Siete claves del fin de una era en Polonia

Ley y Justicia, el partido conservador euroescéptico, logra un resultado histórico en la sexta economía de la UE

Jaroslaw Kaczynski, líder del (PiS), junto a la cabeza de lista Beata Szydlo.

Jaroslaw Kaczynski, líder del (PiS), junto a la cabeza de lista Beata Szydlo. Reuters

Por primera vez desde 1989, es decir, desde el inicio de la democracia en Polonia, un partido político logra la capacidad de gobernar en solitario. Estas son las claves de una victoria que ha devuelto tras ocho años a la formación al poder.

1. El retorno de la derecha

Ley y Justicia gobernó el país entre 2005 y 2007, periodo que el mundo recordará sobre todo por el reparto entre los gemelos Kaczynski de la presidencia y del Gobierno. Jaroslaw Kaczynski fue Primer Ministro hasta 2007 - y jefe de la oposición a partir de entonces - y su hermano gemelo, Lech, Presidente de la República hasta 2010, cuando falleció trágicamente en un accidente aéreo en Rusia. Desde entonces, Plataforma Cívica, partido moderado y europeísta, ha dominado el poder político en Polonia, convirtiéndose en 2011 en el primer partido reelegido de la democracia.

Jaroslaw Kaczynski, sabiendo que las encuestas no le darían más victorias, encomendó este año al joven y desconocido Andrzej Duda ser candidato a la presidencia y a Beata Szydlo, igualmente poco conocida, ser candidata a Primer Ministro. ¿Resultado? Tras ocho años en el poder, Plataforma Cívica primero perdió la presidencia en mayo de 2015 y anoche el gobierno.

La perspectiva de ver la escena política polaca dominada por un partido que lleva años poniendo como ejemplo al gobierno del primer ministro húngaro Viktor Orban, tanto en lo económico como en lo social, ha sido fuente de preocupación en muchos sectores. Es necesario resaltar que su victoria no necesariamente significa que la sociedad polaca sea hoy más conservadora o más nacionalista que en 2011.

Por un lado el desgaste de ocho años de gobierno de Plataforma Cívica y por otro, la relativa moderación de Ley y Justicia durante los últimos meses hace razonable pensar en la tesis del castigo.  A pesar de haber crecido durante la crisis más de un 25% su PIB y de lograr este mes el nivel del paro más bajo en una década, existía en una gran parte de la sociedad polaca una sensación de falta de reformas y frecuentes escándalos. 

2. El europeísmo no ha funcionado

El europeísmo del partido tampoco ha logrado frenar la derrota. Aunque en 2014 Polonia logró una alta representación en las instituciones europeas (tanto Consejo, Parlamento como Comisión) y dos temas clave para el país pasaron a su agenda oficial (unión energética y Rusia), otras noticias pasaron a ser más sonoras en los medios nacionales.

En primer lugar, las reticencias de sus socios occidentales a expandir las bases de la OTAN al territorio polaco. En segundo lugar, la decisión de Alemania de expandir el Nord Stream (que evita Europa Oriental y conecta energéticamente Rusia y Alemania) a pesar de la unión energética, y por último la crisis de refugiados. Estos tres elementos han dado pie a Ley y Justicia a defender que "los intereses de Polonia no están suficientemente representados en la UE". 

3. Un Gobierno mayoritario y un parlamento fragmentado

Desde 2005 la escena política polaca se ha caracterizado por el dominio de dos nuevos partidos, Plataforma Cívica y Ley y Justicia, que pasaron a ocupar alrededor de dos tercios de la escena política. De elección a elección, el tercio restante ha ido repartiéndose entre la izquierda, el partido agrario y desde la crisis, partidos anti-establishment.

A medida que avanzaba la crisis y la sociedad polaca se cansaba del joven pero “eterno bipartidismo”, este tercio se iba radicalizando y el espacio cedido a los partidos anti-establishment iba creciendo. En estas elecciones el tercio se lo han repartido el nuevo partido liberal y los antisistema liderados por un rockero de extrema derecha.

4. ¿Dónde está la izquierda?

En este sentido, aunque aún es pronto (los resultados oficiales se esperan para el martes por la mañana), según las encuestas a pie de urna será la primera vez desde 1989 que la izquierda no tendrá representación en el parlamento polaco. La desaparición de la izquierda de la escena política polaca en un contexto del auge y radicalización de la derecha seguramente empujará a Plataforma Cívica a ocupar el lado izquierdo de la cámara.

