EL CARA A CARA

Por qué triunfó el debate entre Iglesias y Rivera

'Salvados' obtuvo un 25% de share y una media de 5,2 millones de espectadores, unas cifras que se sustentan en varias claves. 

Los protagonistas del debate confiaron en Évole.

Los protagonistas del debate confiaron en Évole.

Quienes trabajan en televisión viven obsesionados con "el dato". Cada mañana es lo primero que quieren saber. Cada día es el termómetro que mide su pelea con la competencia. Siempre es su referencia. Con esa expresión que repiten continuamente se refieren a las cifras de audiencia que han cosechado sus programas. Este lunes, los empleados de Atresmedia, en general, y de Salvados, en concreto, tuvieron el mejor de los despertares: el debate entre Pablo Iglesias y Albert Rivera arbitrado por Jordi Évole el domingo obtuvo un 25% de share y una media de 5,2 millones de espectadores. El presentador afirmó que "es una locura de dato".

Las cifras son de récord para la cadena pequeña del grupo Atresmedia. La edición de Salvados de este domingo fue lo más visto por casi todos los públicos. Los liderazgos por grupos fueron de un 17,7% en jóvenes, un 28,7% en el grupo de 25-34 años, un 31,4% en la franja de 35-44 años, un 26,3% en los televidentes de 45-54 años, un 27,7% en el grupo de 55 a 64 años y, finalmente, un 21,7% entre los espectadores mayores de 65 años. El programa dirigido por Évole también se llevó el minuto de oro del día. A las 22:35 horas, 5.823.000 personas (27,6% de cuota) vieron el momento de la conversación en que Albert Rivera se refirió a la situación de Cataluña.

La última aparición televisiva del presidente del Gobierno, el pasado 1 de octubre en Antena 3, cuando anunció la fecha de las elecciones generales, se saldó con tan solo un 12,8% de share

Los datos de audiencia de este programa superan con creces a las últimas visitas de los principales políticos a las televisiones. En lo que va de año, Pablo Iglesias, Albert Rivera, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han acudido a varios platós de televisión para ser entrevistados. Solo en una de esas ocasiones, en la entrevista de Iglesias en Telecinco del pasado 23 de febrero, se superó el 20% de share. La última aparición televisiva del presidente del Gobierno, el pasado 1 de octubre en Antena 3, cuando anunció la fecha de las elecciones generales, se saldó con tan solo un 12,8% de audiencia. De hecho, de todas las entrevistas que Rajoy ha concedido como jefe del Ejecutivo, la más vista, que fue la primera, en 2012, alcanzó un 20,6%.   

Datos de audiencia

Datos de audiencia

Además, el cara a cara registró un seguimiento de récord en redes sociales. El hashtag #AlbertVsPablo se convirtió en trending topic nacional a los 5 minutos de comenzar su emisión. Y llegó a ser primera tendencia nacional y mundial. El programa arrasó en las redes durante toda su emisión, con picos del 83,5% de share social. Hubo más de 180.000 tuits con la citada etiqueta. Datos, en suma, que conforman un éxito innegable. Aquí siguen algunas de las claves que lo posibilitaron. 

Un formato diferente

Críticos y espectadores de todo tipo coinciden en señalar el formato como gran virtud del debate. Frente a los diálogos encorsetados a los que está acostumbrada la audiencia, en Salvados apostaron por un cara a cara desenfadado y fresco, sin papeles sobre la mesa, sin monólogos previamente entrenados, sin tiempos acordados, sin turnos cerrados, etcétera. El lenguaje utilizado también fue distinto al habitual entre los políticos. El escenario, un bar de barrio, fue quizás lo más novedoso. Y sus protagonistas quisieron diferenciarse de los debates precedentes hasta con su vestimenta.  

La edición gustó a los protagonistas

En una entrevista en la emisora Radiocable, el propio Évole desveló este lunes que los equipos de ambos candidatos "no pidieron nada". "No cabían en el bar donde se celebró el debate y estaban con un pinganillo para escuchar lo que iban diciendo", explicó. Ninguno de los dos pidió que se cambiasen o matizasen a posteriori sus palabras pronunciadas durante la grabación del programa. Una muestra de que confiaban ciegamente en el equipo de Salvados. "Una edición de un programa siempre puede ser una guillotina", dijo el director del espacio. "Y ellos no se sintieron manipulados -agregó-, ni dijeron que se les hubiera sacado una frase de contexto". La grabación duraba casi el doble de lo emitido, pero nadie se ha quejado de cómo se editó el programa.  

El factor generacional

El debate del pasado domingo no solo fue diferente en el formato. Los protagonistas se esforzaron en presentarse como paradigmas de un nuevo tiempo de la política española. Y, amén de sus argumentos o su estilo, la edad que tienen contribuyó a que lo consiguieran. Es difícil imaginar a políticos veteranos como Mariano Rajoy o Alfredo Pérez Rubalcaba participando en un debate desenfadado que tiene lugar en un bar. En cambio, no es tan chocante ver en estos menesteres a Rivera, Iglesias y el propio Évole (con 35, 37 y 41 años, respectivamente). Una norma de oro en los formatos televisivos es que la identificación del espectador resulta más sencilla cuando la imagen es más creíble. No por casualidad, el debate sedujo por encima de la media a los espectadores de entre 35 y 44 años, justo la misma franja de edad que los protagonistas del mismo. El factor generacional fue definitivo.  

Iglesias, Rivera y Évole.

Iglesias, Rivera y Évole.

Las preguntas personales

Iglesias y Rivera debatieron sobre los principales temas políticos. El paro, la corrupción o la cuestión de Cataluña eran inevitables. Sin embargo, Évole intercaló preguntas de corte personal que resultan impensables para un debate al uso y que acercan más a los protagonistas a los espectadores. El presentador incluyó con acierto cuestiones sobre si los políticos tenían seguro privado, sobre el color de sus votos en el pasado o sobre si habían pagado alguna vez en negro. Preguntas nada habituales que tienen como objetivo humanizar a los entrevistados. Y que favorecen un tono más improvisado y natural. 

El tirón de Évole

Una de las claves innegables del éxito del cara a cara es el tirón de Jordi Évole. Salvados regresó a la pantalla el pasado 10 de octubre con una entrevista al cantante Julio Iglesias. El propio artista anunció el cara a cara. Desde ese día La Sexta publicó numerosos anuncios sobre lo que se avecinaba. Además, en varios programas de la cadena se habló del encuentro entre los políticos. En el argot televisivo, se llama "cebar" el programa. Esta inteligente campaña funcionó a la perfección. Y el resultado es un "dato" del 25% de share y 5,2 millones de espectadores.