Partido Popular

Los padres del vídeo: Soraya, Moragas y Hernando

Hubo prisas y dudas sobre la cinta de la España resucitada por el médico barbudo. Y una gran ausente: María Dolores de Cospedal. 

Sáenz de Santamaría presentó el vídeo el miércoles 14 de octubre.

Sáenz de Santamaría presentó el vídeo el miércoles 14 de octubre.

La trastienda del polémico vídeo del PP sobre la España resucitada, con sus prisas, sus dos padres y su única madre, sirve para ilustrar la olla a presión en la que se ha convertido el partido del Gobierno a dos meses de las elecciones generales.

Hace exactamente una semana que el PP presentó la cinta de la joven que vuelve a la vida tras ser operada de urgencia por un atractivo médico con barba. Imágenes gráficas de la enferma en el quirófano, el doctor canoso que la salva y, como colofón, la cara pintada en rojo y gualda. La pregunta corrió como la pólvora: ¿quién encargó ese pastiche?

La cinta tiene un padre, Rafael Hernando, el veterano diputado reconvertido en portavoz del grupo parlamentario hace 10 meses, y él lo asume públicamente. Según fuentes del PP, hay otras dos personas que oficiaron de padrinos y le dieron el visto bueno antes de salir: el todopoderoso Jorge Moragas, director de campaña y jefe de gabinete de Rajoy, y la omnipresente vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que lo presentó en persona en el vestíbulo del Congreso de los Diputados. La gran ausente fue la secretaria general, María Dolores de Cospedal, arrinconada desde hace cinco meses tras el quinto batacazo electoral de la legislatura.

“Se hizo todo de prisa y corriendo”, señalan fuentes populares, que explican cómo el grupo parlamentario envió el DVD a Génova para cumplir con el trámite, pero no con el objetivo de que Cospedal le diera luz verde. La secretaria general ni siquiera estuvo la mañana del miércoles 14 en su despacho: pasó la mitad del día ocupada en Moral de Calatrava (Castilla La Mancha) celebrando el Día Mundial de la Mujer Rural, según se comprueba en los cuatro tuits que escribió desde allí. Fue durante el almuerzo, ya en Madrid, cuando Cospedal supo del contenido de la cinta, según fuentes de Génova.

En el PP temeroso de ahora, pocos son los que quieren ponerse en primera línea de fuego. Ese mismo día 14, los dedos acusadores apuntaron pronto a Hernando, que empezó en política hace 32 años como concejal de AP en Guadalajara y que el año pasado llegó a la cima de su carrera cuando el dedo de Rajoy lo situó como portavoz en sustitución de Alfonso Alonso, promovido a su vez al ministerio de Sanidad. De reojo, también se miró a Pablo Casado, uno de los cuatro junior que Rajoy aupó en Génova para insuflar nueva savia al partido tras el fracaso en las municipales del pasado mayo.

Casado, el joven vicesecretario de Comunicación del PP, no estuvo involucrado ni en la idea ni en la realización del vídeo, pero con la misma candidez que sale a defender cada tropiezo electoral en ausencia de pesos pesados, afirma que no le importa “dar la cara” por él. Precisamente Casado, que tuvo a su hijo cuatro meses en la UCI y que es uno de los miembros del PP que sintió un vuelco en el estómago cuando vio la cinta. No es el único. También el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, tuvo una mala experiencia con un hijo en el hospital y se sintió tocado cuando lo vio. 

Oficialmente impera un embarazoso silencio en el PP. Extraoficialmente, se trata de una "anécdota".  Ese miércoles 14 se dudó, y el vídeo podía haber sido mejorado, “sobre todo en la parte final, cuando la chica aparece con la cara pintada con la bandera de España”, según fuentes populares. Algunos hubieran preferido presentarlo en el acto de Toledo del sábado con el presidente del Gobierno. Al final se decidió que fuera ese mismo día como complemento ideal para la presentación del “resolvemos y hacemos” de los 185 diputados del PP en la Cámara. El acto en cuestión no funcionó bien y fue duramente criticado por la oposición porque se utilizó el Congreso de los Diputados para un acto electoral. Ahora, nadie quiere ahondar en las heridas que sufre el partido tras una semana negra en la que se produjeron hasta reproches cruzados entre los ministros Montoro y Margallo.

“Para encontrar una situación parecida de desconexión y descontrol hay que remontarse a la UCD”, señala un veterano miembro del PP en referencia a la implosión del partido de centro artificialmente creado por Adolfo Suárez durante la Transición. “Aznar era más bajito que Rajoy y tampoco hablaba idiomas cuando llegó, pero mandaba y controlaba. Ahora no hay ni mando ni control. En todo caso, manditos”.