Censura

El hombre que batió a la gran cibermuralla china

King-wa Fu creó en 2010 la herramienta Weiboscope para tratar de destapar lo que el Gobierno de Pekín silencia en las redes sociales.

King-wa Fu, inventor de Weiboscope

King-wa Fu, inventor de Weiboscope Universidad de Hong Kong

China es el país más censurado en internet, según el informe Libertad en la Red 2015 publicado esta semana por Freedom House que ha comparado 65 países. Pero en Hong Kong hay un modesto profesor e investigador universitario dispuesto a hacerle la tarea más difícil a Pekín.

King-wa Fu atiende por videoconferencia a EL ESPAÑOL sentado en su modesto despacho de la Universidad de Hong Kong, donde es profesor asociado e investigador. Es el artífice de un programa y página web llamados Weiboscope que ha conseguido echar abajo la gran cibermuralla china y destapa a diario mensajes cortos que el Gobierno chino borra de los 100.000 microbloggers (usuarios de servicios tipo Twitter en internet) con más seguidores del país vecino. Lo ha hecho prácticamente él solo. Aun así, él le resta mérito.

La idea surgió en 2010, cuando se lanzó Sina Weibo, la mayor red de microblogging en China, equivalente a Twitter. "Aquel año hubo un par de acontecimientos sociales de muy alto perfil relacionados con el uso de Weibo en China", recuerda. Al nacer aquella plataforma algunos ciudadanos chinos aprovecharon para exponer públicamente problemas sociales callados en los medios oficiales. 

"En aquella época me di cuenta de que era un asunto muy importante a investigar en China, porque allí los medios tradicionales están censurados y es muy difícil para el gran público que trascienda su idea en los medios de comunicación o usando otros canales. Por eso, las redes sociales e internet son básicos para expresar temas delicados sobre la sociedad. Por eso empecé el proyecto de Weiboscope".

¿Pero cómo funciona Weiboscope? Se trata de "un programa informático que básicamente consiste en bajar los datos de Sina Weibo. Tratamos de conservar una copia de aquellos posts [mensajes cortos] susceptibles de ser censurados antes de que ocurra. Así que necesitamos ser un poco más rápidos que el censor, de manera que podamos conservar ese contenido de forma pública y subirlo a nuestra página web".

Aunque el doctor Fu se empeña en hablar en plural cuando se refiere a quienes trabajan en la herramienta más usada dentro de la propia China para leer lo que el Gobierno censura, lo cierto es que todo esto lo ha montado este profesor de comunicación y nuevas tecnologías con el apoyo de un ayudante en distintas etapas. Solo lo menciona al ser preguntado por ello.

"En 2010 y 2011 éramos yo y un investigador ayudante. Recogíamos datos en una fase de prueba y error. Tuvimos muchos problemas técnicos al principio y comenzamos a tener una versión más estable en 2012. Ahora básicamente somos solo yo y un estudiante de doctorado que administra la web, porque la mayor parte del trabajo está optimizado", asegura.

Actualmente no cuenta con financiación alguna, simplemente forma parte de su trabajo en la Universidad, junto a otras investigaciones sociológicas. 

"Tenemos una página muy pequeña, no tenemos recursos para impulsar todo el proyecto", admite. Pero enseguida explica que la mayor parte del trabajo está automatizada y los datos quedan recogidos en la nube. El programa informático recoge "la mayor parte de los datos de Sina Weibo 24 horas al día, 7 días a la semana y trata de conservarlos antes de que sean censurados". Luego otro programa extrae esta información para colgarla en su página de internet.

Esta página no es accesible desde China, pero sí su contenido a través de la aplicación móvil Free Weibo que una ONG dentro del país llamada Great Fire ha conseguido poner a disposición de sus conciudadanos. Charlie Smith, pseudónimo de su cofundador, cuenta por correo electrónico desde China que su aplicación puede llegar a tener un millón de usuarios al mes y que Weiboscope es su principal proveedor. Naturalmente, de forma gratuita.

