El presidente del BCE, Mario Draghi, comparece ante los periodistas en Malta

El presidente del BCE, Mario Draghi, comparece ante los periodistas en Malta Darrin Zammit Lupi Reuters

Mario Draghi

Tan sólo tres palabras para gobernar a los mercados

Una sola frase del presidente del Banco Central Europeo provocó un movimiento de miles de millones de euros en todo el mundo.

Javier G. Jorrín

Hace un año, los líderes del Banco Central Europeo (BCE) decidieron que cambiarían su calendario y pasarían a reunirse ocho veces al año en lugar de doce. El objetivo de esta medida era reducir al máximo posible su número de encuentros para limitar la influencia que ejerce la institución sobre los inversores. Ahora, el mercado tiene menos BCE, pero lo vive de forma más intensa, exactamente igual que ocurre con la Reserva Federal estadounidense. Los gestores se sientan frente a sus pantallas de Bloomberg y escuchan a los banqueros centrales con un dedo sobre el botón de comprar y otro sobre el de vender. En esto se han convertido las reuniones: volatilidad, incertidumbre y miles de inversores peleándose por cada décima de ganancias.

Draghi se sentó frente a los periodistas puntual a las 14:30 horas del jueves. Tomó la palabra para saludar a los presentes en la reunión celebrada en Malta y agradecer al gobernador Bonnici su hospitalidad y se lanzó a advertir que “será necesario examinar el grado de acomodación de la política monetaria en nuestra reunión de política monetaria de diciembre”. ¿No parece demasiado? Pues lo es. En el lenguaje que han desarrollado los bancos centrales estas palabras significan: prepárense para una nueva ronda de estímulos en diciembre. Por si quedaba alguna duda, reconoció que “algunos miembros del Consejo de Gobierno insinuaron actuar ya”. Pero si una frase va a recordarse de esta reunión es en la que dijo “esto no es un ver y esperar, sino un trabajar y evaluar”. En otras palabras, manos a la obra.

Las reuniones de los bancos centrales se han convertido en volatilidad, incertidumbre y miles de inversores peleándose por una décima de ganancias

No fue necesario más, ya estaba todo dicho; el mercado estaba enloquecido y las órdenes de compra volaban de las terminales al ordenador central. La capitalización del Ibex aumentó en 8.000 millones de euros en apenas unos minutos y el viernes remató la semana con un avance de 6.500 millones. En total, un avance de casi 15.000 millones de euros, un 1,5% de todo el PIB de España en poco más de 24 horas.

Gráfico de dos días del Ibex

Gráfico de dos días del Ibex

La deuda en negativo

Ante la expectativa de que el BCE compre más deuda, o hunda más la facilidad de depósito (el tipo de interés que aplica a los depósitos de la banca), los inversores se lanzaron a comprar bonos públicos. En Alemania llegó a cotizar en negativo hasta la deuda con vencimiento a seis años. En España, todos los tramos hasta el bono a 2 años también se intercambiaron con una rentabilidad negativa y en Portugal llegaron a cotizar las letras por debajo de cero con vencimientos de hasta 1 año.

Las palabras de Draghi llegaron hasta el activo más negociado del mundo, el cambio del euro contra el dólar. La moneda común cotizaba por encima de los 1,13 dólares antes de que Draghi se sentara frente a la prensa y el viernes, perdió los 1,10 dólares por primera vez en más de dos meses. Desde la crisis china del verano el euro no cotizaba tan bajo. De esta forma, el mercado se adelanta a los estímulos que prepara el BCE.

Cotización del euro

Cotización del euro

China toma el relevo

Por si el impulso europeo no fuese suficiente, el Banco Popular de China (PBOC) anunció el viernes una nueva ronda de estímulos. La entidad recortó los tipos de interés, y ya van seis veces en menos de un año, en 25 puntos básicos, hasta el 4,35%. Además, recortó en 50 puntos básicos el coeficiente de reservas de los bancos, esto es, la ratio de reservas que obliga a guardar a las entidades financieras, que pasó del 18 al 17,5%.

Con estas dos medidas, la autoridad monetaria china pretende impulsar el crédito en el país y estimular la demanda interna, pero lo que sin duda consiguió es dar un nuevo empujón a los mercados mundiales. Wall Street cerró la semana con un avance de casi el 3% en dos días y Europa avanzó casi un 6%.

Cotización del EuroStoxx 50

Cotización del EuroStoxx 50

El mercado ya ha cotizado estos dos movimientos, ha rascado todo lo que ha podido y ahora se prepara para una semana que vuelve a ser de alta tensión. El miércoles termina la reunión de dos días de la Reserva Federal con el temor de que pueda subir los tipos de interés y desestabilizar a las economías emergentes. El viernes se reúne el Banco de Japón y el mercado espera que anuncie una nueva ronda de estímulos. La entidad ya está embarcada en el que es el programa de compra de activos más agresivo de todos los bancos centrales ya que adquiere un gran abanico de activos (que incluye hasta ETF) y tiene el objetivo de aumentar su balance en 80 billones de yenes (unos 700.000 millones de euros) al año. Los analistas esperan que aumente el programa de compra hasta los 88 billones de yenes. Más estímulos monetarios para un mundo con bajo crecimiento, sin apenas inflación y con unos mercados hinchados.