Corrupción

La maldición de los tesoreros

La corrupción en los partidos políticos, desde Filesa hasta Convergència, ha tenido un denominador común: los tesoreros cargan con el peso de la ley.

Daniel Osácar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil.

Daniel Osácar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil. Efe

La corrupción en los partidos políticos, desde Filesa hasta Convergència, ha tenido un denominador común: los tesoreros. Ellos han cargado en primera persona con el peso de la ley cuando la justicia investiga las cuentas y levanta las alfombras. Las similitudes no terminan ahí. A continuación, analizamos la saga de casos más conocidos:

Filesa: Galeote y Álvarez

Su cargo no era técnicamente el de tesorero. Pero sus funciones eran similares. Guillermo Galeote ocupaba la secretaría de Finanzas del PSOE cuando estalló el caso Filesa a finales de los 80. Dimitió en 1993. El presidente del Gobierno, Felipe González, no dudó en apoyarle en público y por escrito, asegurando que estaba sometido a un "juicio político".

Galeote no fue finalmente procesado. Pero su mano derecha, la coordinadora de finanzas Aida Álvarez, sí fue juzgada y condenada por su participación en el conglomerado de empresas que cobraban informes inexistentes o intrascendentes. Según consta en la sentencia del Tribunal Supremo de 1997, los fondos recaudados, más de 1.200 millones de pesetas, financiaron las campañas del PSOE para las elecciones europeas y las generales de 1989.

'Caso Naseiro'... y Ángel Sanchís

En 1990, el tesorero del Partido Popular Rosendo Naseiro, el entonces concejal en Valencia Salvador Palop y el diputado Ángel Sanchís fueron detenidos junto a varios ejecutivos de empresas constructoras. La justicia les acusaba del cobro multimillonario de comisiones ilegales por adjudicar proyectos inmobiliarios. El presunto objetivo de esta red era financiar al PP y hacerse millonarios.

Naseiro era el hombre de confianza de Manuel Fraga. Y la polémica se produjo poco después de que José María Aznar se hiciera con la dirección del PP. El Tribunal Supremo terminó anulando la práctica totalidad de las pruebas que sirvieron al juez Luis Manglano para iniciar el llamado caso Naseiro. El Supremo acusó al magistrado de vulnerar derechos fundamentales al ordenar la intervención del teléfono de Palop.

Gürtel: Lapuerta y Bárcenas

Gürtel es, en cierto modo, la continuación del caso Naseiro y una enmienda a la gestión económica del PP. Los tesoreros Álvaro Lapuerta y Luis Bárcenas son dos de los protagonistas absolutos de la trama sobre la presunta financiación irregular y la caja B que todavía no ha escrito su epílogo.

El cambio con respecto al cóctel de de comisiones ilegales, adjudicaciones y financiación es la aparición de sobresueldos no declarados que habrían recibido durante años los principales nombres de la cúpula directiva del PP. Además, Hacienda desnudó una fortuna de casi 50 millones de euros que Bárcenas ocultaba en Suiza, mientras el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mensajeaba a su tesorero para que aguantara el temporal.

Petrum: Viloca y Osácar

El caso Petrum es el punto y seguido en la historia negra de los tesoreros. Otra vez señalados. Las detenciones de Andreu Viloca y Daniel Osácar dan un giro de 180 grados en la investigación, que ya señala al cobro de mordidas directamente por Convergencia Democrática de Cataluña.

Tras un minucioso trabajo, los investigadores han encontrado pruebas de que las comisiones ilegales, el famoso 3%, pagadas por empresarios a cambio de adjudicaciones públicas eran gestionadas desde la propia sede del partido de Artur Mas.