hasta que salimos a bolsa. Y no paró de subir durante año y medio. Así me hice rico the first time, la primera vez”, asegura en la misma entrevista.

Leopoldo Fernández Pujals fundador de Telepizza y expresidente de Jazztel

Leopoldo Fernández Pujals fundador de Telepizza y expresidente de Jazztel Jazztel

La primera vez, 10.000 millones (de pesetas)

Cuando la empresa debutó en bolsa en noviembre de 1996 pocos vieron uno de los episodios de burbuja bursátil más relevantes de la historia del parqué español. Sus acciones comenzaron a cotizar a mediados de mes y, sólo 18 meses después, su valor se había multiplicado por diez (+1.000%), hasta rozar los 3.000 millones de euros de valoración. Fue en el periodo conocido en España como el capitalismo popular, cuando las grandes empresas públicas fueron privatizadas bajo el Gobierno de Aznar, con Telefónica o Endesa a la cabeza.

Detrás de aquella fiebre por las acciones de Telepizza estaba la masa popular de accionistas y al frente la capacidad de gestión y comunicación del empresario hispano-estadounidense, de origen cubano. Su modelo de franquicias triunfó. Su plan para convertir a sus pizzeros en mensajeros de la última milla en envíos logísticos inundó las expectativas de multitud de inversores. Los volvió locos y, como él mismo dice, se hizo rico.

Era el momento de salir. En 1999 vendió el 30% de las acciones que todavía tenía en Telepizza por 300 millones de euros a un grupo de inversores españoles liderados por los hermanos Ballvé y la familia Olcese. El lema de Pujals -el secreto está en la masa- se hizo universal. Fue un éxito para él y una mala operación para los compradores, que acabaron por perder hasta un 88% del valor de su inversión en sólo dos años.

De la atonía a la exclusión del parqué

En 2001, Telepizza cotizaba a duras penas a los precios de su OPV en 1996. A partir de entonces, la empresa atraviesa una etapa de reestructuración, atonía y baño de realidad durante años, pero en 2006 estalla una guerra por el control de la empresa que pilla por sorpresa a sus propios dueños.

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Los hermanos Ballvé, principales accionistas, lanzan una OPA de 650 millones de euros sobre la empresa con intención de excluirla de cotización. Reciben la ayuda del fondo de capital riesgo Permira. Sin embargo, en ese mismo momento, se desata una guerra. Numerosos ‘hedge funds’ (fondos especulativos) comienzan a entrar en su accionariado a la espera de que los compradores elevaran su precio o llegase un nuevo postor. Estos fondos llegaron a acaparar el 20% del capital de Telepizza en cuestión de meses.

No solo llegó un nuevo postor, sino dos. El primero fue Grupo Zena, un consorcio que tiene las exclusivas de Burguer King y Foster’s Hollywood en España y Portugal. Detrás estaba otro fondo de capital riesgo, el británico CVC. A la fiesta también se sumó la portuguesa Ibersol, que presenta la histórica tercera OPA sobre Telepizza. Ninguna compañía española había vivido una subasta similar y con tantos pretendientes hasta entonces. Finalmente, los Ballvé y Permira se ven obligados a endulzar su oferta a los accionistas y se llevaron el gato al agua. En 2007, Telepizza quedó excluida de la Bolsa española.

Todo el poder, para el capital riesgo

Pero la aventura con Ballvé al frente fue relativamente breve, duró seis años. El empresario cedió el poder a Permira en 2012. La crisis lastró su negocio, sobre todo en España donde concentraba el 75% de sus ventas. Sólo en 2010, la caída de ingresos fue del 3,7%. Ese año facturó 367 millones de euros. Una cifra que aún no ha vuelto a recuperar. El pasado año sus ingresos fueron de 305,9 millones, según la última memoria publicada en el Registro Mercantil por la sociedad de la que depende (Foodco Pastries Spain).

Con los ingresos a la baja, la deuda se convirtió en el gran problema. El origen de este endeudamiento está en 2009. Cuando se excluyó del parqué era prácticamente inexistense, sólo 2,1 millones. Tres ejercicios después, con pagos de dividendo de por medio, se había disparado hasta los 533 millones.

Permira consiguió solucionarlo en otoño de 2014. Buscó el respaldo de otros socio, otro gigante de la inversión, el fondo de capital riesgo KKR. Éste se hizo con el 36% del accionariado en un proceso de reestructuración de deuda que han logrado rebajar hasta los 285 millones de euros.

Cuando se excluyó del parqué, la deuda era prácticamente inexistense. Tres ejercicios después, se había disparado hasta los 533 millones

El pasado año, Foodco Pastries Spain (Telepizza) cerró con pérdidas, de 51,8 millones de euros debido, explica en la memoria, a “la regularización contable realizada en 2013 del crédito fiscal como resultado de una inspección de la Agencia Tributaria que abarcaba del periodo 2007 al 2010”. Afirma, además, que “el impacto en la caja de la inspección fiscal fue muy limitado, 0,5 millones de euros”, según consta en la documentación oficial en el registro.

No obstante, según una actualización de información facilitada por la compañía, su resultado neto fue positivo (90 millones de euros) por la "actualización a valor de mercado de unos préstamos participativos" (deuda que puede ser convertida en acciones). Su Ebitda (resultado bruto operativo antes de intereses, depreciaciones y amortizaciones) fue de 60,2 millones.

Superada la reestructuración de su deuda, la compañía opera en 15 países de Europa, Latinoamérica, Asia y África. Por ejemplo, el pasado año, comenzó a operar a través de franquicias en Rusia y Angola. Tiene pendiente su desembarco en Estados Unidos, que ha llegado a estar sobre la mesa, pero cada vez depende menos de España, que aporta menos del 70% de sus ventas. En total, roza las 1.300 tiendas, la mitad, en su país de origen. Ahora tiene que preparar su segundo salto al parqué. Dadas las vueltas que ha dado la empresa en tres décadas, promete ser entretenida.