DESAFÍO INDEPENDENTISTA

Rajoy responde al reto y coloca al TC en primera línea de combate

El presidente del Gobierno evitará aplicar el artículo 155 si el intérprete supremo de la Constitución sofoca el fuego catalán.

Rajoy no especifica "los mecanismos" que tiene a su disposición para frenarles.

Rajoy no especifica "los mecanismos" que tiene a su disposición para frenarles.

Mariano Rajoy recogió el guante lanzado por los independentistas y convocó una inusual comparecencia pública sin ninguna novedad en el fondo, aunque sí en la forma. Su único objetivo era escenificar una respuesta clara y contundente a la declaración de independencia que firmaron Junts pel Sí y la CUP, un “acto de provocación” en boca del presidente.

El jefe del Ejecutivo solo tardó tres horas en responder a la amenaza lanzada en el Parlament recién constituido y con un presidente en funciones. Una comparecencia hecha en tiempo récord si se compara con los tres días que necesitó el presidente del Gobierno español antes de contestar al desafío de desobediencia de Artur Mas el 9-N, cuando se aprobó la consulta sobre la independencia de Cataluña.

La declaración pública del presidente solo duró tres minutos. Recurrió a la retórica con poca sustancia: “Los que quieran separar Cataluña de España no lo van a lograr”, afirmó. Fuentes de Moncloa aseguraron que el objetivo era responder con rapidez a Mas y advertir que “el Gobierno está obligado a hacer cumplir la ley y lo haremos, de la forma que sea”.

En tres ocasiones Rajoy mencionó, sin especificar, “los mecanismos” que tiene el Estado a su disposición para frenar la secesión independentista. Pero se resistió a citar el artículo 155, la “bala de plata” que el Gobierno guarda como último recurso para inhabilitar los planes soberanistas. El líder del PP, que se juega su permanencia en el Gobierno en menos de dos meses, advirtió que su partido ha reformado durante esta legislatura el Tribunal Constitucional para dotarlo de “medios suficientes” y actuar, llegado el caso, inhabilitando a todas las autoridades que desacaten su sentencia. Es el único recurso que Rajoy ha encontrado para evitar tener que ser él quien frene el desafío independentista aplicando el artículo 155 que suspendería la autonomía de Cataluña .

Lo más importante para el Ejecutivo ahora es avisar de que se va a hacer cumplir la ley y tranquilizar a aquellos catalanes que temen por su futuro si los independentistas no hacen caso a las advertencias del Tribunal Constitucional y siguen con su plan unilateral de independencia. “Hay que actuar con cabeza fría, pero con contundencia. Es nuestra responsabilidad”, resumen desde el círculo más cercano al presidente. La propuesta de resolución, “en caso de ser aprobada en el Parlamento catalán, no surtirá ni uno solo de sus efectos”, intentó tranquilizar el presidente.

Inhabilitación 

El primer paso para sofocar el secesionismo es que el Grupo Parlamentario Popular que encabeza Xavier García Albiol presente un recurso de reconsideración en el Parlament para que no se acepte la declaración de intenciones de los independentistas. Además, el Gobierno confía en que PSC y Ciudadanos se unan a la iniciativa que se presentará en la Cámara regional.

Si el Parlament ignora la petición del bloque constitucionalista, el desafío soberanista pasará al Tribunal Constitucional y le corresponderá al intérprete supremo de la Carta Magna y no al jefe del Ejecutivo inhabilitar a quienes desacaten su sentencia. “Puede ser la presidenta del Parlament, el presidente en funciones de la Generalitat, Artur Mas o quien le sustituya, porque han montado todo este lío sin tener Gobierno formado”, comentan desde Moncloa.

Apoyo de PSOE y C´s

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, presente en la comparecencia de Rajoy, aseguró que ya ha encargado a los servicios jurídicos del Gobierno informes para avalar las actuaciones que tengan que tomar ante esta declaración parlamentaria y las futuras medidas que tendrá que imponer el Gobierno. Para ahogar todos los planes del bloque secesionista, el jefe del Ejecutivo pidió apoyo al líder del PSOE, Pedro Sánchez, y al de Ciudadanos, Albert Rivera, que coincidieron en el “planteamiento general de la respuesta” aunque quizá no en todo.

Rajoy se comprometió a mantenerles informados sobre cualquier asunto que surja del problema catalán. Lo importante, “lo imprescindible”, es la unión del bloque constitucionalista. Y Mariano Rajoy no quiere perder la oportunidad de encabezar la respuesta a Mas, aunque sea encomendándose al Tribunal Constitucional y confiando en que sea este órgano el que acabe con los planes de Artur Mas.