TENSIÓN EN EL PP REGIONAL

Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, a la greña

La lideresa del PP madrileño pide a la presidenta que destituya a Ossorio como portavoz por sus WhatsApp contra González.

Tensa discusión Aguirre-Cifuentes el pasado jueves.

Tensa discusión Aguirre-Cifuentes el pasado jueves.

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Un hombre de Ignacio González contra Ignacio González. La comisión de investigación abierta en la Asamblea de Madrid para dirimir cualquier responsabilidad política en casos de corrupción como Gürtel o Púnica ha hecho saltar por los aires la aparente buena sintonía que, al menos en público, mantenían todos los miembros del PP regional. La caja de los truenos la ha reabierto Enrique Ossorio, portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Madrid, cuando el viernes contó por WhatsApp a un reducido número de diputados la tensión que se mascó en el Comité de Dirección a costa de la próxima comparecencia de Ignacio González en la Asamblea.

En el mensaje, Ossorio explica a sus compañeros cómo el expresidente de la Comunidad se quejó ante la dirección del partido de no tener diseñada una estrategia para minimizar el impacto que tendrá la comparecencia de altos cargos del PP, incluido él, en una comisión creada solo para desprestigiarles con vistas a las elecciones generales. El tono tan incisivo que utilizó para recrear la escena Ossorio, que fue consejero de Economía y Hacienda con González a los mandos de la Presidencia de la Comunidad, ha sorprendido a cercanos y detractores. “Ahora es uno de los más fieles de Cifuentes en el Parlamento, cuando lo fue todo en el Gobierno de González”, describían a este diario algunos diputados que comparten escaño con el portavoz.

“Hemos salido vivos de la reunión. (…). Esperanza ha estado más prudente, pero Ignacio González ha estado muy duro diciendo que no tenemos estrategia. Hemos contestado como hemos podido el chaparrón”. En el polémico mensaje, el exconsejero reconocía que se ignoró por completo la petición de Aguirre, que pedía crear una comisión interna para marcar la estrategia con la que el PP se defendería en la comisión de investigación. Sobre esta sugerencia, “ni caso. Nosotros, a lo nuestro”.

La frase enfadó tanto a Esperanza Aguirre que el mismo viernes llamó a Cifuentes para exigir la destitución fulminante de su portavoz por lo que, a su juicio, suponía “una deslealtad” al partido y a su presidenta. El expresidente de la Comunidad, que fue jefe de Ossorio hasta mayo, se sumó a la presión de Aguirre y también se quejó directamente a la exdelegada del Gobierno, la máxima autoridad en el Grupo Parlamentario Popular y la única que tiene potestad para apartarle de la portavocía. Sin embargo, ni uno ni otro consiguió convencerla de que el desafortunado WhatsApp merecía apartar al exconsejero de sus funciones como portavoz.

Un hombre de González contra González

Una vez desatada la polémica, fuentes internas del PP madrileño recuerdan que fue Esperanza Aguirre quien “impuso a Ossorio en las listas de Cifuentes. Pedir ahora su cabeza porque ya no comparta su versión es inconcebible”. Aguirre y Cifuentes nunca se han tenido mucha sintonía y ninguna de las dos ha hecho ningún esfuerzo por ocultarlo públicamente.

La mala relación entre ambas se recrudeció a partir del 24 de mayo, cuando candidata a la Comunidad consiguió 5.000 votos más que Aguirre en Madrid capital tras una dura campaña electoral donde la lideresa fue vencida por Manuela Carmena. Aquella noche electoral, muchos diputados y concejales aguirristas comenzaron a dar la enhorabuena a la gran vencedora de la noche. Pocos días después, la presidenta del partido anunciaba que no se presentará a la reelección en el partido. Su relevo natural sería Cifuentes, pero está por ver si la lideresa está dispuesta a dejarle el camino libre. “La que tiene el poder ahora es Cristina y no habrá nadie que intente hacerle sombra de cara a suceder a Esperanza en la presidencia del partido”, defendía un diputado más cercano a Cifuentes que a la actual dirección del partido. 

Los militantes y la cúpula del PP de Madrid coincidían este domingo en Alcorcón para dar el pistoletazo de salida a la precampaña electoral, justo el día que EL ESPAÑOL reproducía el mensaje que Ossorio compartía con sus compañeros tras el Comité de Dirección de este viernes. El portavoz de a Asamblea fue el buscado en el mitin, pero  se mostró muy prudente y no quiso echar más gasolina al fuego abierto. Aunque de cara a la galería se intentaba transmitir un mensaje de unidad y Aguirre y Cifuentes hasta cruzaron públicamente algún que otro elogio, todas las conversaciones giraban en torno al mismo tema. Lo único que deja en evidencia el mensaje de Ossorio es la bicefalia que existe en el PP de Madrid desde que Cifuentes ganó la Presidencia de la Comunidad y Aguirre se quedó como jefa de la oposición con un poder absoluto del partido. Una doble jefatura que “va a hacer saltar por los aires de un momento a otro la organización”, comenta, con cierto nerviosismo, más de un miembro del aparato regional.

En busca de una estrategia común

Por un lado están Cifuentes y los que quieren marcar distancias de la era de Aguirre y González, los años en los que supuestamente se desató la trama Púnica y parte de la Gürtel. Son los que en privado se quejan de que “el secretario general del PP de Madrid solo vaya a los consejos de dirección a salvar sus indicios de corruptelas”. En el bando contrario se ubica la mayor parte de los miembros del Comité de Dirección, aguirristas convencidos y los asesores más cercanos al expresidente González. Son los que piden una estrategia común que salve al PP de las sospechas de corrupción y que Cifuentes asuma su responsabilidad como presidenta de la Comunidad y miembro del partido.

El invitado de honor al primer acto de precampaña en Alcorcón fue Pablo Casado, que durante muchos años trabajó bajo la tutela de Aguirre. Ajeno a la polémica que envolvía el acto, el vicesecratario de Comunicación desgranó el discurso que el PP quiere machacar durante los dos próximos meses: que ellos son los que crean empleo, que debe formar gobierno la lista más votada y que el PP es el único partido que garantiza la estabilidad. Casado terminó con un “nosotros, a lo nuestro” idéntico al que Ossorio utilizó en el mensaje que tanto indignó a Aguirre. Una frase que sirvió para intentar relajar el ambiente. “No se puede abrir una guerra pública como el de Montoro y Margallo. Estamos a dos meses de las elecciones, y estos enfrentamientos públicos solo perjudican al PP”, argumentaba a este diario ayer otro diputado del PP regional.