"No es mi intención exagerar sobre Weiboscope: somos capaces de recuperar algunos de los posts censurados por el Gobierno chino, pero no podemos cubrirlos todos", vuelve la modestia de Fu. "Tenemos nuestras limitaciones, por ejemplo con respecto a las páginas de muestra. Muy al principio de nuestra investigación elegimos una muestra de unos 300.000 usuarios. Ahora seguimos a 100.000, todos con más de mil seguidores. Solo los cubrimos a ellos, no a todos los usuarios de Weibo. Aún así, creo que es estupendo, porque son los usuarios más importantes, con un alto número de seguidores [y por lo tanto] más susceptibles de llamar la atención de las personas".

Esos 100.000 usuarios sufren cada día alguna censura. Algunas de sus cuentas son suspendidas temporalmente y otras se borran totalmente de Sina Weibo, continúa. "Pero la mayor parte de los usuarios siguen escribiendo cada día aunque censuren la mayoría de sus comentarios, porque realmente tienen algo que decir a sus amigos. Por eso observo que aunque la censura esté implantada en China, un número bastante importante de personas siguen escribiendo sobre asuntos sociales ahora mismo".

¿Entonces por qué China no bloquea esas cuentas que le son molestas? Fu cree que las autoridades se encuentran ante un dilema, entre la utilidad pública, la censura y conservar la apariencia de normalidad.

Recuerda que la primera página de microblogging en China, que comenzó unos años antes que Sina Weibo, se cerró por completo. "Creo que ahora con Sina Weibo, están abordándolo de otra forma: lo quieren como un proveedor de internet por motivos económicos y empresariales, porque se utiliza mucho con fines comerciales, marketing, publicidad… y porque el propio Gobierno es uno de los grandes usuarios de Sina Weibo: la mayoría de las oficinas o departamentos gubernamentales tienen una cuenta para informar e intentar atraer al público".

Eso sí, explica que pidieron a Sina Weibo que implantara un departamento de censura "a través ordenadores y con inspecciones humanas".

Qué contenidos se censuran

"Realmente depende de la situación política o un acontecimiento emergente en ese momento. Varios blogueros han sido arrestados por lo que han escrito. Pero por ejemplo, cuando sucede un momento crítico, según nuestros estudios, China censura mucho más". En el caso de las explosiones en Tianjin el pasado 13 de agosto, donde se almacenaban productos químicos y murieron más de 100 personas según el recuento oficial, China censuró diez veces más que unos días o unas semanas antes, asegura.

El Gobierno también censura "un número importante" de imágenes pornográficas o información relacionada con el sexo, aunque a veces tienen truco y están relacionadas con algún tema social o político, según Fu. "Hace un par de años, se publicaron imágenes pornográficas en Sina Weibo en la que los personajes eran funcionarios corruptos", recuerda.

Weiboscope ha detectado también imágenes curiosas censuradas, como la de unos leones apareándose. "La verdad es que no tengo ni idea de por qué se censuró esa imagen. Quizá si tuviéramos la conversación que la rodea, podríamos entenderlo", pero el texto que la acompaña no desvela ninguna crítica velada a nadie, afirma.

Leones apareándose censurados.

Leones apareándose censurados.

Se censuran muchas imágenes acompañadas de texto, aunque para eso China necesita un ojo humano, pues las máquinas no pueden detectar con la misma facilidad temáticas que deban censurar. "Hay gente que cuelga su comentario como una imagen, porque mientras los textos son más fáciles de detectar para censurar al tener palabras claves, en el caso de las imágenes, necesitan a gente que lo vea y lleva más tiempo censurarlas", detalla.

Weiboscope lleva un índice de censura, publica textos e imágenes que algunos ciudadanos chinos pueden llegar a ver gracias al trabajo del doctor Fu y sus ayudantes desde la Universidad de Hong Kong. Y sin embargo, el programa no tiene dinero para crecer. "Hace dos años intenté conseguir más financiación, pero entonces surgió el movimiento Occupy Central en Hong Kong y centré mi atención en ello. Quizá ahora podría volver a buscar financiación para mejorar el programa".