CONFLICTO ISRAEL-PALESTINA

"Cuantas más armas, más seguras serán las calles de Jerusalén"

El portavoz de la policía israelí defiende que los civiles transiten armados por las calles de Jerusalén.

Registro ante la puerta de Damasco de la ciudad vieja.

Registro ante la puerta de Damasco de la ciudad vieja. Reuters

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El agente Micky Rosenfeld vive otra mañana ajetreada. No puede concretar una hora fija para la entrevista con EL ESPAÑOL: el cuerpo de policía está en alerta constante. Los ataques de 'lobos solitarios' palestinos son imprevisibles, y en la fortificada comisaría central de la policía israelí en Jerusalén, pegada al antiguo Complejo Ruso, el tránsito de vehículos es frenético. Finalmente Rosenfeld, portavoz de la policía israelí para la prensa extranjera, encuentra un hueco a media mañana y accede a salir del bunker policial para tomar café. En apenas media hora, explica los asuntos clave del enorme despliegue de efectivos de los últimos días para hacer frente a la escalada de violencia en la ciudad santa. Tras 18 días de disturbios y una treintena de atentados, ya han muerto 8 israelíes y 42 palestinos.

Generalmente, en Israel las instituciones públicas dominan la comunicación y relaciones públicas a buen nivel. El portavoz, pendiente de los constantes mensajes de WhatsApp, habla un inglés pulcro y conciso, y se entrevé que tiene el mensaje bien estudiado e interiorizado. Al preguntarle por la situación actual, Rosenfeld comenta que “esta mañana el despliegue de fuerzas continúa, con una fuerte presencia de agentes por la ola de violencia de las últimas dos semanas. Desde principios de octubre, más de 3.500 policías han sido movilizados en Jerusalén. Esto incluye a unidades de la guardia fronteriza, policía secreta y unidades especiales, capaces de responder a ataques instantáneos que ocurren en pocos segundos”. El portavoz policial israelí defiende que los policías “están entrenados para afrontar cualquier tipo de ataque en áreas urbanas densamente pobladas, donde el ejército no actúa y la población civil está bajo riesgo de ser atacada”.

Bloqueo en Jerusalén Este

En los últimos días la policía ha impuesto un férreo bloqueo en los accesos de varios barrios árabes de Jerusalén Este. Imponer más restricciones a los palestinos podría caldear más si cabe el ambiente pero, según Rosenfled, el problema es “la constante provocación por parte de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el Movimiento Islámico de Israel, que empuja a los jóvenes árabes a cometer atentados. Muchos tienen una mala educación, y les lavan el cerebro con facilidad. Esto es lo que afrontamos: chicos de 15 a 25 años saliendo a matar a las calles”.

Como destaca el portavoz, “cerca de 200.000 árabes trabajan en Jerusalén y otras ciudades. Sus barrios están a escasos kilómetros de la ciudad. Los palestinos de Issawiya y Jabel Mukhaber hacen su vida aquí: van al trabajo, a los hospitales, al ayuntamiento, etc. Es inaceptable que un árabe que trabaja en Bezek –compañía de telecomunicaciones israelí- salga a atropellar y acuchillar en la calle cuando recibe beneficios de Israel”, argumenta.

Sobre la efectividad de los bloqueos en los accesos de los barrios palestinos, Rosenfeld defiende que, de este modo, “tenemos más control y los sospechosos son vigilados. No todo está bloqueado, solo ciertas entradas. La gente entra y sale, no es un toque de queda, y es necesario para prevenir los ataques”. Aun así, muchos árabes viven y circulan en la ciudad vieja, dónde se cruzan constantemente con judíos y agentes. “Otra medida son los detectores de metal ubicados en distintos rincones del casco antiguo. Cualquiera que levante sospechas caminando por el barrio musulmán será detenido. Les pedimos el carnet de identidad y, si es necesario, les hacemos cruzar el detector”.

