CRISIS CATALANA

El día en el que la nueva política se coló en la vieja

Es la primera vez que dos líderes políticos sin representación en el Congreso de los Diputados visitan el palacio de la Moncloa.

Es la primera vez que Iglesias ve a Rajoy.

Es la primera vez que Iglesias ve a Rajoy.

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Las próximas elecciones generales serán distintas. La Moncloa también se prepara. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha recibido a dos líderes cuyos partidos no están en el Congreso pero aspiran a sucederle: Albert Rivera y Pablo Iglesias. Es la primera vez en democracia que ocurre algo así. El Congreso de los Diputados del 21 de diciembre reflejará esta nueva normalidad.
El motivo de los encuentros promovidos por Rajoy era buscar acuerdos sobre el proceso soberanista en Cataluña, pero la simbología iba más allá. El protocolo presidencial parecía poco habituado a la novedad. Rivera ha tenido su foto ya en el despacho junto a Rajoy, pero Iglesias ha sido recibido en las escaleras de entrada: “He llegado en coche, me he bajado y he visto que el presidente se acercaba”, ha dicho Iglesias. Allí le ha regalado Juan de Mairena, de Antonio Machado, al presidente porque el escritor creía que “la regeneración es imprescindible”.

Coincidencias, sí, pero pocas

Iglesias y Rivera son los estandartes de esa regeneración. Coinciden en un lenguaje más directo, su batalla contra la corrupción o la necesidad de reformar la ley electoral. Pero las coincidencias terminan rápido. Los dos políticos han sido fieles a sus orígenes incluso en la Moncloa. Ciudadanos lleva nueve años de dura oposición en Cataluña. 
Rivera: “Me he sentido huérfano en los últimos años”
Ahora el proceso soberanista ha estallado y Rivera reivindica su larga batalla en silencio: “Me he sentido huérfano en los últimos años”, ha dicho, porque el gobierno no apoyaba a las fuerzas no nacionalistas. Pero ahora ya no. En su rueda de prensa, Rivera solo ha hablado de Cataluña y de cómo hacer descarrilar la resolución del Parlament. Su aspiración era sellar un acuerdo de cinco puntos para preservar la unidad de España. Con Rajoy, según Rivera, ha habido sobre todo coincidencias.
Podemos es en cambio el partido que inició este proceso de cambio político en España con su éxito en las elecciones europeas montado en la ola del 15-M. Sus propuestas renovadoras van mucho más allá de Cataluña. Iglesias ha procurado por tanto hablar menos de Cataluña y ha reconocido desde el principio que no han coincidido en casi nada con el presidente: “Rajoy sabe que soy su adversario en estas elecciones”, ha dicho. 
Esta falta de puntos comunes ha provocado a que en su hora larga de reunión hayan tenido tiempo de hablar de un sinfín de asuntos: “Siria, las próximas elecciones EEUU, las relaciones de la UE con Rusia, Libia, el significado de los Estados del bienestar, Juncker y la historia de los últimos 30 años”, ha dicho. 
Rivera se reunió con Rajoy antes que Iglesias.

Rivera se reunió con Rajoy antes que Iglesias.

La confusión de Iglesias

Sobre Cataluña, Iglesias ha sido confuso. Ha dicho que haría dos consultas simultáneas: “Estamos a favor de que se voten en toda España las cinco garantías constitucionales”, una de las cuales es “el derecho a decidir”. En un “proceso simultáneo”, ha añadido Iglesias, “estamos a favor de que los catalanes voten y digan qué relación jurídica quieren con el resto del Estado”.
Rivera tiene la suerte de que su partido sube en las encuestas impulsado por su gran tema histórico -Cataluña- en el momento oportuno. Iglesias intenta no perder pie tras varias semanas de caída en los sondeos y tratando de sobrevivir en el difícil debate identitario. La justicia social y la crisis han quedado solapadas por un asunto en el que PP, PSOE y Ciudadanos coinciden: Cataluña. Iglesias les ha llamado “frente bunkerizado”. La nueva política trae aspiraciones nuevas, pero las batallas para lograr más votos son como las de siempre.