ANÁLISIS

Por qué Rajoy nunca seduce a los espectadores de televisión

La entrevista al presidente del Gobierno en TVE en 'prime time' obtuvo una audiencia récord a la baja. 

Mariano Rajoy respondió a las preguntas de Ana Blanco.

Mariano Rajoy respondió a las preguntas de Ana Blanco.

El presidente del Gobierno acude a la televisión pública el mismo día en que ha convocado de forma oficial elecciones generales. La entrevista es en prime time. Y la propaganda previa habla de una formato televisivo novedoso, con participación activa de los ciudadanos. Parece lógico que haya un dato de audiencia deslumbrante. Este lunes, sin embargo, ocurrió lo contrario: la entrevista a Mariano Rajoy en Televisión Española consiguió un 11% de share y 2,2 milones de espectadores. 

Como puede verse en el gráfico inferior, los datos de audiencia de esta entrevista son los peores que haya cosechado este año cualquiera de los cuatro principales líderes políticos en sus visitas a los platós. De hecho, las dos últimas entrevistas del jefe del Ejecutivo -la de este lunes en La 1 y la del pasado 1 de octubre en Antena 3- han obtenido las cifras más pobres, con una diferencia considerable respecto a los demás aspirantes a La Moncloa. ¿Por qué Rajoy no seduce a los telespectadores? 

Datos de audiencia.

Datos de audiencia.

Un formato encorsetado y en plasma

Todos los críticos televisivos han coincidido en señalar lo excesivamente encorsetado que fue el programa de la cadena pública. En los días previos a la entrevista se había insistido en que TVE recuperaba una suerte de Tengo una pregunta para usted. Nada más lejos de la realidad.

Frente al dinamismo de aquel programa en que los ciudadanos estaban en plató y ponían en aprietos a los políticos mediante preguntas inesperadas -todo el mundo recuerda a Zapatero hablando sobre el precio del café-, en este caso se trató de preguntas previamente grabadas, emitidas en plasma y, por ende, sin posibilidad de generar una discusión entre quien pregunta y quien responde. 

El papel de Ana Blanco

¿Es la periodista Ana Blanco quien debe ocuparse de este tipo de entrevista? Los analistas han dado diferentes respuestas a esta pregunta. Y, aunque la mayoría de expertos en televisión señalan que ella estuvo más combativa de lo habitual, su estilo sobrio y austero, alejado de enzarzarse con el entrevistado, no sirvió para que el presidente del Gobierno se soltase, cometiera algún desliz o pronunciase algún eslogan para el recuerdo. En otras palabras, la informadora lo intentó, sí, pero no logró arrancar una primicia o una información relevante al político. 

Previsible

Uno de los expertos en comunicación política más reputados es Luis Arroyo, presidente de Asesores en Comunicación Política. A su juicio, en este caso "existe una disonancia entre un personaje que de repente pretende ser optimista y ser cercano a los ciudadanos, cuando en toda la legislatura ha estado alejado de la gente y de los medios". "Esa 'bajada a los bares' queda impostada", señala.

Para el autor de El poder político en escena, "la entrevista de este lunes era completamente previsible, con una ropa previsible, un relato y un formato previsibles, de forma que consistía en volver a escuchar la misma historia". Y, entre otros factores más, apunta que "no puedo comprobarlo, pero la sensación es que sabía qué le iban a preguntar, conocía las preguntas". 

Sin propuestas

En las entrevistas de Rajoy no hay lugar para la sorpresa, no propone cosas nuevas, y esta era una oportunidad extraordinaria para hacer sus propuestas

El presidente de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), David Redoli Morchon, considera que "las entrevistas de Rajoy suelen ser descriptivas y poco propositivas". "Quiero decir -añade- que no hay lugar para la sorpresa, no propone cosas nuevas, y ésta era una oportunidad extraordinaria para hacer sus propuestas". Unas propuestas que, a su juicio, "hoy habrían sido portada de todos los periódicos". Arroyo también destaca que "en la entrevista con Gloria Lomana dio el titular de la fecha de las elecciones, pero en este caso no, ni uno". 

Rajoy volvió a TVE.

Rajoy volvió a TVE.

Sin emociones

El propio Redoli explica que "a Rajoy siempre le falla el factor emocional, y la comunicación política tiene mucho de emocional". En su opinión, el presidente del Gobierno "actúa como un registrador de la propiedad, parece un hombre que gestiona una finca de medio millón de metros cuadrados, en vez de un país con todas sus complejidades". "Con ese patrón de conducta que los espectadores conocen, no despierta su interés", agrega. Para concluir, este experto en comunicación política insiste en que "Rajoy es muy racional y lo emocional es mucho más importante de lo que parece". 

Rajoy es un hombre que siempre ha rechazado la comunicación en términos profesionales, ha considerado que todo esto son imposturas, actuaciones

Arroyo abunda en la misma cuestión. "Rajoy es un hombre que siempre ha rechazado la comunicación en términos profesionales, ha considerado que todo esto son imposturas, actuaciones", sostiene. "Se trata de un señor que en plena transición a la democracia, con veintitantos años, oposita a registrador, y eso explica su personalidad". En suma, concluye, "se nota que no le gusta al comunicación y es un hombre de despacho, de distancia corta, pero que con las cámaras delante no se siente natural y no logra quedar bien". 

Una comparación dolorosa

Además de los motivos señalados, que se suelen repetir en todas las entrevistas de Rajoy, en esta ocasión los malos resultados de audiencia son especialmente dolorosos porque es inevitable comparación con el reciente cara a cara entre Pablo Iglesias y Albert Rivera en Salvados. Un programa que aglutinó a 5,2 millones de personas (25% de share). Las comparaciones son odiosas, sobre todo para el que sale perdiendo.