ELECCIONES ARGENTINAS

Macri sorprende al kirchnerismo

El líder de Cambiemos da la sorpresa: queda a sólo dos puntos de Scioli y es el favorito en la segunda vuelta del 22 de noviembre.

Macri celebra con sus partidarios los primeros datos del escrutinio /

Macri celebra con sus partidarios los primeros datos del escrutinio / Reuters

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No sólo habrá segunda vuelta, sino que el favorito ya no es Scioli. La democracia argentina vivirá por primera vez una segunda vuelta electoral (más conocida como balotaje) el próximo 22 de noviembre tras una noche imprevisible: elkirchnerista Daniel Scioli, al que auguraban la victoria el 100% de las encuestas con una diferencia aproximada de 10-12 puntos, estuvo cerca de perder la consulta. El opositor Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires y gran triunfador de la noche, quedó a sólo dos puntos y 450.000 votos; durante gran parte de la noche, para asombro general, fue por delante del candidato oficialista.

El vuelco electoral de la plataforma antiperonista Cambiemos se completó con la también inesperada victoria de su candidata María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, la mayor del país, que encarna un 37,5% del padrón y es un tradicional feudo peronista. En las anteriores elecciones, 2011, el FPV había conquistado un 54% de los votos con Cristina Fernández de Kirchner, cuyo proyecto sufrió una noche desastrosa en la madrugada del lunes: bajó al 36,5% y ya no es favorito para ocupar la presidencia a partir del próximo 10 de diciembre.

El Frente para la Victoria (FpV) -peronista- habló durante la larga noche de “victoria contundente”, pero se equivocaba. La anacrónica lentitud del escrutinio (el primer dato se conoció seis horas después del cierre de los colegios) hizo que Scioli diese su primer discurso mucho antes de conocerse los resultados: su apelación a los indecisos y su crispada insistencia en los temas de campaña empezaron a convencer a los argentinos de que tendrían otro domingo electoral el mes próximo. Aunque diversos sondeos de pie de urna pronosticaban un 42%-29% (que otorgaba directamente la presidencia a Scioli), la gestualidad en las diversas formaciones perfiló desde muy pronto un paisaje diferente. Todo el mundo daba por hecha, no obstante, una cómoda victoria del candidato oficialista. No ocurrió, y su declaración “cambiaremos lo que haya que cambiar”, una vez conocido el pésimo resultado, podría anticipar una liberación del férreo manual ‘K’ para luchar por la supervivencia con sus propias armas durante las cuatro próximas semanas.

"¿Realmente los encuestadores argentinos son todos tan malos? Carlos Fara, destacado consultor político porteño, confirma a este periódico que no: “Evidentemente, hay un sector de la población que no quería expresarse, muy influido por el relato oficial del kirchnerismo, que algunos pudieron encontrar asfixiante”. “Los ciudadanos no mentían”, prosigue Sara; “sencillamente decían que no votarían. Es muy complicado para los encuestadores calibrar este factor externo a lo metodológico. Influyen los miles de militantes en las redes sociales, la sensación de hegemonía, un cierto temor. Así se explican los casi dos millones que se quedaron en casa en las primarias de agosto y votaron ahora a Macri”.

Durante toda la campaña, mientras su techo electoral se cifraba en el 30%, Macri repitió que quería ser el presidente de “los que piensan distinto”. La votación del domingo remite a un caso de espiral del silencio, cuya correlación en los sondeos es clara: a pesar de la privacidad entre el encuestador y la persona que responde preguntas, los ciudadanos pueden exponer en un sondeo su preferencia por algún candidato y en la intimidad del ‘cuarto oscuro’ inclinarse por otro candidato".

El tercer contendiente, Sergio Massa, consiguió un 21,23% de los votos tras su meritoria y algo histriónica campaña. El resultado le depara un papel relevante en el futuro próximo. “Quiero felicitar a Daniel y a Mauricio por la elección que hicieron”, dijo durante su intervención en tono amistoso; “queremos que se discutan programas de Gobierno”, propuso después en una señal de independencia y apertura a la negociación.

Macri, el favorito en la segunda vuelta

El sufragio sigue siendo obligatorio en segunda vuelta. ¿A quién apoyarán ahora los votantes de Massa, uno de cada cinco? Aunque comparte adscripción peronista con Scioli, su pasado como jefe de Gabinete de Cristina Kirchner (con quien rompió posteriormente) le coloca en una postura ambivalente, tan impredecible como la propia política argentina. Sin embargo, el impacto psicológico del inesperado revés peronista yel valor simbólico de su bastión perdido, el Gran Buenos Aires, coloca a Macri como favorito. María Eugenia Vidal será el primer gobernador de Buenos Aires no peronista en 28 años, la primera mujer en el puesto y la primera gobernante provincial del PRO fuera de Buenos Aires.

El último candidato en aparecer el domingo fue el triunfador de la noche. El alcalde de Buenos Aires se presentó a las 11.06 con la noticia de que habría balotaje y de que Vidal, subjefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, podía dar una enorme sorpresa. "Quiero agradecer a los que me votaron pensando que no era su mejor opción", empezó un sosegado Macri, que concluyó eufórico (“¡Vamos Argentina!”) tras insistir en “salir a la calle con la grandeza de saber escuchar a los que piensan distinto". Los resultados, ya manejados por las formaciones políticas, no habían sido divulgados aún. El peronismo kirchnerista pierde también el control de la Cámara de Diputados: bajó a 109 diputados, lejos de la anterior mayoría absoluta de 129. Cambiemos suma 89.

Once horas de escrutinio

La jornada electoral se desarrolló con absoluta normalidad, sin denuncias de fraude (un tema recurrente de la campaña) ni irregularidades; estuvo de hecho marcada en su tramo central por las semifinales del Campeonato Mundial de Rubgy, seguidas por medio país, que Los Pumas terminaron perdiendo frente a Australia. La participación alcanzó el 79%, un 5% más que en las elecciones primarias de agosto. El único rasgo insólito fue la duración del recuento de votos (once horas). “Le seguimos dando a F5”, decían en la televisión a las doce menos diez de la noche, casi seis horas después del cierre de urnas. Seguían sin conocerse los primeros datos oficiales.

En el cuartel de Cambiemos ya se gritaba “Se siente, se siente, Mauricio presidente”. El búnker kirchnerista estaba serio; una hora después, a falta todavía de escrutar el 25% de los sufragios, apenas quedaba ya nadie ya en el Luna Park.A las cuatro de la noche, con el recuento prácticamente concluido, el pronóstico de los noctámbulos era unánime: Scioli ganó por la mínima y fracasó; Macri va primero.