21 preguntas para determinar si los padres de Asunta son culpables

Cinco hombres y cuatro mujeres deliberan aislados hasta que emitan un veredicto sobre la muerte de la niña

Rosario Porto y Alfonso Basterra, los padres de Asunta.

Rosario Porto y Alfonso Basterra, los padres de Asunta.

El juicio por el Caso Asunta está visto para sentencia y el jurado popular delibera ya las 21 preguntas que marcarán el destino de Rosario Porto y su marido, Alfonso Basterra. Ambos fueron detenidos en septiembre de 2013 y acusados de matar a su hija adoptiva de 12 años. Ahora, tras dos años de investigación, más de un mes de juicio y la declaración de un centenar de testigos, los nueve miembros del jurado se encuentran ultimando el veredicto. 

En total, los componentes del jurado tendrán que contestar de forma obligatoria y ordenada a 21 preguntas. Una veintena de cuestiones pactadas entre las partes y que tratan de esclarecer lo que pasó entre las dos de la tarde y la noche en la que el cuerpo de la pequeña fue localizado. Para que un hecho se considere probado, siete de los nueve miembros del jurado tienen que dar su voto positivo. Para refutarlo basta solo con cuatro en contra. Al final del proceso, el juez dictará sentencia únicamente sobre los hechos que el jurado popular considere probados. 

Es por eso que el destino de los dos acusados está en sus manos. Pero entre esas 21 preguntas hay cinco puntos clave. Cinco argumentos nucleares que determinarán realmente la participación de cada uno de los padres en el suceso:

1) Sedaciones

La joven Asunta recibió una dosis tóxica de Orfidal horas antes de su muerte. En total, la menor tomo una dosis correspondiente a la de 27 comprimidos para adulto. Los padres de la joven se han desligado completamente de la ingesta de pastillas por parte de Asunta el día de su fallecimiento. Pero hay un problema. Los peritos han confirmado que la menor tomó este mismo tranquilizante hasta tres meses antes de fallecer. Las defensas de ambos intentaron abonar la tesis de que una tercera persona pudo haber sedado a la menor de espaldas a sus progenitores, pero ni aportaron pruebas palpables. Basterra mantuvo en el juicio que llevaba "dos años" dándole vueltas al hecho de que Asunta tuviera restos de Orfidal en repetidas ocasiones, sin encontrar respuesta.

Por su parte, la defensa de Rosario Porto mantuvo que los 125 comprimidos totales que compró Alfonso fueron consumidos al completo por la madre de la niña. Eso invalidaría la tesis de que son esas pastillas las que fueron suministradas a Asunta. Además, los padres de la joven mantuvieron que Asunta sufría episodios de alergia, por lo que había sido medicada. Sin embargo, tanto la madrina como la cuidadora de la niña descartaron que Asunta tuviera ese problema. La noche antes de los tres episodios de somnolencia de la menor confirmados por sus profesores, Asunta había dormido en casa de su padre. En sus primeras declaraciones, es la propia Rosario Porto quien acusa a su ahora expareja de darle "polvos blancos" a su hija.

2) Asfixia mecánica

Los peritos de la Guardia Civil certificaron en el juicio que Asunta tenía una importante cantidad de Orfidal en el cuerpo. Pero no fue eso lo que la mató. La menor falleció por asfixia mecánica, cuando un objeto le obstruyó las vías respiratorias. No se ha presentado en el juicio una prueba de cargo que sitúe a cualquiera de los dos progenitores como actuantes en ese acto. Las cámaras de seguridad reflejan que Rosario Porto viajó con su hija a la casa de Teo. Pero eso no significa que fuera ella quien necesariamente la matara.

Los agentes localizaron en la vivienda restos biológicos de la menor, pañuelos mojados junto a una mascarilla. La tesis de la Fiscalía es que Porto los utilizó para terminar con la vida de su hija. Sin embargo las defensas mantienen que los pañuelos nada tienen que ver con el asesinato ya que la menor estaba acatarrada esos días. En la misma papelera que los pañuelos, los agentes localizaron restos de cuerda. Una cuerda similar a la encontrada por los agentes junto al cuerpo de Asunta. Sin embargo, los peritos no han sido capaces de determinar si unas y otras pertenecen a la misma madeja. 

3) El móvil del crimen

No es un hecho determinante para conseguir una condena, pero sí ha servido para que las acusaciones intenten sembrar la duda razonable sobre el caso. Ahora, será el jurado popular quien tenga que determinar si considera probada la tesis de la fFscalía: que los padres de Asunta se deshicieron de ella porque la menor les estorbaba. Mientras las defensas mantuvieron en todo momento que Asunta era una de las cosas más importantes para la pareja, la Fiscalía mantuvo la tesis de que la menor, con alta capacidad mental, estorbaba a sus padres para rehacer su relación. 

4) El traslado del cuerpo

Es una de las grandes bazas para la defensa de Rosario Porto. Y uno de los principales quebradores de cabeza para el padre de Asunta. El abogado de Porto mantuvo en el juicio que su defendida es incapaz de trasladar a una menor inerte con el peso de Asunta:41 kilos. Y mucho menos meterla en el coche y trasladarla varios kilómetros hasta el lugar donde Asunta fue localizada. En el coche tampoco se encontraron restos biológicos de la menor fuera de lo normal. Los agentes buscaron durante meses las alfombrillas del vehículo, con la tesis de que la menor pudo vomitar en el momento de ser trasladada debido a la ingesta de pastillas. Nunca aparecieron y Alfonso Basterra reconoció en el juicio que había lavado el coche. 

En favor de la tesis de las defensas, uno de los testigos ratificó que el cuerpo de la niña no estaba en la pista forestal en la que fue encontrada pasada la media noche. Los agentes de la Guardia Civil acompañaron a los padres desde las 22.30. En su contra, el vestido que esa noche llevaba Rosario Porto contenía restos de Orfidal. La tesis de la Fiscalía coloca a Basterra como cooperador en el traslado del cuerpo. Sin embargo, no hay pruebas de que el padre de la menor saliera de casa esa tarde.  

5) La aparición del portátil

Tras meses de investigación y varios registros judiciales, la Guardia Civil buscaba el ordenador personal de Alfonso Basterra. La computadora apareció finalmente meses después, en la vivienda del detenido y tras un registro solicitado por la defensa de Basterra. Los peritos de la Guardia Civil encontraron el ordenador con las huellas borradas y el disco duro manipulado. El jurado tendrá que determinar también si considera probado el hecho, y si el juez puede abrir una causa para conocer quién escondió y manipuló el portátil.