20-D

Sánchez no se atreve a exponer los méritos de Lozano en público

En el acto de presentación de candidatos, el secretario general del PSOE dejó en un segundo plano a su fichaje estrella.

Irene Lozano en su primer acto como candidata del PSOE.

Irene Lozano en su primer acto como candidata del PSOE. EFE

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Todos los focos estaban pendientes de ella. Ha sido la protagonista de la jornada para los medios, pero no para su nuevo líder. O al menos así lo intentó Pedro Sánchez. El secretario general del PSOE trató de quitar hierro a la polémica incorporación de Irene Lozano a las filas socialistas en la primera aparición de la exdirigente magenta en un acto con su nuevo partido: no la halagó en público.

Pese a presumir de haber fichado a “independientes, no indiferentes” para abrir el partido y ajustarse a los cambios que demanda la sociedad, Sánchez no se arriesgó a citar durante su discurso a las personas que representan precisamente ese aperturismo del que hace gala el PSOE. No nombró ni a Irene Lozano -'número cuatro'- ni a la excomandante Zaida Cantera -'número seis'- en una intervención que duró más de 40 minutos.

Sin menciones directas para Lozano ni tampoco una ubicación destacada en el polideportivo Magariños. Aunque el acto se centraba en presentar a los candidatos para el 20-D, Sánchez no reservó para la exdiputada de UPyD una posición distinguida. Más bien quiso que pasara desapercibida entre los suyos. Mientras los cabezas de lista del PSOE en toda España y los diez primeros de la candidatura por Madrid se colocaron detrás de la tribuna de oradores, a la vista de todos, Lozano se sentó en un puesto más discreto y secundario, entre el grupo de expertos que asesoran a Sánchez. El secretario general podía colocarla ahí porque, además de 'número cuatro', Lozano también integra el 'comité de sabios' para encargarse de los asuntos de regeneración democrática.

Aunque dentro no se le dedicaron guiños ni mimos, en su llegada al pabellón Lozano sí que estuvo arropada por Pedro Sánchez y la secretaria general de los socialistas madrileños, Sara Hernández. También iban el resto de los candidatos por Madrid, excepto el 'numero siete', Eduardo Madina, que entró por otra puerta. Precisamente el aspirante vasco publicó en las redes sociales un mensaje realzando la historia centenaria del PSOE, indicando que antiguos compañeros de partido sufrieron penalidades y hasta se dejaron la vida por la causa socialista. El comentario puede interpretarse como un recado para la propia Lozano, que viene de fuera con el objetivo de regenerar el partido sin sentir como suyas las siglas.

Ferraz no quiso publicitar demasiado la candidatura de Lozano, quizá para no enfadar a los militantes. Aunque muchos ya estaban cabreados desde el jueves por la noche, cuando se conoció la noticia del fichaje. Dicen que nadie les ha tenido en cuenta y hablan de 'dedazo'. Pero, aun así, varios afiliados se acercaron a Lozano para abrazarla y felicitarla por su llegada al PSOE. “Estamos muy contentos de que estés con nosotros”, le transmitieron.

Sánchez no nombró en su discurso a Irene Lozano.

Sánchez no nombró en su discurso a Irene Lozano. EFE

La indignación no sólo se dejaba notar entre las bases, sino también entre los altos cargos. De los siete presidentes autonómicos socialistas, sólo dos asistieron al Magariños, Javier Fernández (Asturias) y Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha). Susana Díaz no hizo acto de presencia: celebraba este domingo su 41 cumpleaños. Y también hubo ausencias entre los barones: sólo se dejaron ver Rafael González Tovar (Murcia), María Chivite (Navarra) y Sara Hernández (Madrid).

En un momento en el que el bipartidismo peligra, según las últimas encuestas, más de 4.000 socialistas arroparon a su líder intentando dejar a un lado las revueltas originadas por la confección de las listas en el 165 aniversario del nacimiento del fundador del partido, Pablo Iglesias. Como hizo el sábado el PP en Toledo, el PSOE también quiso escenificar la unidad de los suyos insuflándose ánimos. Pero las ausencias y caras largas de algunos siguen poniendo de manifiesto que las heridas no han cicatrizado del todo. Sánchez lo sabe, y por eso no exhibe en voz alta a su 'número cuatro'.