Aniversario al frente del BCE

Cuatro años de Draghi analizados a través de sus discursos

Inició su presidencia en el BCE hablando de impuestos y salarios y ha ido variando su discurso hacia la inflación y la demanda

El presidente del BCE, Mario Draghi

El presidente del BCE, Mario Draghi Getty

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Mario Draghi asumió la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) el 1 de noviembre de 2011. Desde ese primer momento quiso reorientar la política de la autoridad monetaria y dejar a un lado la ultraortodoxia de su predecesor en el cargo, Jean-Claude Trichet. Con él empezaron cuatro años históricos en Fráncfort con los que se ha ganado el sobrenombre de Super Mario.

Todo lo que ha vivido Draghi al frente del BCE está en sus discursos de estos cuatro años, desde las inquietudes con las que accedió al cargo y que perdió por el camino hasta las nuevas preocupaciones. Todo ha quedado escrito en sus conferencias de prensa posteriores a cada reunión de la entidad.

Nube de palabras del último discurso de Draghi en el BCE

Nube de palabras del último discurso de Draghi en el BCE

Año 1, la crisis financiera

Draghi accedió a la presidencia del banco central en el año más difícil que ha vivido el euro en su historia. Nunca antes la moneda única estuvo tan cerca de fragmentarse y saltar por los aires y nunca ha vuelto a estar así. El mercado interbancario estaba al borde del colapso y las primas de riesgo hacían casi imposible que España e Italia pudiesen financiarse en los mercados. Esta situación límite obligó al BCE a inyectar un billón de euros a los bancos (programa LTRO) con el objetivo implícito de que éstos prestasen dinero a los Estados y evitar la ruptura de la zona euro.

En este contexto, no es extraño que en sus primeros discursos predominasen los términos relacionados con las tensiones en el sistema financiero. En su primera intervención ante la prensa, en noviembre de 2011, Draghi repitió 14 veces la palabra “financiero”, 12 veces la palabra “mercado” y ocho veces la palabra “tensiones”, entre otros términos. En diciembre, mes en el que aprobó la primera de las inyecciones de liquidez a la banca, empleó 56 veces distintos términos relacionados con los problemas financieros, como liquidez, presiones, tensiones, bancos, volatilidad…

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La tensión financiera se prolongó hasta el verano de 2012, cuando la historia del euro cambió para siempre. En julio de 2015, en una reunión en Londres, Draghi dijo su frase más famosa: “haré lo que sea necesario para salvar al euro”. A partir de ese momento, la tensión financiera empezó a disminuir y, con ella, los términos financieros de sus discursos, hasta casi desaparecer. Por ejemplo, Draghi no ha vuelto a pronunciar las palabras “tensión”, “volatilidad” ni “liquidez” desde julio.

En su primer discurso Draghi se refirió al Fondo Monetario Internacional y, desde entonces, sólo ha vuelto a hacerlo en enero de este año. En 2011 lo hizo para instar a los países que estuviesen bajo un programa de rescate de la troika a que cumpliesen todas las condiciones exigidas por la Unión Europea y por el FMI. En enero, cuando volvió a emplear este término, lo hizo al referirse al programa de compras que aprobó entonces, el famoso QE: los países que estuviesen bajo un rescate del FMI y de Europa tienen unos criterios diferentes para acceder a este plan de adquisiciones.

Año 2, cambio de convicciones

Draghi accedió a la presidencia del BCE con un tono académico en algunos de sus discursos. Desde la atalaya de Fráncfort recomendaba a los Gobiernos las medidas que tenían que adoptar en un momento en el que Europa no conseguía salir de la crisis. Sus consejos se centraban en el mercado laboral, con dos palabras como su principal caballo de batalla, “salarios” y “empleo”. En su primer discurso las pronunció siete veces, pero con el paso del tiempo fue relajando sus consejos.

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El presidente del BCE pedía a los Gobiernos de la eurozona que flexibilizaran más sus mercados laborales para salir de la crisis. “En estos tiempos, la moderación es esencial, en términos de márgenes de beneficio y de salarios”, indicó Draghi en su primer discurso. Con el tiempo fue dejando de hablar de "trabajo" y de "remuneración", hasta el punto de que en su reunión de octubre no dijo ninguna de las dos palabras. El mercado laboral ya no es una preocupación para el presidente del BCE.

