Brasil

La película de terror de Brasil para las empresas españolas

Como en el cine, un viaje idílico terminó convirtiéndose en una pesadilla. La historia de una apuesta estratégica en horas bajas.

La presidenta de Brasil, Rousseff, atraviesa un momento muy complicado

La presidenta de Brasil, Rousseff, atraviesa un momento muy complicado

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Era el país en el que había que estar. Las empresas que tenían recursos financieros y ambición internacional tenían que ir a la tierra prometida de Brasil. Sus tasas de crecimiento deslumbraban al mundo con ritmos superiores al 9% interanual cuando el mundo desarrollado languidecía en su mayor crisis desde los Años Treinta. Por si fuera poco, el consumo interno se disparaba a la incorporación de hasta 30 millones de ciudadanos a la clase media, lo que permitía que las empresas que se instalaban en el país generaran retornos positivos rápidamente.

Como las historias de terror de Hollywood, el viaje hasta Brasil fue prometedor para las empresas españolas y rápidamente encontraron una vía de crecimiento que no existía a este lado del Atlántico. Brasil llegó a convertirse en la sexta economía del mundo tras adelantar a Reino Unido y sólo por detrás de EEUU, China, Japón, Alemania y Francia. Era el año 2011, justo cuando los economistas empezaban a prever un cambio de ciclo en el país. El crecimiento se agotaba. Ya las escenas luminosas eran menores y la banda sonora se volvía más grave.

Alerta roja

Brasil entró en recesión en el año 2014, justo cuando las principales selecciones de fútbol recorrían el país jugando el Mundial. Sonó el We are the champions para el ganador, Alemania, pero no para los brasileños, que empezaban a escuchar los primeros acordes de una crisis que todavía no ha tocado fondo.

Al anochecer, oscureció. Brasil se encontró de pronto con tres crisis al mismo tiempo que hundieron su economía. La política, provocada por los escándalos de corrupción del Gobierno de Dilma Rousseff; la internacional, con el frenazo del consumo de China, la depreciación de las materias primas y la amenaza de subida de tipos de la Reserva Federal y la crisis interior que afecta al consumo y a la inversión.

El PIB brasileño se contraerá un 3% este año, según estima el Fondo Monetario Internacional y en 2016 seguirá en negativo, con un descenso del 1%. Unas previsiones que dibujan un futuro complicado para las empresas españolas en el país. “Claro que están sufriendo”, explica Ramón Casilda, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles, “en España nos hemos especializado en vender servicios y estos son consumo puro y duro: finanzas, telefonía, electricidad, gas..., todo esto está bajando dramáticamente en Brasil”, alerta. Indra fue la primera empresa en anunciar pérdidas extraordinarias por la revisión de proyectos internacionales, con un peso muy importante de Brasil. El deterioro de activos que reconoció al inicio del año ascendía hasta los 395 millones de euros.

El desplome de la economía de Brasil

El desplome de la economía de Brasil

Algunas de las mayores empresas del Ibex están muy representadas en el país, como es el caso del Santander, Telefónica, Endesa, Iberdrola, Abertis, Mapfre, Abertis, Sacyr,… Una buena parte de la cifra de negocio de las empresas del españolas procede del gigante sudamericano, lo que explica parte del mal comportamiento del selectivo español en 2015 respecto al resto de Europa. La presencia en Brasil es algo estratégico para las empresas españolas, es una apuesta por Brasil no depende de los ciclos económicos del país, sino que es parte de su plan de futuro, aunque a corto plazo tendrán pesadillas. “Ahora mismo las empresas españolas tienen capacidad para asumir los problemas en Brasil, pero si la situación se deteriora más, se verán obligadas a salir al mercado a vender activos o pedir deuda”, explica una fuente del mercado.