Plataforma Cívica, conocida en la prensa internacional como partido liberal o de centro-derecha, ha estado desplazándose año a año hacia la izquierda tanto en temas sociales como en economía. Un parlamento “más de derechas” podría acabar por formalizar y acelerar esta tendencia hacia la izquierda. Este progreso hacia la izquierda de Plataforma Cívica ha dejado un espacio a un nuevo partido liberal, Nowoczesna, que se convierte en la cuarta fuerza del parlamento.

5. Sin contrapesos

Este giro a la izquierda no será el único desafío de Plataforma Cívica. Sin duda, estar por primera vez en casi una década en la oposición será un reto, sobre todo sin el líder fuerte que fue Donald Tusk, que desde el 2014 reside en Bruselas, donde es presidente del Consejo Europeo. La derrota de esta noche iniciará una lucha por la sucesión que sin duda no facilitará la labor de poner freno a Ley y Justicia. Sobre todo porque el resto del famoso tercio de la tarta política polaca se lo ha llevado Pawel Kukiz, un rockero que llama a “terminar con el sistema” y devolver Polonia a los polacos que ha pasado de la nada a ser tercera fuerza parlamentaria. Sin duda Kukiz será un aliado de Ley y Justicia durante importantes votaciones como la gran reforma de la Constitución que ambos plantean. En resumen, Ley y Justicia está más fuerte que nunca y el resto parlamento polaco tardará en estar listo para ser una oposición real. 

Por último cabe recordar que estamos ante datos de encuestas a pie de urna y aunque la victoria de Ley y Justicia sea clara, tanto su mayoría absoluta como la entrada en el parlamento de otros partidos menores está dentro del margen de error admisible. Ambas circunstancias podrían variar en las próximas horas. También es importante decir que la aparición de estos nuevos partidos ha avivado la participación durante estas elecciones. Aunque un 52% no parezca elevado, de confirmarse podría convertirse en el segundo más alto de la democracia.

6. El panorama europeo se complica

Plataforma Cívica, el partido europeísta, ha gobernado Polonia durante ocho de los once años que lleva en la UE y pocos europeos recuerdan el anterior gobierno de Ley y Justicia. Así que, aunque Polonia, sexta economía de la UE y líder absoluta crecimiento económico durante la crisis, haya logrado esta noche un gobierno con mayoría para gobernar en solitario, el europeísmo tiene pocos motivos para celebrar. El resultado de hoy traerá cambios importantes dentro del Consejo Europeo. 

En primer lugar, el grupo euroescéptico del Visegrado, compuesto por Hungría, República Checa y Eslovaquia, quedará reforzado en temas como la crisis migratoria. Se espera que el refuerzo del grupo sea también decisivo en las negociaciones energéticas. El test para de este grupo sin duda será Rusia. Aunque Ley y Justicia se considera un partido cercano al de Viktor Orban, difícilmente encontrarán acuerdo con respecto a la crisis ucraniana.

Por otro lado está por ver la relación que desarrollarán el nuevo gobierno de Ley y Justicia con el Reino Unido durante el año del referéndum británico. Por un lado Ley y Justicia, además de compartir euroescepticismo, es miembro de grupo parlamentario del partido del Primer Ministro británico David Cameron. Este encuentro ideológico podría facilitar los planes del Premier británico de cara al referéndum y su ansiada reforma de la UE. La línea roja sin embargo está clara. Es difícil de imaginar a Ley y Justicia permitiendo restricciones a la libertad de circulación de personas que afectarían de forma clara a la importante comunidad polaca residente en el Reino Unido.

7. Aliados inquietantes

Finalmente, si Ley y Justicia desea el apoyo del partido aún más nacionalista Kukiz para sus reformas como la de la Constitución, tendrá que ser aún más euroescéptico de lo que clama en su programa.

En este sentido, el europeísmo pierde un aliado importante antes dos grandes desafíos con los que debe hacer frente Europa: la crisis migratoria y la reforma de la UE que persigue el Reino Unido. 

Wojciech Golecki es experto en asuntos europeos de CC/ Europa. @WojciechGolecki