NAVARRA

Por qué UPN huye ahora del PP en las elecciones generales

Los regionalistas, reacios a reeditar el pacto con el PP para el 20-D. Temen que les perjudique la alianza con el partido de Rajoy.

Esparza fue elegido presidente de UPN el 27 de septiembre.

Esparza fue elegido presidente de UPN el 27 de septiembre. EFE

El 20 de diciembre se acerca y el centro-derecha navarro no ha decidido si concurrirá en coalición o en solitario. La sintonía entre Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Partido Popular se desinfla. Los regionalistas no están por la labor de reeditar la tradicional alianza electoral que han mantenido durante años con los populares.

El nuevo líder de UPN, Javier Esparza, que cogió el timón del partido y sucedió a Yolanda Barcina el pasado 27 de septiembre, ya expresó su rechazo a repetir el acuerdo en las mismas condiciones.

Ese pacto consistía hasta ahora en un reparto de las listas del Congreso y Senado, donde UPN ocupaba los puestos de salida, pero, a cambio, el PP se aseguraba el apoyo de los foralistas a su candidato en la investidura y su respaldo a los presupuestos generales en caso de que gobernara el PP. En ese acuerdo se contemplaba que los diputados de UPN podían pasar a integrar el Grupo Mixto.

Si en los comicios generales siempre han ido juntos, no ha sido así en las autonómicas y municipales. La ruptura se puede producir ahora de cara a las generales. Éstas son las razones que tienen los de Esparza para mostrarse poco receptivos con el PP y anular este histórico pacto.

1. Desgaste gratuito para UPN

Que los foralistas hayan prestado a Mariano Rajoy su apoyo durante toda la legislatura ha erosionado internamente al partido navarro. Respaldar de manera constante las decisiones de los populares -incluso las más polémicas, como la reforma laboral o la 'Ley Mordaza'- ha supuesto un deterioro gratuito para UPN. Los de Esparza achacan en parte sus malos resultados en los comicios autonómicos y municipales de mayo precisamente a haber actuado como sostén político del PP. El 24-M, UPN perdió plazas importantes como Pamplona, Burlada, Estella o Tafalla, consistorios que vieron cómo sus siglas giraban a la izquierda.

Para el 20-D, la renovada UPN pretende desvincularse de los populares y defender con libertad sus posiciones: a partir de ahora, no quieren funcionar como su marca navarra ni convertirse en su hermano pequeño y sumiso en el Congreso de los Diputados. Javier Esparza aboga por tener “voz propia en Madrid” y por ello ve necesario revisar la colaboración con su hasta ahora socio electoral.

2. El PP tendría las de perder

La circunscripción de Navarra aporta cinco diputados al Congreso. De esas cinco actas, UPN-PP se hacía normalmente con dos. Así ocurrió en 2004, 2008 y 2011. En conjunto, no representan una gran fuerza, pero que Rajoy sume dos diputados más a su causa para su investidura el 20-D puede marcar la diferencia en unas elecciones que se presentan como las más inciertas de la democracia.

Extrapolando los datos de las autonómicas del 24-M, si se confeccionara una lista única con el PP, se preservarían los dos diputados logrados hace cuatro años. Los otros tres representantes navarros se los disputarían entre los socialistas, Podemos, Geroa Bai y EH Bildu. Si UPN concurre en solitario, en el mejor de los escenarios conseguiría dos asientos, pero asumiría muchos riesgos, ya que el voto de centro-derecha se diluiría, y más aún con la irrupción de Ciudadanos, lo que al final daría más cabida a las fuerzas de izquierda y nacionalistas. Para quien pinta peor es para el PP, que, si no va acompañado, tendría complicado obtener representación desde Navarra. 

Eso explica que haya sido el propio PPN el que ha tendido la mano a los regionalistas. “Todo aquel que quiera contribuir a que en España gobierne el PP es bienvenido a hablar y dialogar con nosotros”, señalaba el presidente de la Comisión Gestora del PPN, Pablo Zalba, a finales de septiembre. Sin embargo, desde Génova no se han puesto en contacto con UPN, según explica a este diario el parlamentario regionalista Sergio Sayas.

