El Gobierno incendia al sector mediático por la TDT

Vocento sopesa impugnar la decisión de Industria. Prisa ataca al Ejecutivo por favorecer a Atresmedia y Mediaset.

Soraya Sáenz de Santamaría y José Manuel Soria, el pasado viernes.

Soraya Sáenz de Santamaría y José Manuel Soria, el pasado viernes.

Sin sorpresas, pero con incendio. El Gobierno aprobó este viernes en el Consejo de Ministros el reparto previamente anunciado de canales de la Televisión Digital Terrestre (TDT). Mediaset, Atresmedia y el Real Madrid obtienen las licencias para emitir en alta definición, mientras la productora Secuoya, Kiss FM y 13TV también tendrán sus canales propios en calidad estándar. El Ejecutivo, a través del Ministerio de Industria, deja sin nuevas licencias de emisión a El Corte Inglés, Prisa y Vocento. Y los dirigentes de estos dos últimos grupos mediáticos no han entendido de buen grado esta decisión filtrada hace unos días.

Cebrián, al ataque

Especialmente dolidos andan en el grupo editor de El País que preside Juan Luis Cebrián. En los últimos días en el citado rotativo se han publicado en varios días una información y un editorial, en ese orden, que apuntan hacia un enfado enorme con la decisión gubernamental. En primer lugar, publicó una información cuyo titular no habrá gustado en Moncloa: "El Gobierno potencia el duopolio televisivo en detrimento del pluralismo". Un rejón dirigido a un Ejecutivo con el que las relaciones de Prisa han sido más que buenas durante la legislatura que agoniza. 

"Las autoridades de la competencia, encargadas de regular los mercados para evitar abusos de posición dominante, deberían actuar de inmediato para impedir este atropello"

Si la información era incisiva, más lo fue un editorial publicado este viernes. bajo el titular "Duopolio televisivo", el diario recordaba que "Mediaset y Atresmedia suman el 58% de la audiencia y acaparan casi el 90% de la publicidad televisiva". "Ampliar su oferta con sendas frecuencias en alta definición no parece la mejor manera de fomentar la competencia y el pluralismo, objetivos enunciados en el pliego de bases del concurso", agregaba. Iba más allá al asegurar que "concentrar el espectro audiovisual en manos de dos grupos afectaría muy negativamente a la competencia y vulneraría la Ley Audiovisual". Y por últmo pedía que "las autoridades de la competencia, encargadas de regular los mercados para evitar abusos de posición dominante, deberían actuar de inmediato para impedir este atropello". 

Vocento sopesa impugnar el concurso 

Menos duros, pero también al ataque en otro grupo cuyas relaciones con el Gobierno de Rajoy parecían excelsas. Hace unos días, el consejero delegado de Vocento, Luis Enríquez, adelantó que estaban sopesando impugnar este polémico concurso de la TDT. "Nosotros hemos elaborado cuidadosamente una propuesta que era técnicamente muy competitiva, impecable, y no entendemos el criterio de la mesa de contratación”, afirmaba en un desayuno informativo celebrado en Madrid. 

Los Ybarra, Bergareche y otros consejeros no entienden por qué Industria, que controlaba la citada mesa de contratación, les ha dejado fuera del reparto

Estas palabras de Enríquez evidencian el enfado del grupo vasco con el Ejecutivo. Los Ybarra, Bergareche y otros consejeros -presentes todos ellos en el citado acto, celebrado en el Hotel Ritz- no entienden por qué Industria, que controlaba la citada mesa de contratación, les ha dejado fuera del reparto. Y la irritación es mayor porque se han otorgado nuevas licencias a actores inesperados, como el Real Madrid o Kiss FM. 

¿Por qué Vocento se ha quedado fuera? Abundan las teorías al respecto, pero ninguna consigue el quórum en el sector. Algunos apuntan hacia una suerte de vendetta por parte del Gobierno tras algunas portadas de Abc especialmente críticas con las decisiones de Rajoy. Pero este argumento no concuerda con el hecho de que el Ejecutivo sí haya premiado con licencias a Mediaset y Atresmedia, a las que el propio presidente del Gobierno había acusado del famoso "martilleo" contra sus políticas.