El segundo año de Draghi al frente del BCE también fue el del cambio en la tendencia de la inflación. Cuando llegó, el IPC estaba en el 3% y se mantuvo por encima del objetivo de la entidad del 2% hasta diciembre del año siguiente. Una de las explicaciones a la subida de los precios que daba entonces Super Mario eran las subidas de impuestos que habían aplicado varios países (entre ellos, España con la subida del IVA de 2012). De ahí que utilizara en muchas ocasiones el término “impuestos” en sus primeros meses en el BCE.

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A partir de 2013, Draghi cambió su discurso respecto a los impuestos y empezó a referirse directamente al sistema tributario. Su recomendación a los Estados miembro era que gestionaran de forma más eficiente el gasto público para limitar las distorsiones de los impuestos sobre la economía.

Año 3, la economía no va

En noviembre de 2013, Draghi empieza su tercer año al frente del Banco Central Europeo bajando los tipos de interés hasta el 0,25%, por debajo del Banco de Inglaterra y casi en el nivel de la Reserva Federal. Por esos meses, la eurozona ya no está sometida a tensiones financieras. De hecho, los países periféricos empiezan a financiarse con normalidad en los mercados y las bolsas suben con fuerza.

El foco de la atención de Draghi deja de ser lo urgente: el descalabro financiero, para empezar a centrarse en lo importante, la economía. El presidente del BCE empieza a emplear con más asiduidad la palabra “economía” en sus discursos, de emplearla una media de dos veces cada reunión, pasa a emplearla cinco o seis veces desde mediados de 2013.

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La economía no va y esto contagia a la inflación, antes incluso de que empezara el desplome del crudo. En noviembre de 2013, Draghi utiliza 17 veces la palabra “inflación”, cuando venía ajustándola una media de siete veces en el año anterior. Desde entonces, este término ha sido uno de los más repetidos en todas las reuniones del BCE.

Año 4, China y la crisis del petróleo

Draghi inicia su cuarto año al frente de la entidad con el fantasma de la deflación ya extendido por toda la eurozona. En diciembre, el IPC del área del euro cayó a terreno negativo por primera vez desde el año 2009 y, desde entonces, apenas ha podido salir. Ni siquiera el millonario programa de compra de activos que anunció Super Mario (el QE) en enero ha servido para reanimar la inflación.

La causa principal de que los precios lleven un año languideciendo ha sido el desplome del petróleo y el frenazo de las economías emergentes. El contexto global se ha puesto en el camino del BCE para conseguir su principal y casi exclusivo objetivo de “mantener las expectativas de inflación cerca, pero por debajo del 2%”.

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En los discursos de Draghi del último año se percibe la preocupación del presidente del BCE con la economía internacional. Palabras como “entorno”, “global”, “extranjero” o “entorno” empezaron a multiplicarse en sus discursos a partir del verano, cuando estalló la crisis financiera en China. En unos meses pasó de pronunciar estos términos entre una y tres veces en cada reunión a repetirlos en más de 13 ocasiones en su reunión de septiembre.

También han aparecido palabras nuevas que reflejan la preocupación renovada de la entidad por la economía. En su última reunión, la de octubre, Draghi pronunció la palabra “demanda” en seis ocasiones, nunca hasta ahora había estado tan preocupado por el consumo en la eurozona. Tampoco había prestado tanta atención a los “hogares” como ahora, que repite esta palabra una media de cuatro veces en los últimos meses, mientras que en 2012 y 2013 apenas la empleaba.

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Pero no todo son preocupaciones. En el último año han desaparecido todos los términos que se referían a la recesión económica. Palabras relacionadas con las dudas sobre el crecimiento como “incertidumbre”, “riesgo” o “débil”, que llegó a emplear hasta en 20 ocasiones en una misma reunión durante la crisis del primer año, en 2015 las está usando menos de 6 veces en cada reunión. Por el contrario, la palabra “mejora”, que casi era tabú al inicio de su mandato, este año ha llegado a emplearla hasta en siete ocasiones en dos reuniones.

Nube de palabras del primer discurso de Draghi en el BCE

Nube de palabras del primer discurso de Draghi en el BCE

Nota aclaratoria: Los discursos del presidente del Banco Central Europeo tienen una estructura que obliga al uso de ciertas palabras de forma periódica. Para este análisis se han limpiado estas palabras, como “euro” (a la que se refiere cuando habla de euro área), “monetario”, “tipos, “crecimiento” (para referirse a la evolución de distintas variables macroeconómicas)…