El eurodiputado del PP Pablo Zalba

El eurodiputado del PP Pablo Zalba

Representantes del PP navarro aseguran a este periódico que no están preocupados. Según sus cálculos internos, si no van de la mano de los regionalistas, estos se harían con un diputado y PP con otro. “Además, vayamos juntos o no, el escaño que consiga UPN apoyará al PP en la sesión de investidura”, explican a EL ESPAÑOL fuentes del partido de Rajoy en la Comunidad foral.

3. Cambio de discurso de UPN

Uno de los objetivos que se fija UPN tras la elección de Esparza como líder es el de presentarse como un partido más aperturista e incluso una opción de centro. Todo ello supone “renovar algunas ideas, no todas, no las esenciales, pero sí hay que modificar algunos discursos”, según las palabras del nuevo mandatario.

Entre las asignaturas pendientes de UPN está el caso del euskera. “No hemos sabido transmitir que no estamos en contra del euskera. Estamos en contra de que se manipule políticamente, pero ese mensaje no ha llegado claro, con lo cual lo tenemos que explicar de otra manera”, afirmaba el portavoz de UPN en una entrevista a Europa Press.

Otro de los asuntos en los que falla la formación regionalista es el de la participación. Javier Esparza aboga por dar más voz a los afiliados. ¿Cómo? Organizando primarias para elegir a los candidatos del partido. “Es uno de los pasos que tenemos que dar sin ningún tipo de duda”, reconocía. Esa cercanía al militante también se quiere reforzar potenciando la estructura de los comités locales. Para ello, Esparza propone que las reuniones ejecutivas del partido se celebren no sólo en Pamplona, sino también en otras localidades de la Comunidad foral. “No va a ser todos los días fuera, pero vamos a tener la posibilidad de ir a Tudela, Tafalla, Estella o Elizondo, para que los grupos municipales que tenemos y los comités locales se sientan respaldados”.

4. UPN mira también al PSOE... e incluso a C's

El giro de UPN, que incluye dejar atrás la etapa de Yolanda Barcina, pasa por mostrar a los foralistas como una opción tolerante con el resto de formaciones. “Tenemos que tener en los próximos cuatro años la flexibilidad suficiente y la cintura suficiente para poder llegar a acuerdos con partidos como el PP, PSOE o Ciudadanos, aquellos que creen en un modelo de Estado como el que nosotros compartimos”, dijo Esparza cuando fue nombrado nuevo líder.

En UPN son conscientes de que dar la razón al PP en Madrid podría alejarles todavía más del PSN, un socio que para las autonómicas y municipales de 2019 resultará imprescindible si se quiere frenar el auge del nacionalismo vasco en las instituciones. Acudir a Madrid en una candidatura autónoma les abre más las puertas para un futuro diálogo con el PSOE. De hecho, ya no pronuncian la palabra derecha: hablan de “humildad”, “generosidad”, “moderación”… Y se definen como una alternativa de centro. “Buscamos el centro, porque somos un partido conservador en valores, progresista en lo social y liberal en lo económico”, en palabras de Esparza.

Llama la atención el guiño lanzado a C's, ya que durante la campaña del 24-M Esparza criticó con dureza a la formación naranja. La definía como “una amenaza real para Navarra y su autogobierno”. Albert Rivera, que no logró representación en el Parlamento de Navarra, proponía eliminar su régimen fiscal y crear una hacienda única. Más tarde, en una entrevista en Diario de Navarra, Esparza matizó sus palabras y explicó que el modelo institucional de C's no es el mismo que el que defiende UPN.

5. Cuándo y cómo se va a tomar la decisión

En esa línea de querer ser un partido cercano y accesible, Esparza se declaró favorable a que el partido consulte a la militancia sobre esta cuestión en un referéndum interno, si bien los estatutos no contemplan esa opción. En cualquier caso, la decisión no la tomará él en solitario como presidente de UPN, sino que se adoptará de forma colegiada.

¿Qué plazos tienen UPN y PP? Teniendo en cuenta que las elecciones se celebrarán el 20 de diciembre, las listas para el Congreso deben cerrarse a comienzos de noviembre. En caso de confluencia, un preacuerdo debería ser refrendado por los órganos competentes de ambos partidos: la Junta Directiva Nacional del PP y el Comité Ejecutivo y Consejo Político de UPN. Es decir, habrá que esperar tan sólo unas pocas semanas para ver si finalmente UPN y PP se dan de nuevo el 'sí quiero'.