ALBERT RIVERA

Por primera vez desde el 79, un líder de centro se ve ganador

"No hay nada escrito. Podemos ganar al PP y PSOE", asegura el presidente de Ciudadanos en un mitin en Madrid.

Cantó, Garicano, Villacís, Rivera, Arrimadas, Girauta, Aguado y Salvador.

Cantó, Garicano, Villacís, Rivera, Arrimadas, Girauta, Aguado y Salvador.

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No ocurría desde hace más de 35 años. Por primera vez desde 1979, un partido que no es ni el PP ni el PSOE podría llegar a gobernar el país. Entonces venció la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez. Y este 20 de diciembre podría ser el turno de Ciudadanos, una formación que se define como una opción reformista de centro y que, siempre según la demoscopia, dejaría de ser la muleta del ya tradicional bipartidismo para acabar con él.

Aupado por las últimas encuestas, el líder de C's, Albert Rivera, se ha convertido en el tercero en discordia en esta pugna electoral que culminará el próximo 20 de diciembre. Un año lleno de constantes citas con las urnas donde Ciudadanos ha pasado de la nada al todo en un tiempo récord. Si a comienzos de 2015 los sondeos les daban un escaso 5% en intención de voto, en los comicios andaluces los 'naranjas' demostraron que habían venido para quedarse. Fue su primera prueba de fuego, y aprobaron con nota. En tan sólo dos meses -Susana Díaz anunció la convocatoria a finales de enero-, los de Rivera consiguieron implantarse en la región y hacerse con nueve escaños el 22 de marzo.

Entonces el partido quedó etiquetado como el árbitro de la vida política española. Tesis que se reforzó tras las autonómicas y municipales del 24 de mayo. Y Ciudadanos cumplió esa función de partido bisagra: Ignacio Aguado apoyó al PP de Cifuentes en la Comunidad de Madrid y Juan Marín al PSOE de Díaz en Andalucía. “Garantizamos la gobernabilidad de quienes han ganado en las urnas”, decían antes del verano en Ciudadanos.

El panorama hoy pinta distinto. A ocho semanas del 20-D, la formación capitaneada por Rivera ya no quiere posibilitar gobiernos, sino que se ve capaz de gobernar. Y las encuestas hablan de un empate técnico entre PP y PSOE, con C's pisándoles los talones.

"Presidente, presidente"

Rivera, consciente de ello, inició este domingo su precampaña con un primer encuentro en Madrid. Un mitin que promete ser el primero de muchos otros en la llamada 'Ruta Ciudadana'. En su estreno en la capital por la carrera presidencial -a un día de que Rajoy convoque oficialmente las elecciones- el equipo de C's escogió un lugar emblemático y perfecto para vender a su candidato como el político más presidenciable: los jardines del Templo de Debod, un edificio egipcio situado cerca de la Plaza de España.

Y hasta ahí se acercaron este domingo casi 3.000 personas, según los datos del partido, que, al grito de “presidente, presidente”, escucharon a su líder. "En este partido a tres, en el que están la vieja izquierda, la vieja derecha y el nuevo centro, quedan muchas cosas por ver. Y Ciudadanos se encuentra a dos, tres, cuatro o cinco puntos de ganar las elecciones", comenzó su discurso Rivera sin incluir a Pablo Iglesias en esa batalla.

Rivera prometió acabar con las diputaciones.

Rivera prometió acabar con las diputaciones.

Fue un mitin distinto. No sólo por la ubicación, un espacio abierto, algo inusual en los de C's, más acostumbrados a llenar auditorios; sino también por el mensaje que lanzó Albert Rivera. Ya se ve como presidente del Gobierno: "No salimos a empatar, sino a ganar. No basta con sacar muchos escaños, hay que ganar".

"Estamos ante una oportunidad de oro, el matchpoint. Entraremos en el Congreso y daremos la sorpresa. Para eso, les voy a pedir que se mojen y vayan a votar el 20 de diciembre", pidió un Rivera confiado que aspira a liderar el nuevo Ejecutivo. Si no vence, se queja, "será muy difícil cambiar las cosas" y su partido es el único que puede asegurar un "cambio sin mochilas". "Ni el PP ni el PSOE tienen hoy un proyecto de país", reclamó el barcelonés.

Su primera medida como presidente

Rivera también anunció cuál sería su primera medida en caso de llegar a La Moncloa: prometió que "llamaría a los demás líderes" para iniciar una "segunda Transición" y poner en marcha reformas que "modernicen España" desde el diálogo. "Contaremos con ellos -refiriéndose a PP y PSOE- y sus votantes porque son nuestros compatriotas. Hablaremos con todos desde el Gobierno", señaló ante un público expectante.

Rivera se da un baño de masas al grito de Presidente, Presidente.

Rivera se da un baño de masas al grito de Presidente, Presidente.

El candidato naranja describió el tipo de país que desea: habló de una España con "pensiones dignas", donde haya un "pacto por la educación"; "prosperidad económica" e "igualdad de oportunidades". 

También avanzó parte de las propuestas que presentará C's el 7 de noviembre en Cádiz: "Queremos instituciones que representen a los ciudadanos y suprimiremos aquellas que no son útiles. Ya está bien de tener cementerios de elefantes y diputaciones para colocar a gente y cargos de confianza".

"El futuro no está escrito, pero empieza el 20 de diciembre", finalizó el líder de la formación naranja. Tras sus palabras, se subió al escenario la renovada cúpula del partido -Begoña Villacís, Inés Arrimadas, Ignacio Aguado, Marta Rivera de la Cruz, Luis Garicano...- y, lanzando al cielo las manos, cerraron el primer acto de una formación política alternativa al PP de Mariano Rajoy y el PSOE de Pedro Sánchez que sueña con gobernar España.

En su despedida, los incondicionales de Rivera se tomaron selfies con su anhelado líder, que poco después se marchaba en un taxi donde iba saludando, con la ventanilla bajada, a los simpatizantes que dejaba atrás. Toda una imagen de cercanía de un catalán que se ve ganando las elecciones generales de España presentándose como cabeza de lista en Madrid.