ENCUENTRO CON EL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES

Margallo responde a Montoro: “Si eres ágrafo y no lees... Yo publico libros todos los años”

El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, ayer durante el encuentro con EL ESPAÑOL / Moeh Atitar

El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, ayer durante el encuentro con EL ESPAÑOL / Moeh Atitar

José Manuel García-Margallo está de muy buen humor. Acaba de recibir el primer ejemplar de su último libro, “Todos los cielos conducen a España” (Planeta) y lo sostiene entre sus manos con juvenil entusiasmo mientras posa para EL ESPAÑOL entre los arcos del histórico Palacio de Viana. El próximo 17 de noviembre se lo presenta su buen amigo el presidente Mariano Rajoy, del que desea seguir siendo “muy amigo cuando deje de estar en el Gobierno”. ¿Pronto? “Será cuando sea. Lo de presidente y ministro se cura, y lo de amigo no”. El libro, de más de 800 páginas, es un botón de muestra del pensamiento de un ministro de Asuntos Exteriores que se considera, sobre todo, “un hombre libre”.

En un encuentro con EL ESPAÑOL previo al perfil que publicamos mañana, Margallo se muestra tal como es: directo, ocurrente, malvado y con ese claro punto de “arrogancia intelectual” que hace dos días le echó en cara Cristóbal Montoro, el ministro de Hacienda. Él se ha tomado “a broma” las declaraciones de Montoro a pesar de que detecta una cierta “predilección” por él en su compañero de gabinete. Con sus armas más afiladas- la ironía y el sarcasmo- Margallo le devuelve la pelota cuando uno inquiere por ese supuesto inmovilismo ideológico que le achacó Montoro: “Si eres ágrafo y no lees…Yo he publicado libros todos los años. Decir que yo estoy congelado cuando yo hablé de la unión bancaria antes que nadie, de los eurobonos antes que nadie, de la reforma constitucional antes que nadie, pues bueno”.

Margallo confirma que Montoro le ha hecho “una paralela” por sus declaraciones de la renta durante los años que fue eurodiputado, entre 1994 y 2011, pero que ha recurrido y que está “convencido” de que va a ganar. Concluye que ambos ministros son “dos especies de animales distintos” que no se llevan “ni bien ni mal”. Y advierte que no se refiere a Montoro cuando afirma: “La gente que a mí no me interesa no existe ni para bien ni para mal”.

Arrastra el canciller un enorme resfriado pasado por indigestión desde el pasado lunes en Luxemburgo y a pesar de las molestias se muestra bienhumorado cuando afirma, con una enorme sonrisa adolescente: “Yo presido el mundo en este momento”. Se refiere el ministro de Asuntos Exteriores a la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, que le obligará a viajar a Nueva York el próximo lunes para hacerse la misma foto que se hizo Rajoy esta semana, martillo en mano. Con similar candidez añade: "Él [Montoro] sólo ha viajado esta legislatura a Andorra y Bruselas,¿no?"

En la cita con este diario, Margallo se muestra orgulloso de su labor en Cataluña: desde su participación en el debate electoral con Oriol Junqueras, que tantas críticas le valió desde su propio partido (“¿Qué parte del partido?”) hasta la “la gran operación que ha habido en el exterior y que se ha llevado exclusivamente desde este Ministerio: ¡yo he estado 20 veces en el Vaticano!”. Justifica Margallo así su enorme interés por la cuestión catalana: “Primero porque yo soy nieto de catalana, segundo la unidad de España para mí ha sido capital”. Y recuerda que él introdujo en el artículo 2 de la Constitución española la enmienda sobre “la nación indivisible que la UCD no quería”. Considera que este capital político que atesora, y la autorización expresa de Rajoy, son sus avales a la hora de seguir ocupándose de la cuestión catalana: “No voy a hacer un paréntesis en mi preocupación por la unidad de España porque ahora soy ministro y me ocupo del precio de los garbanzos”.

A Margallo no le preocupa el futuro político porque dice que tiene ofertas laborales para irse “donde quiera”: “Ya lo dice Montoro, soy muy listo aunque arrogante. Me contratan por listo y me bajan el sueldo por arrogante”. Una única condición le hará volver a a estar en primera primera línea después del 20-D: “Si Rajoy me llama”. Genio y figura, es directo al criticar el polémico video electoral del PP con la joven que ingresa en la UVI:  "Es malísimo. Cuando vi lo del hospital... Madre mía. ¿Quién lo autorizó?" Y concluye con un aviso a navegantes: “Aunque Montoro considere que doy más gloria callando, seguiré opinando incluso si dejo la política. Voy a opinar toda mi vida”. Margallo en estado puro.