Economía

El gráfico del día: ¿hay que temer al 'fantasma de la deflación'?

El último dato del IPC en España refleja una situación anómala que tendrá que definirse y que aleja el ‘fantasma de la deflación’

Análisis del IPC en España

Análisis del IPC en España

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El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el miércoles los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) del mes de abril y confirmó lo que muchos temían: el indicador cayó un 0,9% en tasa interanual. Éste es el mayor descenso de la inflación desde enero y un dato que encaja poco (o nada) con la reactivación del consumo y la recuperación en la que está inmersa España.

Algunas voces han exclamado que el fantasma de la deflación vuelve a aparecer en España. El país apenas consiguió generar inflación en junio y julio (el IPC de estos dos meses avanzó un triste 0,1% interanual) después de pasarse 11 meses en territorio negativo. Y eso que parecían los brotes verdes de la inflación durante dos meses fueron en realidad espejismos, ya que el IPC volvió a negativo en agosto (cayó un 0,4%) y en septiembre se ha hundido con un deterioro del 0,9%.

¿Significa que España está en deflación? No. Mientras el IPC abra la boca tanto como lo está haciendo ahora no hay que encender las alarmas, ya que existen presiones inflacionistas ¿Qué significa esto? Es aquí donde entra en juego el IPC subyacente. Este indicador mide la evolución del precio de la cesta de consumo pero sin incluir el efecto de la energía y los alimentos frescos. Estas dos partidas son las más volátiles y, además, están menos ligadas al ciclo económico, por lo que los institutos de estadística elaboran estos índices subyacentes en los que no se tiene en cuenta su impacto.

Por ejemplo, el precio de los alimentos frescos puede dispararse en un momento por una catástrofe natural, o el precio del petróleo puede desplomarse por un exceso de producción. Al ser tan volátiles, pueden distorsionar el análisis de las tendencias inflacionistas o deflacionistas en una economía, por eso se elabora el IPC subyacente.

Precisamente esto es lo que está ocurriendo actualmente en España (y en otros países del mundo): el desplome del petróleo y los combustibles fósiles está provocando un fuerte deterioro del IPC general. Pero si se excluye el efecto de la energía y se atiende sólo al IPC subyacente, se observa que los precios aceleraron una décima en septiembre, hasta el 0,8%, lo que supone alcanzar su techo de los últimos dos años. Esto significa que, en efecto, existen ciertas presiones inflacionistas subyacentes en España al margen de la evolución del petróleo. De hecho, el desplome del crudo ha sido un factor positivo para el país en los últimos trimestres, al rebajar la factura externa que tiene que afrontar el país (ya que todo el petróleo se importa) y al elevar la renta disponible de las familias, porque su gasto en los distintos productos energéticos es menor. Mientras existan presiones inflacionistas, la caída del precio del crudo es positiva.

El IPC ‘abre la boca’ ¿y qué?

Esta situación es importante y para ello hay que fijarse en el siguiente gráfico. Lo que se muestra aquí es la distancia entre el IPC subyacente y el IPC general, simplemente se ha restado la evolución del primero con el segundo y dibujado en una gráfica medida en puntos porcentuales. En el caso de septiembre, el IPC subyacente avanzó un 0,8% y el IPC general cayó un 0,9%, por lo tanto, la distancia es de 1,7 puntos porcentuales.

Análisis de la inflación en España

Análisis de la inflación en España

Cada vez que este indicador se sitúa por encima de 0 significa que los precios están avanzando más rápido que la tendencia inflacionista subyacente y, por el contrario, cuando está por debajo, la tendencia inflacionista empuja de los precios al alza. Este segundo es el escenario actual. De hecho, se observa que sólo en 2008 la brecha fue tan amplia. Esto significa que los factores subyacentes están tirando de los precios al alza y que, si la energía deja de lastrar al IPC, volverá a subir. Según el INE, en septiembre subieron los precios de los grupos de ocio y cultura, medicina, menaje o vestido y calzado.