ELECCIONES GENERALES

La medida laboral estrella del PSOE, cuestionada

"Electoralista" y "contraproducente". Pocos expertos se atreven a avalar la subida del salario mínimo del PSOE a 1.000 euros. 

El líder del PSOE, junto a la presidenta de su partido y la exmilitar Zaida Cantera, este miércoles.

El líder del PSOE, junto a la presidenta de su partido y la exmilitar Zaida Cantera, este miércoles.

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En la última década, el salario mínimo ha subido 135,60 euros hasta situarse en los 648,60. Este miércoles, el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno ha propuesto que en ocho años suba hasta los 1.000 euros, es decir, 251,40 euros. Es una de las medidas estrellas en materia de Empleo que se incorporarán al programa electoral del partido, pero que a duras penas encuentra respaldo entre los expertos y académicos. 

Para José García-Montalvo, profesor de Economía en la Universidad Pompeu Fabra, se trata de una "medida electoralista" e "irreal", que generará "una gran frustración cuando no se pueda llevar a cabo". "¿Hay una economía que la pueda soportar?", se pregunta. 

Los argumentos en contra de la medida son varios. El primero, que puede generar "efectos contraproducentes" para los empleos con "muy baja productividad" cuya remuneración esté "por debajo de los 1.000 euros". Se trata de un buen número de empresas y no cabe esperar que "de aquí a ocho años hayan desaparecido", según él.

Juan Ramón Rallo, doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, va más allá. "En la última burbuja, entre 2000 y 2008, el salario mínimo en términos reales (descontando la inflación) subió un 11%. En este caso, estamos hablando de una subida de casi el 40%. ¿Esperamos tener una coyuntura mejor que la de la burbuja?", se pregunta.

Tanto Rallo como García-Montalvo destacan la falta de concreción de la iniciativa, expuesta en dos párrafos en el documento que contiene otras propuestas, como un plan de formación para 700.000 desempleados o la ampliación del permiso por paternidad. Lo que no contiene, en cambio, es la derogación de la reforma laboral introducida por el PP en cuanto a las indemnizaciones por despido, un punto especialmente criticado por la oposición en los últimos años. 

El documento no incluye una estimación de lo que supondría para las arcas públicas y añade que la subida "se acompasará a la evolución de nuestra economía", sin explicar las causas concretas por las que Sánchez vería justificado incumplir su promesa.

Según Rallo, los países más desarrollados y con menos paro no tienen un salario mínimo fijado o este no es muy alto. "Se encarecería mucho el coste de la contratación", por lo que un salario mínimo más alto puede generar paro. "Si quieres que una persona no trabaje, debes fijar como muy alto el salario mínimo", razona. 

¿Una barrera o un incentivo?

Para Sandalio Gómez, doctor en Dirección de Empresas y profesor del IESE, la subida "no va a ser positiva" para la generación de empleo. "El salario mínimo no es un mecanismo que anime a la generación de empleo, sino al contrario". Según él, "dejarlo como está o tocarlo un poquito no hace ruido, pero subirlo muy pronunciadamente puede ser una barrera". 

Juan Torres López, catedrático en la Universidad de Sevilla, defiende con entusiasmo la medida. "Una subida no solo no tiene efectos negativos en el empleo sino que puede ser saludable y positiva porque influye en la demanda". El economista, que en el pasado colaboró con Podemos para sus propuestas económicas, coincide con los socialistas en que la medida potenciará el consumo y tendrá un efecto positivo sobre el resto del sistema, elevando otros salarios que ahora están artificialmente bajos.

"Una dinámica de subida del salario mínimo obliga además a los actores económicos a incentivar la productividad por tener que hacer frente a costes de manera dinámica", explica. Para él, unos sueldos muy bajos es lo que precisamente hace que el tejido empresarial no innove y no apuesten por una "presencia en el mercado más novedosa".

Gayle Allard, economista y experta en mercado laboral de IE Business School, "no lo subiría. Si no hay puestos de trabajo ahí donde está, ¿cómo vamos a tenerlos con uno más alto?", se pregunta.

La académica sí reconoce que "hay muchos falsos autónomos y muchos falsos becarios", pero contra eso lo que cabe es "perseguir a las empresas y hacerles cumplir la ley" en vez de poner en marcha otras medidas. 

Según la experta norteamericana, el mercado laboral está sobrerregulado y lo que hace falta es simplificarlo y flexibilizarlo en vez de regularlo más. Y, por supuesto, incidir en la formación de los trabajadores para mejorar la productividad.