RECTA FINAL DE LA LEGISLATURA

El Banco de España ratifica el frenazo de la 'economía de Rajoy'

Los síntomas de agotamiento de la actividad son más evidentes y anticipan una desaceleración del PIB

Frenazo de la actividad económica

Frenazo de la actividad económica

La economía española acumula hasta el tercer trimestre 24 meses consecutivos de crecimiento. Un avance que se ha sustentado en factores coyunturales que se empiezan a agotar. El Banco de España vino a constatar el martes el frenazo que está viviendo la economía española, que vive un cambio de tendencia en la fase final de la legislatura.

Tradicionalmente, el crecimiento por la vía de los factores temporales es explosivo pero tiene de poca duración. España no es una excepción, por eso es la hora de ver si los motores estructurales son capaces de generar crecimiento sostenible, si es que existen estos motores.

El consumo interno ha sido el principal pilar de la recuperación de los últimos dos años, apoyado en el aumento de la renta disponible de las familias gracias a la caída del precio del petróleo, a las mejores condiciones de acceso a la financiación y a la recuperación del empleo.

La demanda interna de España, como en la mayor parte de países desarrollados, por eso cualquier frenazo es importante. El Banco de España alerta en su informe de octubre que, aunque “el gasto de las familias españolas en bienes de consumo habría mantenido un elevado dinamismo al final del tercer trimestre del año”, es cierto que “es algo inferior al de los meses previos al verano”.

La confianza de los consumidores y de los comerciantes minoristas “descendió moderadamente en septiembre”, indica el Banco de España, pero “continuaron cerca de sus máximos históricos”. Esta situación refleja bien el cambio de tendencia posterior al verano. Esta desaceleración no sería preocupante si fuese aislada, el problema es que también golpea al sector productivo.

La encuesta a gestores del sector manufacturero conocida como PMI manufacturero, cayó en mayo hasta 51,7 puntos, su nivel más bajo desde finales de 2013. La consideración de los últimos datos disponibles del sector “apunta hacia una cierta moderación del dinamismo de la actividad industrial en la etapa más reciente”, según indica el Banco de España en su informe.

Demanda externa negativa

Las empresas españolas se refugiaron en la demanda externa durante la crisis para intentar vender su producción en algún mercado, ya que el doméstico había colapsado. Fue un balón de oxígeno para muchas empresas y ayudó a la economía española en un momento crítico, pero cuando ha vuelto la recuperación, su ritmo de crecimiento no es suficiente como para compensar el avance de las importaciones.

Además, las exportaciones están en una fase de “moderación del dinamismo de las ventas al exterior”, hasta niveles próximos al 6%, mientras que las importaciones avanzan a un ritmo superior al 7%, en tasa interanual.

Exportaciones Vs. importaciones

Exportaciones Vs. importaciones

La previsión del Banco de España es que la demanda externa contribuirá al PIB de forma negativa en 2015 y 2016 con un descenso de 0,3 puntos porcentuales en cada uno de ellos. Estos datos no significan que las exportaciones vayan a reducirse, de hecho, la entidad no espera que sea así. El problema es que para calcular el PIB se contabiliza la demanda externa neta, esto es, exportaciones menos importaciones. Si el componente que resta crece más rápido que el que suma, el efecto neto puede llegar a ser negativo, como señala el Banco de España.

El punto más débil del mercado laboral

La recuperación de la economía no será sólida hasta que el mercado laboral no empiece a arrojar datos verdaderamente positivos. El Banco de España alerta en su informe de octubre de la temporalidad y de la parcialidad del empleo, dos factores que golpean directamente a la salud del mercado laboral.

Se crean puestos de trabajo, pero la clave aquí no está en el aspecto cuantitativo, sino en el cualitativo. El ritmo de crecimiento de los asalariados con contrato indefinido avanza a ritmos del 1,6%, mientras que la contratación temporal acelera hasta el 10,1% en tasa interanual.

La temporalidad ha subido hasta el 26,2% en el tercer trimestre del año, 1,6 puntos porcentuales por encima del mismo periodo del año anterior. También la parcialidad es una lacra para el empleo en España, esto es, los contratos que se firman a tiempo parcial frente a los de tiempo completo. En el tercer trimestre del año, la ratio de parcialidad avanzó hasta el 15,2%.