El sueño de Botín

Emilio Botín, histórico presidente del Banco Santander, anunció en septiembre de 2013 y ante la mirada de Dilma Rousseff, que la entidad invertiría hasta 7.500 millones de euros en el país. En el evento, en el que valoraba de forma positiva las políticas de la presidenta, dijo que invertir en Brasil “ha sido uno de los mayores aciertos estratégicos” de la entidad. Actualmente es una de las empresas españolas con mayor presencia en el país, donde en el año 2014 consiguió un 27,9% de sus ingresos y un 20,5% de su beneficio.

Presencia española en Brasil

Presencia española en Brasil

En su última presentación a inversores, realizada en septiembre, la entidad comunicó que su intención es redoblar la apuesta por el país y elevar el número de clientes en el país (particulares y pymes) en un 42%, hasta los 4,6 millones en los próximos tres años. Una decisión que demuestra que la apuesta por el país sigue siendo estratégica. Sin embargo, el sueño de Botín puede tener una parte de pesadilla en los próximos años si la morosidad aumenta en el país. “Todo lo que no fuese provisionado en los años de fuerte crecimiento, tendrán que hacerlo ahora”, advierte Casilda, “además, Brasil es un país en el que se consume mucho con crédito, por lo que la morosidad puede aumentar notablemente”.

La ratio de mora del banco en Brasil se sitúa en niveles del 5,3%, una cifra relativamente baja que corre el riesgo de aumentar. “Con la regulación en el país, podría verse obligado a provisionar, por lo que se enfrenta al riesgo de perder caja”, explica Javier Santacruz, economista y profesor del IEB. Entre los mayores riesgos a los que se enfrenta el Santander, los analistas de Citi señalan “una recuperación más débil de lo esperado en Latinoamérica, especialmente en Brasil, que afectará nuestras expectativas de beneficios en la región”.

Brasil es un país con un grave problema de deuda privada externa, una situación que golpea la balanza por cuenta corriente del país y que pone a muchas empresas contra las cuerdas por la dificultad de refinanciarse. Brasil es el país del mundo que tiene los tipos de interés oficiales más altos, en el 14,25%, con los que el Banco de Brasil trata de frenar la depreciación de su divisa y la inflación. “El incremento de la deuda privada pesará sobre el crecimiento”, explica el equipo de análisis de Lombard Odier “y no nos sorprendería que los impagos aumentaran en los próximos meses”.

Beneficios ‘en euros’

Las empresas españolas no sólo han sufrido el deterioro de la economía, sino que hay otro factor que tiene incluso más peso: el desplome de su divisa, el real. Desde que Brasil se convirtiera en la sexta economía del mundo, su moneda ha caído casi un 50% frente al euro. Todas el flujo de divisas que experimentó el país durante el cambio de década y que procedía principalmente del dinero barato de la Reserva Federal y de la apreciación de las materias primas que exporta, se secó a partir del año 2013. Como consecuencia, el real empezó a depreciarse con fuerza, tanto, que la autoridad monetaria, el Banco de Brasil, se vio obligado a intervenir para frenar su desplome en agosto de 2013. Todos sus esfuerzos fueron inútiles y el real sigue siendo una pesadilla para las empresas extranjeras.

A la hora de repatriar a España los beneficios que han conseguido sus filiales en Brasil, las empresas se encuentran con que el tipo de cambio se ha comido, en un año y medio, la mitad de las ganancias.

El desplome del real brasileño

El desplome del real brasileño

Telefónica es otra de las grandes empresas afectadas, ya que Brasil supuso en 2014 el 23% de sus ingresos, unos 11.200 millones de euros. El ritmo de depreciación del real y la crisis económica interna podrían lastrar este año las cuentas de la teleco española, que consigue un cuarto de sus ingresos en el país.

Una situación similar ocurre con otras grandes compañías del Ibex, que ven languidecer los beneficios que consiguen en el país. De hecho, una parte del retraso del selectivo español respecto a otros grandes índices europeos en este año se debe al deterioro de las ganancias de las empresas en Brasil. Una pesadilla de la que sólo despertarán si Brasil recupera su salud económica.