FICHAJE INESPERADO

Irene Lozano, del magenta al rojo cuando parecía naranja

La periodista apuesta por el color del PSOE, prefirió antes los tonos de UPyD y coqueteó con los de Ciudadanos. 

Irene Lozano explicó su paso al PSOE este viernes.

Irene Lozano explicó su paso al PSOE este viernes.

En apenas unos meses, Irene Lozano ha mostrado su predilección por diferentes colores. Ahora apuesta por el rojo del PSOE, prefirió antes el magenta de UPyD, coqueteó con el naranja de Ciudadanos y hasta sus colaboradores más estrechos bromearon con el cereza como presunto sello de un partido que no llegó a nacer. Sus antiguos compañeros de filas esperaban que se decantase por otro tono que brilla más en los últimos tiempos. 

Lozano ha jugado sus cartas con suspense y finalmente ha sorprendido a propios y extraños en las filas magentas con su decisión. Diversas fuentes de UPyD consultadas por EL ESPAÑOL -favorables o críticas con ella- reconocen que esperaban que acabase en Ciudadanos más tarde o más temprano. Incluso lo daban por hecho. Así, este jueves por la noche, cuando Eldiario.es publicó la noticia, se quedaron patidifusos. Eso sí, más allá de la sorpresa final, se antoja necesario repasar, a golpe de tono, la cambiante trayectoria de esta política para tratar de explicar su decisión última de sumarse a las listas de Pedro Sánchez. 

Contra "el azul de las reyertas"

Corría el mes de agosto de 2014 cuando Lozano escribió su famosa carta en El Mundo titulada "Querido Paco". Era una misiva durísima contra el entonces eurodiputado Francisco Sosa Wagner, que había propuesto que el partido se aliase con Ciudadanos. La escritora denunciaba la "mezquindad" de su compañero. Y, entre otras cosas, defendía la misma opinión que su jefa de filas aquellos días, Rosa Díez. "Dices que es un partido autoritario y sectario -escribía-. En esa frase escrita con el azul acerado de las reyertas, has hecho ciertas las palabras de Buffon: 'El estilo es el hombre". Como es sabido, las negociaciones posteriores entre UPyD y Ciudadanos para articular una alianza se cerraron de forma abrupta. 

¿Un cambio hacia el naranja? 

Con el paso del tiempo, Ciudadanos fue creciendo en detrimento de UPyD. Y el punto de inflexión llegó en las elecciones andaluzas del pasado marzo. Al día siguiente de aquellos comicios, en los que los magentas no lograron representación en la cámara andaluza frente a los nueve diputados obtenidos por los naranjas, Lozano y otros compañeros como el diputado Álvaro Anchuelo lanzaron un órdago a Rosa Díez y abogaron por un acercamiento a la formación que lidera Albert Rivera. La dirección del partido se enrocó pero, eso sí, convocó un congreso extraordinario que se celebraría en verano. Los críticos decidieron dejar sus puestos en los órganos internos. 

Mejorar el tono magenta

El último fichaje del PSOE decidió en abril de 2015 presentar una candidatura alternativa a Rosa Díez en la batalla electoral interna de UPyD. Ella y una veintena de colaboradores empezaron a trabajar en el grupo Renovadores para hacerse con el apoyo de los militantes y, por ende, con el control del partido. Es decir, querían seguir siendo magentas, pero mejorando el color con nuevos aires y nuevas propuestas. Entretanto, llegó un nuevo desastre electoral para el partido regeneracionista en las elecciones autonómicas y municipales de mayo. Aquel batacazo supuso que Díez renunciase a volver a liderar el partido. 

De novela negra

Los problemas llegaron al paroxismo, con una guerra sin cuartel entre las diferentes facciones. Y, para enredar todavía más la madeja de sucesos novedosos en el partido, aconteció un caso que parecía sacado de una novela negra. Se trata de la publicación en varios medios de unos correos electrónicos que se habían intercambiado la propia Lozano, el entonces diputado autonómico de Asturias Ignacio Prendes y otros críticos con la dirección. En aquellos mensajes, hablaban sobre la opción de crear una plataforma que luego se convertiría en partido político. Para ella y los suyos, fue un espionaje intolerable. Para la dirección, fue la prueba de su futura traición.

Cereza, ¿realidad o broma? 

En los últimos meses de infarto que se han vivido en el seno de UPyD ha habido lugar para enfrentamientos, críticas, espionajes y otros momentos que rozan el surrealismo. Uno de ellos tiene que ver con el color cereza. Y es que en el seno de la formación regeneracionista se habló mucho sobre este tono el pasado verano. 

Una vez celebrado el congreso de UPyD en el que Andrés Herzog venció a Lozano por un puñado de votos, corrió el rumor interno sobre la posibilidad de que los miembros de la candidatura de Renovadores se marchasen para crear una nueva formación. Según quienes esparcieron la especie, iba a nacer una formación con tono cereza. Los colaboradores de Lozano optaron por el humor y dieron pábulo a esa opción en las redes sociales. Insertaron numerosos tuits con imágenes de cerezas para alimentar dicha controversia. Hoy uno de ellos explica a este diario que se trató solo de una broma en la que no entró la susodicha. Eso sí, en UPyD muchos creyeron a pies juntillas que se trataba de una propuesta seria. 

Y al final, se viste de rojo

A finales de septiembre, Lozano anunció que dejaría la política y volvería a ejercer el periodismo. Ya se habían acabado las tonalidades políticas para ella tras haber participado en batallas de todos los colores. Volvería al blanco de la página, como les ocurre a todos los contadores de historias. Los más críticos con ella apuntaban a que sólo sería una marcha temporal porque su intención última era recabar en las filas naranjas de Ciudadanos. Otros compañeros de filas decían que defendía en las tertulias posiciones cercanas al morado de Podemos. Pero lo que nadie esperaba es que finalmente se vestiría del rojo del PSOE.