PODEMOS

Colau, determinante para Podemos en las generales

La influencia de la alcaldesa de Barcelona y su plataforma ayudaría a Podemos a capitalizar la ola de cambio de las pasadas municipales.

La ayuda de Colau podría ser decisiva, pero tiene riesgos para Iglesias.

La ayuda de Colau podría ser decisiva, pero tiene riesgos para Iglesias.

  1. Podemos
  2. Partidos políticos
  3. Política
  4. Pablo Iglesias
  5. Movimientos sociales
  6. Ada Colau
  7. Ayuntamientos
  8. Cataluña
  9. Barcelona

El anuncio del pasado viernes de que Barcelona en Comú (BComú) se presentará a las próximas elecciones generales ha sacudido a la izquierda catalana y ha llegado hasta Madrid. La posible confluencia en Cataluña del partido de Ada Colau con el de Pablo Iglesias e ICV puede ahuyentar los fantasmas que han aparecido alrededor de Podemos después del fracaso de Catalunya si que es pot (CSP) el 27-S. La coalición, a su vez, atraería al electorado de izquierdas más soberanista que ahora mismo se encuentra sin opciones electorales.

Si bien BComú no ha cerrado aún su coalición con Podemos e ICV, todo apunta a que habrá confluencia, un candidato independiente y grupo propio en el Congreso. Analizamos las principales claves del salto de BComú a la política nacional y cómo afectará a las opciones de Podemos, que necesita un buen resultado en Cataluña para tener opciones de gobernar.

El tirón de los “alcaldes del cambio”

La participación de BComú en las generales abre la puerta a que las listas ciudadanas que permitieron el cambio en grandes ayuntamientos como Madrid, Barcelona, Valencia o Cádiz puedan repetir su éxito en las generales. En ninguno de estos casos Podemos se presentó con sus siglas sino que quedaron escondidas detrás de otros nombres.

A nadie se le escapa en Podemos que Colau es la política mejor valorada en la última encuesta del CIS, con lo que su participación durante la campaña sería un gran activo para una formación que no acaba de cuajar en Cataluña. "Colau es la persona que encabeza la voluntad de cambio y regeneración política en Cataluña", reconoció la semana pasada Marc Bertomeu, secretario general de Podem.

Durante las autonómicas CSP lamentó en diversas ocasiones la falta de apoyo de Colau, que no se significó debido a que dentro de su formación hay una corriente que se identifica antes con la CUP y que reniega de la tibieza de CSP en el debate soberanista. En unas elecciones generales, sin embargo, la defensa de un referéndum pactado con el Estado tiene más sentido para el votante soberanista. Si encima la propuesta viene del entorno de Colau tendrá más credibilidad que si viene de alguien como Pablo Iglesias, cuya presencia durante las autonómicas ha dejado rencores en Cataluña.

Colau, además, genera una aceptación transversal en Barcelona, donde hay 31 diputados en juego. Su partido seduce tanto a votantes soberanistas como al electorado que prioriza las políticas sociales. Un buen ejemplo es que su partido en las pasadas municipales se impuso en Nou Barris -un distrito azotado por los desahucios-, y fue segunda fuerza en barrios más acomodados como l’Eixample o Gràcia. En las autonómicas, en cambio, quien se impuso en Nou Barris fue Ciudadanos y no CSP.

El espacio de la CUP

La ausencia de la CUP y el posible pacto entre ERC y Junts pel sí deja huérfano al soberanista de izquierdas que no quiere votar una lista en la que esté CDC. Una de las claves del éxito de la CUP el 27-S fue precisamente el trasvase de votos soberanistas de ERC que renegaban de Convergència.

Una candidatura que escenifique su independencia respecto a Podemos, con grupo propio en el Congreso, una clara defensa de un referéndum y orientada "con criterios propios de soberanía catalana", como indica BComú en su acuerdo,  puede seducir a ese votante independentista que ahora mismo no tiene papeleta para el 20-D.

Si finalmente ERC concurre en solitario a las generales (algo poco probable), las posibilidades de éxito de Podemos en Cataluña se verán rebajadas. Este lunes ERC ha reconocido que todavía no tienen decidida su postura respecto al 20-D y que incluso se contempla la posibilidad de no presentarse, algo que CDC trata de evitar a toda costa.

Una confluencia de verdad

Uno de los principales fallos de CSP fue que, pese a querer aparentar ser una “lista ciudadana”, acabó siendo un mero acuerdo entre Podemos e ICV. Los primeros necesitaban la infraestructura y recursos de los segundos. ICV, por su parte, requería del impulso de un partido nuevo que les separara de la “vieja política” en la que lleva lustros participando.

La entrada en juego de BComú, una formación sin los corsés de los partidos políticos, garantiza que no volverá a haber una “sopa de letras” y que la lista será eminentemente ciudadana. De hecho, este aspecto es el primer punto del acuerdo aprobado por el partido de Colau, que recibió el 81% de los votos de la militancia.

El riesgo para Podemos

La alianza para las generales con un partido que marca tanto perfil propio es una arma de doble filo para Pablo Iglesias. La presencia de BComú puede ganarles muchos votos en Cataluña, pero pone en peligro desde la aparición de las siglas de Podemos en la lista hasta la unidad de su mensaje en todo el territorio.

Iglesias pactó en julio con Joan Herrera que su lista para las generales iría encabezada por el nombre “Podemos”. Este pacto podría quedar en nada si BComú entra en la lista e impone el “carácter ciudadano” de su candidatura. La confluencia con el partido de Colau también alteraría el reparto de cargos y haría aumentar los candidatos independientes que no están vinculados a ningún partido.

Por otro lado, la participación de BComú permitiría a Ahora en Común, la confluencia que espera liderar Alberto Garzón, tener representación en Cataluña. Garzón e Iglesias podrían verse defendiendo a la misma formación en Cataluña mientras pelean por el voto de izquierdas en el resto del territorio.

El tiempo juega en contra

El principal argumento para justificar el fracaso de CSP fue que la confluencia se armó con muy poco tiempo. La posible lista conjunta de Podemos-ICV-BComú tiene el mismo problema de cara al 20-D. El límite para presentar la coalición es el 6 de noviembre, con lo que antes se deberá acordar la lista, decidir qué nombre llevará y pactar qué candidato independiente la liderará.

Lo que sí ha asegurado Colau es que la concurrencia de BComú a las generales no debilitará el grupo municipal que gobierna el Ayuntamiento de Barcelona. Colau ya ha confirmado que no irá en las listas y los únicos de su equipo que podrían dar el salto son Raimundo Viejo, de Podemos, y Jaume Asens, tercer teniente de alcalde. Ninguno de estos candidatos tendría opciones de liderar la confluencia.