Proceso soberanista

Mas se hace el héroe en la calle mientras se escuda en los demás ante el juez

El presidente catalán hizo un doble juego con ocasión de su comparecencia judicial. Fuera se declaró "único responsable del 9-N". En la sala se parapetó detrás de subordinados y voluntarios.

Mas saluda este jueves al salir del Palacio de Justicia tras declarar como imputado

Mas saluda este jueves al salir del Palacio de Justicia tras declarar como imputado EFE

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La mano que se alzaba, orgullosa, en la escalinata del palacio de justicia, saludando a los centenares de alcaldes convergentes que levantaban sus bastones de mando y a los miles de ciudadanos que le aclamaban, se volvió temblorosa minutos después ante el juez cuando tuvo que asumir la condición de imputado. Artur Mas se mostró al comienzo de su comparecencia ante el magistrado Joan Manel Abril visiblemente nervioso, y así lo reflejó el temblor del papel en el que llevaba escrita la declaración que quiso leer en los momentos iniciales del acto judicial.

Mas se declaró entonces el "único responsable" de la consulta independentista que, pese a la suspensión decretada por el Tribunal Constitucional, acabó celebrándose el 9 de noviembre de 2014. Pero luego, durante el interrogatorio del instructor -no quiso contestar ni al fiscal ni al abogado de Manos Limpias, Pedro Muñoz-, no hizo otra cosa que echar balones fuera y salpicar a subordinados, organizaciones civiles y voluntarios.

Así, el presidente catalán dijo que no fue informado con precisión ni directamente por sus servicios jurídicos sobre el alcance de la providencia dictada por el TC el 4 de noviembre suspendiendo la votación. Sí supo que se presentó un recurso de súplica contra esa decisión, pero aseguró que desconocía los efectos jurídicos de ese recurso.

Según Artur Mas, después de recibir la providencia del TC bloqueando la votación, todo quedó en manos de voluntarios que ya se habían apuntado en una web creada con anterioridad por la Generalitat. Cuando Abril le preguntó por qué esa web no fue desactivada tras la resolución del Constitucional, el presidente catalán contestó "yo no soy informático". Añadió que los técnicos indicaron que la web no podía suprimirse por una cuestión de "seguridad" que no explicó y añadió que a partir del 4 de noviembre la web no fue actualizada (aunque ya contenía las instrucciones necesarias para el día de la votación, información que permaneció accesible).

El instructor quiso saber qué conocimiento tuvo del reparto de trípticos animando a votar el 9-N casa a casa, puerta a puerta, y de los que fueron destinatarios incluso menores de edad. "Me imagino que sería cosa de la Asamblea Nacional Catalana", dijo.

La declaración se prolongó durante una hora, enfrentamiento con el fiscal Emilio Sánchez Ulled incluIdo. Mas acusó a la Fiscalía de que la querella presentada contra él era una "persecución política". El representante del Ministerio Público le contestó que "no iba a aceptar" que pusiera en cuestión su imparcialidad y le recordó que "usted está aquí para responder en un proceso judicial, no político".

Con posterioridad a la comparecencia judicial de Mas, la Fiscalía General del Estado hizo público un comunicado en el que manifestó su "rechazo ante los nuevos ataques a la independencia judicial que han tenido lugar a las puertas del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña" y expresó su "apoyo al tribunal y a los fiscales".

Reforzado como líder del independentismo

“Cuando piensas que está acabado, resurge con más fuerza”. Así resumía un alcalde convergente el efecto que ha tenido sobre Artur Mas su declaración ante TSJC. Cuando más cuestionado estaba su papel en el futuro Govern, el president de la Generalitat en funciones ha reforzado su perfil de líder del proceso soberanista al declararse "máximo responsable de haber tomado la iniciativa política, ideado e impulsado" la consulta del 9-N.

En un momento en que la CUP exige "hechos irreversibles" de desobediencia al Estado para abordar una hipotética investidura de Mas, su imputación y desafío al Ejecutivo de Rajoy refuerzan su perfil de hombre guía del independentismo. El apoyo que ha recibido este jueves en Barcelona, además, redobla la presión sobre la CUP, cuyos líderes, Antonio Baños y David Fernández, han tenido que escuchar peticiones de unidad de los manifestantes que estaban ante el TSJC.

La ocasión no podía ser más propicia. En el 75 aniversario del fusilamiento de Lluís Companys, con el soberanismo movilizado tras haber declarado ante el mismo tribunal dos cargos de la Generalitat y con una negociación entre manos cuyo principal escollo es la figura del propio Mas.

Precisamente este jueves han llegado los primeros guiños hacia las exigencias de la CUP. La primera señal ha llegado esta mañana de la mano de uno de los pesos pesados de CDC, Josep Rull. "Llevan a Mas ante un tribunal con la intención de inhabilitarlo, ante este hecho tenemos el derecho y el deber de ignorar cualquier decisión en este sentido", ha declarado a los medios el coordinador general de la formación.

Desobedecer una eventual condena

El propio Mas incidía en la idea de la desobediencia en la rueda de prensa posterior a su declaración. Preguntado si consideraba desobedecer una posible sentencia de inhabilitación del TSJC, el presidente en funciones de la Generalitat no ha cerrado la puerta a esa posibilidad y ha respondido que "depende del momento que estemos en la situación jurídica del país". Mas ha añadido que, además, "el proceso no se acaba por mucho que a mí me inhabilite un tribunal”.

El cambio de este jueves en el discurso de CDC no es menor y apunta a una vía de entendimiento con la CUP. Dentro de JxS era precisamente el sector convergente el más reacio a desobedecer leyes y sentencias estatales. En cambio ERC, el otro socio de la coalición, lleva tiempo defendiéndolo y los candidatos independientes de la lista tampoco parecen tener ningún problema al respecto.

A pesar del hermetismo de las negociaciones, las bases de la CUP (prácticamente la única vía para conocer el estado de las conversaciones) hablan de un posible pleno de constitución del Parlament el próximo viernes 23 de octubre. Aparte de la declaración de inicio del proceso independentista que prevé JxS para ese pleno, la CUP quiere que en esa misma sesión se haga una declaración de desobediencia a los tribunales y leyes estatales. Esta declaración de intenciones le permitiría sentirse más confiada de cara a las negociaciones para investir a Mas.