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El mejor regalo de Draghi para el próximo presidente

El BCE se prepara para aplicar otra ronda de estímulos dos semanas antes de las elecciones generales en España.

Draghi prepara el mejor regalo para el próximo presidente del Gobierno. Reuters

Draghi prepara el mejor regalo para el próximo presidente del Gobierno. Reuters

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Cuando Mariano Rajoy llegó al poder, en noviembre de 2011, el mercado español era una bomba de relojería a punto de estallar. Sin embargo, la mayor parte de la legislatura ha transcurrido con calma entre los inversores, lo que ha permitido al Tesoro financiarse a más barato que nunca antes en su historia y al Ibex, duplicar su capitalización. Si alguien ha contribuido para lograrlo, ese ha sido Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE). El banquero italiano accedió a su cargo 20 días antes que Mariano Rajoy, el primero de noviembre, y desde el primer momento aprobó unos estímulos monetarios que la eurozona no había visto hasta entonces.

El argumento clave que Draghi esgrimió durante los dos primeros años al frente de la entidad fue que la autoridad monetaria no podía permitir una fragmentación de los mercados financieros como la que estaba produciéndose. En efecto, el coste de financiación para los países periféricos llegaba a multiplicar por seis y por siete el de Alemania, una situación insostenible para una unión monetaria. Bajo esta premisa, el BCE empezó a aplicar estímulos que rebajaron el coste de la deuda, tanto que Italia, España, Irlanda y hasta Portugal han conseguido financiarse este año a unos tipos de interés negativos. Esta situación refleja a la perfección el impacto de las medidas del BCE en los mercados. España, por ejemplo, se financia en todos los tramos inferiores al año a tipos de interés negativos, esto es, el Estado cobra a los inversores por que le presten dinero.

¿La prima de quién?

Cuando Rajoy llegó a La Moncloa la prima de riesgo era la protagonista de todos los titulares. Ahora, cuatro años después, tiene que mendigar por un puesto en los medios cuando adelanta o pierde posiciones contra la italiana. Es el regalo que ha dado el BCE a todos los países de la eurozona, pero todavía queda otro, el que le dará al próximo presidente del Gobierno en España.

Prima de riesgo española

Prima de riesgo española

Las elecciones a La Moncloa serán el 20 de diciembre, pero dos semanas antes se reunirá el BCE para revisar su política monetaria y, probablemente, para anunciar una nueva ronda de estímulos monetarios. Así lo insinuó Draghi esta semana y el banquero central italiano no acostumbra a ir de farol. Su frase “trabajo y evaluación” (“work and asses”), es el nuevo “lo que sea necesario” (“whatever it takes”) con el que salvó al euro en 2012. ¿Qué quiso decir con estas palabras? Que el BCE no esperará a ver qué ocurre, sino que actuará y analizará el impacto de sus medidas, es hora de pasar a la acción.

Draghi sabe lo que hace al enviar este mensaje al mercado, él domina los tiempos y sabe que crear tantas expectativas forma parte de su estrategia. Así tiene un argumento para convencer a los miembros del ala más ortodoxa (liderados por Alemania) de que no hay vuelta atrás. Así consiguió poner en marcha la primera ronda de compra de activos, el QE1, y así podría aprobar el QE2.

Calle de Mario Draghi

El mejor regalo que un presidente entrante puede recibir es tres meses de calma alcista en los mercados. Un escenario en el que el Tesoro pueda refinanciar los vencimientos de deuda pública sin tensiones, en el que los intereses no carguen más peso sobre las maltrechas cuentas públicas y en el que los ahorradores estén tranquilos porque sus inversiones se aprecian. Ese escenario sería inmejorable para que el nuevo presidente gobernase sin urgencias y pudiera centrarse en los problemas de los españoles. Alguien podría hasta pedir una calle en la capital para Mario Draghi.

El presidente del BCE tardó algo más de medio año en calmar a los mercados, pero lo consiguió. En noviembre de 2011, cuando Rajoy ganó las elecciones, la rentabilidad de las letras españolas alcanzó el 5,8%, un nivel que no se había visto en casi 15 años (esta vez sin inflación) y que era totalmente insostenible. España prácticamente no se podía financiar y estaba al borde del rescate. El BCE realizó dos megasubastas de liquidez a la banca europea (LTRO) en las que repartió un billón de euros, pero la tensión apenas disminuía. El Gobierno se vio obligado a solicitar el rescate financiero en junio, pero las presiones financieras no terminaron por disminuir hasta que Draghi pronunció su frase más famosa: “haré lo que sea necesario para salvar al euro”, hacia finales de julio. A partir de ese momento, la rentabilidad de la deuda española empezó a caer con fuerza y actualmente las letras a 3 años llevan desde julio en tipos negativos.

Letras a 3 meses

Letras a 3 meses

En noviembre de 2011 el Tesoro emitió bonos con vencimiento a 10 años por los que tuvo que aceptar un tipo de interés medio del 6,975%. Tres años y medio después, el Estado se financiaba a su nivel más bajo de la historia. En marzo de este año (dos meses después de que el BCE anunciara su QE) el Tesoro emitió bonos con el mismo vencimiento y pagó siete veces menos: un 1,023%.

También los inversores en bolsa y en fondos de inversión han vivido unos años placenteros gracias a las políticas del BCE. El Ibex, por ejemplo, marcó sus mínimos de la legislatura en julio de 2011 al perder el nivel de los 6.000 puntos. Fue entonces cuando Draghi pronunció su frase más famosa y el selectivo empezó a subir, hasta el punto de duplicar su capitalización en abril de este año, en el entorno de los 12.000 puntos.

Ibex 35

Ibex 35

Un caramelo envenenado

Antes de poner una calle a un banquero central es mejor esperar y reflexionar: el regalo de Draghi podría ser un caramelo envenenado. Si el BCE decide ignorar sus insinuaciones y no anuncia nuevos estímulos en su reunión de diciembre, la reacción del mercado puede complicar los primeros meses del próximo Ejecutivo. La respuesta de los inversores ha sido siempre la misma cada vez que la entidad ha defraudado.

Además, en esta ocasión hay un agravante, y es que las expectativas son muy altas y los activos están muy caros, por lo que la reacción podría ser más virulenta. Por ejemplo, la deuda española está pagando una rentabilidad que está casi en mínimos históricos y esto es así porque los precios a los que cotiza son muy altos, de ahí que el retorno que genere sea tan bajo.

Si el futuro Gobierno estrena su legislatura con un mercado bajista y volátil, más de uno querrá poner la fotografía de Draghi junto a la de la prima de riesgo en la página de personas non gratas. La solución a este dilema se conocerá el 3 de diciembre a las 14:30 horas cuando el presidente del BCE comparezca ante la prensa.