La batalla con las grandes cadenas

Durante el particular tira y afloja que han vivido a lo largo de esta legislatura el Gobierno -en particular, Industria- y las dos grandes empresas de televisión, Atresmedia y Mediaset, el gran punto de inflexión se produjo hace quince meses. En ese momento, mayo de 2014, el Ejecutivo del PP decidió por fin ejecutar una sentencia del Tribunal Supremo que suponía el cierre de nueve canales de TDT. Los grandes damnificados de aquella decisión gubernamental fueron los citados grupos que pilotan José Crehueras (sustituto de José Manuel Lara) y Paolo Vasile, respectivamente.

José Manuel Soria levantó ampollas en las plantas nobles de las dos empresas que conforman el llamado "duopolio televisivo" cuando decidió cerrar canales en 2014

Aquella decisión del departamento dirigido por José Manuel Soria levantó ampollas en las plantas nobles de las dos empresas que conforman el llamado "duopolio televisivo". El propio Lara llegó a pedir públicamente que hubiera un cambio al frente de Industria. Las relaciones se enturbiaron entre los grupos mediáticos y la todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría, que tuvo que mediar en algunos momentos. Casualidad o no, aquellas disputas coincidieron en el tiempo con el crecimiento exponencial de las críticas al Ejecutivo en cadenas de ambos conglomerados.

El "martilleo"

Pablo Iglesias y otros líderes de Podemos aparecían de forma permanente en dichos canales. ¿Elemento de presión? Tal vez, pero el caso es que estos hechos escocían en el Ejecutivo del PP. En ese contexto, en mayo de 2015 el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, apuntó directamente a estos grupos al achacar la caída del PP en las elecciones autonómicas y municipales al "martilleo de las televisiones", en cristalina referencia a La Sexta (Atresmedia) y Cuatro (Mediaset).

Las fuentes de ambos grupos consultadas por EL ESPAÑOL señalan, además, que las concesiones son lógicas, dado que se trata de los dos holding que por mera lógica tenían todos los mimbres para presentar las mejores ofertas posibles. "Nosotros dinamizamos el sector, generamos contenidos y damos puestos de trabajo", razonan en ambas empresas. "No se trata de un duopolio, sino que el mercado tiende a autorregularse y resulta que nosotros somos los que invertimos y apostamos por la televisión, como han demostrado los intentos fallidos de crear otros canales", agregan.

Dos cadenas 'amigas'

Tampoco sorprende demasiado que el Gobierno se haya acordado de los obispos. Gracias a esta concesión, 13TV, cadena propiedad de la Conferencia Episcopal, podrá emitir a nivel nacional con canal propio y no tener que alquilar la señal a otros. Actualmente emitía en una señal propiedad de Unidad Editorial. Así, los obispos pasarán a disponer de un grupo multimedia, con una cadena de televisión propia y con la cadena de radio COPE. La ayuda del Ejecutivo de Rajoy a 13TV era vox populi en el sector audiovisual desde hace meses.

No parece que el canal de los obispos vaya a ser un enemigo del Ejecutivo. Y otro tanto puede decirse de la concesión de un canal al Grupo Secuoya a través de su filial Central Broadcaster Media (CBM). Este grupo, que mantiene buenas relaciones con el Gobierno, ya anunció al presentarse a este concurso que pretendía poner en marcha un canal de carácter familiar, sin entrar en asuntos políticos de calado. Más allá de estas implicaciones políticas, en el sector se entiende como lógico que el Ejecutivo haya apostado por Secuoya, dado que esta empresa siempre se ha dedicado a la producción de contenidos. De hecho, produce numerosos programas que se emiten ahora mismo en otros canales. 

Las sorpresas

También aparecía en todas las quinielas que Blas Herrero, de Kiss FM, acabaría por lograr un canal propio para Radio Blanca. No obstante, no deja de ser sorprendente teniendo en cuenta quiénes se han quedado fuera. Aunque, eso sí, lo más llamativo de esta decisión del Gobierno -y lo más criticado entre bastidores por el resto de competidores- ha sido que el Real Madrid se haya hecho con un canal propio.

No es un secreto que el presidente del club madridista, Florentino Pérez, soñaba con tener un canal en abierto. Así lo había dicho en público y así lo había intentado en privado por varias vías, como una negociación con Unidad Editorial, en un primer momento, y otra con Net TV-Vocento, tiempo después. Al resto de competidores no les ha hecho gracia. Tanto los agraciados como los que no señalan que se trata de un trato de favor. Sin ir más lejos, en el citado editorial de El País también se arremetía contra el club blanco. Sean excusas de mal perdedor o sean críticas justificadas, no parece que vayan a servir para cambiar las cosas en esta legislatura.