Elecciones 20-D

El fantasma de la deuda externa entra en la campaña electoral

Ha sido la amenaza tradicional a votantes de los países latinoamericanos y ahora irrumpe en España

De Guindos alerta del nivel de deuda externa de España

De Guindos alerta del nivel de deuda externa de España

En Latinoamérica, la deuda externa es tan común en los debates políticos como lo es el paro en España. Es el peso que en distintos momentos de las últimas décadas han tenido que arrastrar los votantes de Argentina, Brasil, México o Ecuador. El fantasma de la deuda externa irrumpe ahora en la campaña electoral española de la mano del Partido Popular. El ministro de Economía, Luis de Guindos, advirtió en el IV Encuentro Financiero que “la dependencia de la financiación internacional nos hace vulnerables”.

El ministro alertó que “como hay mucho crédito que renovar, las condiciones se deterioran rápidamente y esto tiene un impacto rápido en la economía y en el empleo”. Con estas palabras venía a pedir "responsabilidad" a los votantes españoles a la hora de elegir a su próximo presidente, mejor elegir al que genere confianza entre los inversores. 

De Guindos dice la verdad cuando afirma que para España es clave mantener los tipos de interés bajos. Lo es porque el nivel de deuda externa neta (activos menos pasivos) de España (suma del sector público y privado) cerró el segundo trimestre del año en el entorno del 95% del PIB. Además, el Tesoro Público tendrá que refinanciar en 2016 algo más de 200.000 millones de euros, por lo que necesita mantener la rentabilidad de su deuda lo más baja posible. Actualmente, más del 51% de la deuda emitida por el Tesoro está en manos de no residentes, por lo que la presencia de los inversores internacionales será clave para que los intereses sigan en la zona de mínimos.

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Si el coste de la deuda se mantiene en la zona actual de mínimos históricos ayudaría a rebajar la factura financiera de las cuentas públicas, pero si la volatilidad vuelve a los mercados, cualquier aumento de los costes financieros supondrá un duro golpe contra las maltrechas finanzas de los residentes, ya sean los hogares, las empresas o el sector público.

¿Quién genera la confianza?

España se está financiando este año a unos tipos de interés nunca antes vistos, lo que ha permitido al Tesoro reducir el tipo medio de su deuda en circulación durante los últimos tres años. En 2011, el tipo medio que tenía que pagar España por su deuda en el mercado superaba el 4% y actualmente está en el 3,2%. Con casi 700.000 millones de euros de deuda emitida en el mercado por el Tesoro, un punto de ahorro supone en torno a 7.000 millones de euros ahorrados al año.

Una gran noticia que, sin embargo, no tiene su artífice en Madrid, sino en Fráncfort. Ha sido el Banco Central Europeo (BCE) con su política de tipos cero y sus compras millonarias de deuda en el mercado quien ha rebajado los tipos de interés de la deuda de todos los países de la eurozona (no sólo de España), hasta mínimos históricos, con la excepción de Grecia.

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“No existen caminos intermedios”, alertó de Guindos. En efecto, el BCE tiene que seguir con sus estímulos monetarios para evitar que la fragmentación en la eurozona vuelva a producirse. Pero la entidad no sólo va a mantenerlos, sino que pretende elevarlos en diciembre. Esta situación permitirá refinanciar la deuda a tipos bajos, pero no conseguirá reducirla a menos que el país vuelva a tener superávit, ése será el verdadero trabajo del próximo Gobierno.

Que viene la deuda externa

En Argentina no hace falta asustar a los niños con el hombre del saco. Basta con advertir que viene la deuda externa. No es extraño que sea así, después de décadas en las que el país ha vivido atado por sus pasivos internacionales. La historia de la deuda externa argentina, que arranca en 1822, vivió su capítulo más oscuro a principios de los ochenta, en los últimos años de la dictadura. En esos años, el Banco Central de la República Argentina sentó las bases para la estatización de la deuda externa de 70 grandes empresas del país. Lo que hizo la autoridad monetaria fue firmar como avalista de la deuda privada, de modo que, cuando las empresas no pagaron, la deuda se hizo pública. Así, en un periodo de tres años, el pasivo de la Hacienda argentina se duplicó, volviéndose insostenible y firmando la sentencia que todavía pesa sobre el pueblo argentino.

La deuda externa que tantas pesadillas ha producido en Argentina, ahora amenaza a los votantes españoles. Aquí también se socializaron pérdidas de empresas privadas y públicas con el rescate financiero que tuvo que firmar el Estado y que se fue directamente a la deuda externa del país con sus socios europeos. En total, 41.300 millones de euros más en el pasivo, la mayor parte empleados para recapitalizar Bankia y BFA, que todavía pesan sobre las cuentas públicas. De estos, se han devuelto ya 5.600 millones, pero no se espera que acabe de devolverse finalmente hasta el año 2027.

España tiene una ventaja que los países latinoamericanos no tenían: una moneda fuerte. El gran problema de estos Estados era que su deuda externa se apreciaba al ritmo que sus divisas se hundían por el propio peso del pasivo. De este modo, en términos de divisa local, la factura aumentaba al ritmo que sus monedas se depreciaban, lo que provocaba un círculo vicioso muy complicado de frenar. En España, como en otros países del euro, la pertenencia a la moneda única garantiza que las deudas no aumentarán y que los tipos de interés que exigirán los inversores foráneos no serán como los de un país con divisas volátiles.