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Yoigo y Másmóvil, ¿quién es la presa y quién el cazador?

Parece el último coletazo de un sector en permanente proceso de fusión desde 2014. Las dos buscan ser la cuarta operadora española

Yoigo y Másmóvil, ¿quién es la presa y quién el cazador?

Yoigo y Másmóvil, ¿quién es la presa y quién el cazador? Getty

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Es el culebrón del final del verano. Yoigo y Másmóvil, las dos operadoras pequeñas del mercado de telefonía en España, andan a la gresca. No tanto por la competencia por robarse clientes la una a la otra, sino por ver quien manda en una hipotética fusión entre ambas. El partido, sin embargo, se juega lejos de España: la sueca TeliaSonera, dueña del 76% de Yoigo, todavía medita entre vender o… comprar más. Su criterio manda por encima del 20% que mantienen las constructoras ACS y FCC.

La historia reciente del sector de telecomunicaciones en España ha estado plagada de fusiones y adquisiciones bajo la sombra del dominio de Movistar, heredera de la cuota de mercado de Telefónica. El detonante de este proceso fue el que llevó a la británica Vodafone a hacerse con Ono por 3.800 millones de euros (más otros 3.400 millones en deuda) en 2014. Acto seguido, sólo unos meses más tarde, fue la francesa Orange quien tuvo que mover ficha para recuperar la segunda posición del mercado.

Lo hizo comprando Jazztel por unos 3.400 millones, que hasta aquel momento había mantenido conversaciones avanzadas para comprar Yoigo, si bien no acabaron de llegar a buen puerto porque Orange se interpuso en el camino Leopoldo Fernández Pujals, su primer accionista, pasó de comprar a vender en cuestión de semanas y el operador que dirigía, de cazador a presa.

Aquel episodio parece volver a repetirse estos días con el juego del ratón y el gato que mantienen Yoigo y Másmóvil. Según avanzó Bloomberg, Telia Sonera ha reactivado el proceso de venta de su filial en España con una valoración que puede superar los 500 millones de euros y señala como único candidato a Másmóvil, que justo acaba de cerrar la compra de activos de Orange y Jazztel imponiéndose en la puja a la propia Yoigo.

Según su consejero delegado, Eduardo Tauler, en entrevista con Sabemos, explica que la operadora decidió retirarse al final del proceso por el precio y el tipo de activos, al tiempo que no ha dudado en descalificar a su rival. "MásMóvil, sin frecuencias de móvil, no puede llamarse cuarto operador. Es una burbujilla", apunta.

La compañía puede sacar pecho de lo conseguido: sus ingresos en España crecieron un 17% en el tercer trimestre, hasta 222 millones, lo que le convierte en el operadora que más crece de forma orgánica y sin recurrir a las adquisiciones. En términos anuales superará con creces los 800 millones de facturó en 2014. La cifra multiplica por cinco las que presenta su rival.

La pelea por ser el cuarto operador

Pero a la posibilidad de que Másmóvil compre Yoigo se abre la opción inversa a Telia Sonera, esto es, que pueda convertir en líquidas sus acciones si la fusiona en lugar de venderla, según señalan analistas que cubren el sector, aunque no la acción. Un portavoz del grupo sueco declinó realizar comentarios sobre las opciones sobre la mesa.

Este escenario no sólo interesaría a TeliaSonera, sino también a los minoritarios ACS (17% del capital), Telvent (3%) y FCC (3%). Se da la circunstancia de que esta última está controlada desde hace algunos meses por Carlos Slim, el magnate de las telecomunicaciones de México y acérrimo competidor de Telefónica en Latinoamérica. No obstante, tanto en fuentes del sector de telecomunicaciones como de la propia constructora, se descarta que tenga de interés en la empresa por su escaso tamaño.

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La carrera de MásMóvil por crecer ha ganado velocidad desde que se fusionó con Ibercom en 2014, otra pequeña operadora que cotizaba en la Bolsa española desde marzo de 2012. Hoy vale en bolsa cerca de 300 millones de euros tras emprender una carrera de adquisición de activos, absorbiendo enseñas como The Phone House o Xtra Telecom, entre otras. Por su velocidad y la participación de inversores de capital riesgo (Inveready), la de Másmóvil se ha convertido en la historia más agresiva de un sector poco acostumbrado a la irrupción de nuevos jugadores y competencia.