Inmigración

Orban y Merkel, los extremos del PPE sobre la crisis de refugiados

Los dirigentes de los países más afectados por los refugiados que llegan por tierra a la UE buscan apoyos de cara a la cumbre del 25.

El líder húngaro y la canciller germana durante el congreso del PPE en Madrid.

El líder húngaro y la canciller germana durante el congreso del PPE en Madrid. REUTERS

La canciller alemana cree que los migrantes económicos deben ser expulsados, mientras el primer ministro húngaro opina que todos -sin distinción- deben volver a su país. A tres días de la reunión urgente que mantendrán los países europeos más afectados por la crisis humanitaria que llega por los Balcanes, Angela Merkel y Viktor Orban han esbozado sus ideas básicas para afrontar la situación. Lo han hecho en discursos separados ante sus compañeros del Partido Popular Europeo en Madrid.

“A los refugiados los tenemos que integrar y ayudarles a encontrar un hogar (…). Los que tengan problemas económicos, aunque nos duela el corazón, hay que dejarles claro que tienen que irse de Europa”, ha asegurado la canciller alemana.

Orban, por el contrario, opina que “nuestro objetivo no puede ser proporcionarles una vida en la Unión Europea; ese es el derecho de las personas que han contribuido a ello”. El primer ministro húngaro, ha destacado al inicio de su intervención que “nos estamos enfrentando no sólo a una crisis de refugiados, sino también migrantes económicos y combatientes extranjeros”. El polémico primer ministro húngaro ha añadido: “¿Es libertad de información y expresión que los medios habitualmente muestren a mujeres y niños cuando el 70% de los migrantes son hombres jóvenes que parecen un ejército?”.

"No permitamos que los rebeldes y los socialistas roben a las personas nuestra Europa", ha opinado Orban. Ha pedido a sus compañeros europeos de partido "no ignorar que la izquierda europea “apoya la inmigración, de hecho importan votantes de izquierda (invocando el) humanismo". Asegura que así atacan los valores de base de la UE.

Precisamente sobre los valores básicos de la Unión Europea, Angela Merkel ha recordado que recientemente se celebraron los 25 años de la caída del Telón de Acero y ha advertido: “Nos mira el mundo. Quieren ver cómo encaramos esta situación, cuáles son nuestros principios”.

El dirigente magiar ha apelado a la “responsablidad moral de los cristianodemócratas”, pero a la hora de proponer su solución, no ha hecho distinción alguna entre los refugiados, migrantes económicos y combatientes que había citado al inicio de su discurso. “Tenemos compasión por las personas que han huido de sus hogares. (…) Pero considerarlas víctimas, no significa que nosotros pasemos a ser víctimas también”.

Para Orban, una política responsable se resume en “devolver a estas personas a sus hogares”, mientras que Merkel ha hablado de reforzar Frontex así como abordar las causas y responsabilidades políticas. Así, para el dirigente magiar el reparto de los 160.000 refugiados acordados en Bruselas ni siquiera ha formado parte de su discurso. Su homóloga germana, a quien el Partido Popular Europeo ha concedido cerrar el turno de discursos de los distintos líderes del PPE europeo, ha pedido colaboración y un reparto justo entre los Estados miembros de la UE.

La canciller alemana ha ejercido la autocrítica y ha pedido a sus compañeros del PPE que reconozcan sus errores. “No somos líderes en todo”, ha advertido. “Cuando Frontex desde hace meses está pidiendo ayuda y tardamos siete u ocho meses en conseguirles las personas... esto no puede ser. Así no podemos proteger las fronteras de la UE (…). Turquía nos dice que somos ricos y que nosotros tenemos que asumir parte de la carga. No podemos dejar solas a las personas en el Líbano, Jordania o Turquía”, ha pedido.

Sobre el reforzamiento de fronteras, Orban ha opinado que “Europa es rica y débil, una mezcla explosiva”. Aunque considera a Turquía un actor estratégico importante, pero rechaza depender de este socio.

Este domingo ambos dirigentes populares europeos se volverán a ver las caras en Bruselas junto a Austria, Eslovenia, Grecia, Bulgaria, Rumanía, y Croacia, además de los países extracomunitarios de Macedonia y Serbia, según ha confirmado la Comisión Europea.