CORRUPCIÓN

Pedraz acusa a cuatro hijos de Pujol de "falsedad y corrupción"

El magistrado considera que ha quedado acreditado que cobraron comisiones del empresario José Manuel Sola, socio de Rodrigo Rato.

Oleguer, Josep, Jordi y Pere Pujol Ferrusola

Oleguer, Josep, Jordi y Pere Pujol Ferrusola

El titular del Juzgado de Instrucción número uno de la Audiencia Nacional acusa a cuatro hijos de Jordi Pujol -Jordi, Oleguer, Josep y Pere- de "corrupción y falsedad documental". El magistrado Santiago Pedraz considera que ha quedado acreditado que todos ellos cobraron comisiones del empresario José Manuel Sola, socio del ex ministro Rodrigo Rato, a través de facturas falsas.

Según "concluye" Pedraz en un auto al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, "de la investigación realizada no se ha podido obtener dato alguno que acredite que las facturas emitidas por las sociedades" de los hijos de Pujol "estén justificadas por la prestación de servicio real". Por ello, sostiene el juez que todos ellos percibieron más de 100.000 euros de manos de Sola, con intereses urbanísticos en Cataluña, sin que exista "ningún tipo de negocio subyacente que legitime los pagos".

Pedraz considera, por lo tanto, que "existen indicios suficientes para calificar como falsas las referidas facturas y, por lo tanto, procede tener por ampliado el objeto penal de los hechos a los delitos de falsedad documental y corrupción".

Asimismo, el juez ha acordado durante el plazo de un mes el secreto de las actuaciones para seguir investigando el motivo real de los referidos pagos realizados por el socio de Rato, que fueron desvelados por este periódico. 

Pagos camuflados

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ha constatado que los cuatro hermanos percibieron al mismo tiempo al menos 114.434 euros a través de sus sociedades instrumentales y que camuflaron los pagos mediante asesorías inmobiliarias que nunca prestaron.

En uno de sus últimos informes la Policía asegura que "no se ha podido obtener un solo dato que acredite que las facturas emitidas" por los cuatro hermanos a través de entidades controladas por ellos tales como Iniciatives, Marketing i Inversions, Blau Consultoría o MT Tahat, "estén justificadas por la prestación de algún servicio real". Tal y como descubrió la Policía, los pagos fueron instrumentados mediante facturas de supuestas asesorías de las que no existe rastro alguno.

Así, el empresario Sola Castel realizó transferencias a los Pujol Ferrusola a través de sus sociedades Bagernorte -vinculada a su vez a Bagerpleta, domiciliada en Alemania, y que posee el hotel de Rodrigo Rato en Berlín- y Hotel Xalet Bassibe. El concepto: “asesorías en materia ambiental, una búsqueda de emplazamientos en Baqueira y una intermediación para la venta de un hotel”.

Tras examinar estos supuestos encargos, la UDEF denuncia que "no se acierta a localizar correctamente el inmueble de la venta". Pero también que "no hay rastro alguno de los estudios e informes supuestamente realizados". Por ello aventura la existencia de "circunstancias desconocidas que pudieran servir de motivación para los pagos realizados".

"Contra la lógica empresarial"

De hecho, añaden los investigadores que resulta "difícil de entender" que pese a tratarse de servicios tan dispares, los hijos del histórico líder nacionalista catalán percibiesen en varias ocasiones la misma cantidad por sus trabajos -15.486 euros- lo cual atenta contra la "lógica empresarial".

De todos los hipotéticos trabajos que aparecen reflejados en las facturas de los hermanos, el más tangible es el que se refiere a la “venta de un hotel”. Bien, pues según ha acreditado la UDEF, el empresario Sola efectivamente vendió el Hotel Xalet, situado en Baqueira Beret, por "7.275.000 euros" el 24 de octubre de 2007, ante el notario Honorio Romero Herrero, a la sociedad Intervial Bassibe, representada por Eduardo Javier Corduras.

Para comprobar si, efectivamente, los cuatro hermanos participaron en esta operación, la Policía tomó declaración al empresario Corduras, que admitió la compra del hotel. Este último reveló que el verdadero intermediario en la misma fue la inmobiliaria Richard Ellis, a la que abonó 29.000 euros, y precisó que “desconoce la participación” de Oleguer, Pere, Jordi y Josep, o de sus respectivas sociedades, en el supuesto negocio.