Minicumbre europea

Por qué los países europeos no se ponen de acuerdo en la crisis de los refugiados

Alemania, los países del Este y los de los Balcanes buscan este domingo soluciones al problema. Estas son las razones por las que no se ponen de acuerdo.

Refugiados caminando en Croacia tras cruzar la frontera con Serbia

Refugiados caminando en Croacia tras cruzar la frontera con Serbia

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Refugiados atrapados en tierra de nadie, en condiciones humanitarias cada vez peores por la llegada del frío y la lluvia. Caravanas de miles de personas buscando rutas alternativas para llegar al centro de Europa cada vez que se cierra una frontera. Cruce de reproches y acusaciones entre los gobiernos europeos. Es el resultado de la caótica respuesta de la Unión Europea a la presión migratoria provocada por la crisis de los refugiados. Los estados miembros han adoptado medidas unilaterales de cierre de fronteras, cuyo único resultado ha sido trasladar los problemas a sus vecinos y generar un efecto dominó.

Para acabar con esta política de “fastidiar al vecino”, como la ha definido la Comisión Europea, Alemania y los países del Este y de los Balcanes celebran este domingo una minicumbre en Bruselas. La ha convocado el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker. Además de Merkel, están invitados los jefes de gobierno de Austria, Bulgaria, Croacia, Grecia, Hungría, Eslovenia y Rumanía. Asistirán además Serbia y Macedonia, que todavía no son miembros de la UE. El objetivo del encuentro es mejorar la coordinación y tomar “medidas operativas inmediatas” que puedan aplicarse ya desde el lunes para mejorar la situación de los refugiados.

A continuación explicamos en tres pasos las decisiones unilaterales y contradictorias en materia de fronteras adoptadas por los países europeos desde el verano, que han llevado a la actual situación de “emergencia” en la ruta de los Balcanes.

1. Alemania y Austria abren sus fronteras, y después las cierran

Desde la primavera, los Balcanes se han convertido en la principal ruta de entrada en Europa de las personas que huyen de la guerra en Siria. Procedentes de Turquía, estos refugiados entran a la UE por Grecia, donde apenas hay control de fronteras y no se les registra. Pasan luego por Macedonia y Serbia, y vuelven a acceder a la UE a través de Hungría. En total, 205.000 personas han llegado a la UE por la ruta de los Balcanes entre enero y septiembre de este año, 13 veces más que en el mismo periodo de 2014, según los datos de la Agencia Europea de Fronteras (Frontex).

Para aliviar la presión sobre Hungría, Alemania y Austria anunciaron el 5 de septiembre que abrían sus fronteras a los refugiados. Además, el Gobierno alemán anunció que daría asilo a cualquier ciudadano sirio que llegara a su territorio. El Gobierno húngaro de Viktor Orban criticó el mensaje de Berlín y lo acusó de generar un efecto llamada. La política de puertas abiertas de Berlín y Viena duró apenas una semana. Ante la avalancha de de demandantes de asilo, Alemania reintrodujo el 13 de septiembre controles fronterizos con Austria. Un movimiento que provocó una reacción en cadena. Austria cerró la frontera con Hungría dos días más tarde y también Eslovenia adoptó una medida similar.

2. Hungría construye una valla, primero en la frontera con Serbia y después con Croacia

Hungría ha sido el país de la UE que ha adoptado medidas más duras desde el inicio de la crisis de los refugiados. El 15 de septiembre cerró su frontera con Serbia mediante una valla con concertinas. El mismo día entró en vigor una nueva ley migratoria que prevé penas de cárcel para los inmigrantes que crucen ilegalmente la frontera y refuerza los poderes del ejército. La policía húngara utilizó gas lacrimógeno y cañones de agua frente a las protestas de los refugiados.

Los sirios atrapados en Serbia redirigieron de inmediato su ruta hacia Croacia. Tras un par de días de puertas abiertas, el gobierno croata se vio desbordado y cerró su frontera con Serbia. Centenares de refugiados quedaron en tierra de nadie entre Serbia y Croacia, lo que aumentó la tensión entre los dos vecinos balcánicos. En lugar de registrarlos, como exige la normativa de la UE, Croacia dejó a los demandantes de asilo pasar por su territorio y les dirigió de nuevo a Hungría y, en menor medida, a Eslovenia. Una actitud que indignó al Gobierno húngaro, que acusaba a Croacia de incitar a los refugiados a vulnerar sus leyes migratorias y aceleró la construcción de una segunda valla en la frontera croata.

3. La presión se concentra ahora en Eslovenia

La valla fronteriza entre Hungría y Croacia se cerró el pasado 17 de octubre. Al mismo tiempo, el Gobierno de Orban reintrodujo los controles fronterizos con Eslovenia. Tanto Hungría como Eslovenia pertenecen al espacio sin fronteras Schengen, mientras que Croacia todavía no ha accedido. Este nuevo giro es el que ha vuelto a desbordar la crisis migratoria y ha obligado a convocar la minicumbre de este domingo. Ahora toda la presión se concentra en Eslovenia, hacia donde se están dirigiendo los refugiados que se encontraban en Croacia.

El gobierno de Milo Cerar trató en un primer momento de fijar límites y dijo que sólo autorizaría la entrada de 2.500 personas al día, una cifra que se ha superado sistemáticamente. En los cinco primeros días tras el cierre de fronteras llegaron 43.000 personas. La semana pasada, el parlamento de Liubliana votó dar más poderes al Ejército. Los soldados eslovenos ya puedan patrullar junto a la policía en la frontera con Croacia. Y Eslovenia ha pedido ayuda a la UE, no sólo dinero sino también sábanas, sacos de dormir o tiendas de campaña para atender a los refugiados.

Y de nuevo se ha disparado cruce de reproches. Eslovenia acusa a Zagreb de enviarle deliberadamente un número excesivo de demandantes de asilo. “El rechazo de Croacia a cooperar nos ha causado muchos problemas”, ha dicho la ministra eslovena de Interior, Vesna Györkös Znidar. También hay tensión en la frontera entre Croacia y Serbia, cuya actitud de acogida ha sido elogiada por la UE, pero que tampoco quiere convertirse en un gran campo de refugiados.

El mensaje de Eslovenia en la minicumbre de este domingo será “muy claro: la frontera exterior de la UE en Grecia debe protegerse. Grecia es el país de la UE por el que llega un mayor número de inmigrantes sin ningún control”, ha dicho su ministra del Interior. Es la misma postura que la de Hungría, que defiende que la UE debe intervenir en Grecia si el gobierno heleno es incapaz de controlar sus fronteras.