Política de gatillo fácil

La respuesta policial a las agresiones espontáneas palestinas ha generado debate recientemente. Algunos sectores acusan a los uniformados israelíes de aplicar una política de gatillo fácil, pero el portavoz se defiende y afirma que “la policía solo usa la fuerza necesaria para frenar a los terroristas. Respondemos rápidamente, dependiendo de la amenaza. Si se les acerca el agresor, disparan al aire para advertir. Si continua, se apunta a las piernas. Pero si no hay opción, se debe neutralizar la amenaza. Sería la respuesta de cualquier policía en ciudades como Madrid o Nueva York. En más de 28 ataques registrados, más de la mitad fueron arrestados y el resto abatidos en el acto”.

Ante la mayor presión policial, un portavoz de Hamás sugirió volver a la táctica de los atropellamientos, un fenómeno difícil de contrarrestar. Rosenfeld apunta que “la policía israelí sigue con lupa Facebook y las redes sociales. Por ejemplo, una terrorista contó en su perfil a las 9 de la mañana que quería atentar, y a las 3 de la tarde ya lo había hecho. Tratamos de seguirles la pista, pero jamás hay una efectividad total en la prevención. Sabemos que Hamás intenta atacar civiles por cualquier método, por eso la policía está siempre alerta”.

La gran mayoría de ataques fueron materializados por residentes de Jerusalén Este. Según el agente israelí, “Hamás tiene su bastión en Gaza, pero también atenta en Judea y Samaria (Cisjordania). Si miembros de Hamás o de la Yihad Islámica intentan infiltrarse en Jerusalén, los guardas fronterizos tratarán de frenarles”, asevera con contundencia.

Donde más se respira la tensión en el ambiente es en los callejones del barrio musulmán del casco antiguo. Agentes y lugareños se observan a escasos metros con recelo y sospecha. “La ciudad antigua está abierta a turistas y judíos a pesar de los puntos de control. Se mantendrán días o semanas si es necesario. Mientras, el gobierno y el Ministerio de Seguridad Interna están tomando medidas para mantener la situación bajo control. Hemos minimizado los ataques y arrestado a muchos de los potenciales terroristas”, destaca Rosenfeld.

Micky Rosenfeld, portavoz de la policía israelí.

Micky Rosenfeld, portavoz de la policía israelí.

Sorprende la cantidad de civiles armados con rifles paseando por la calle Yaffa, arteria principal de la parte occidental de Jerusalén. Se trata de una estampa sin precedentes. Según cuenta el portavoz, “los ciudadanos israelíes se han entrenado en el manejo de armas tres años y están autorizados a caminar armados. Es una medida necesaria para reforzar la seguridad”. Para justificar su postura, cuenta que “hubo un ataque en el casco antiguo en que un civil respondió con su arma tras ser acuchillado, disparando e hiriendo al atacante. Fue rápido y efectivo. Cuantas más armas haya, más seguras serán las calles”, dice sin tapujos.

No obstante, grupos supremacistas judíos como Lehava han salido últimamente a las calles en busca de venganza arbitraria contra árabes. Sobre la posibilidad de que éstos tomen las armas para tomarse la justicia por su cuenta, Rosenfeld cree que “cada civil armado ha sido entrenado y ha pasado controles psicológicos. Ha habido ataques vengativos, como en la sureña ciudad de Dimona –donde un judío apuñaló a cuatro árabes-, y respondimos al instante arrestando al sospechoso. Pero el principal problema es el extremismo árabe”, afirma rotundamente.

Por ahora, el statu quo en la Explanada de las Mezquitas o en el Monte del Templo se mantiene. El Wakf (cuerpo jordano) se encarga del control administrativo y civil, mientras que las fuerzas israelíes se ocupan de la seguridad. “A pesar de los ataques terroristas, mantenemos la plena coordinación con el Wakf. Hoy no hay ninguna restricción al acceso –otros días se impide acceder a los más jóvenes-, y los musulmanes entran cinco veces al día a rezar”, concluye el portavoz, antes de volver a su despacho para comprobar si todo sigue bajo control en Jerusalén.