Operación Canalejas

Un juez ordena a Villar Mir que paralice las obras de Canalejas

El auto judicial reclama la“inmediata suspensión de las obras” en el complejo Canalejas, en pleno centro histórico de Madrid.

Fachada del complejo Canalejas

Fachada del complejo Canalejas

Abarca a un conjunto de siete edificios históricos entre la calle Alcalá y Sol, en pleno centro de Madrid. Se trata de una operación inmobiliaria impulsada por OHL y Espacio, empresas del grupo de Juan Miguel Villar Mir, que quiere convertir un conjunto de edificios históricos en un centro comercial, viviendas de lujo y un hotel de alta gama gestionado por la cadena Four Seasons. 

El magistrado Arturo Hernández Presas firma un auto que bloquea el reinicio de la Operación Canalejas, que desde el viernes contaba con el visto bueno preliminar del Ayuntamiento de Manuela Carmena para conceder la licencia de obra y volver a poner en marcha las hormigoneras.

Sin embargo, la nueva orden judicial paraliza cualquier actividad y advierte a OHL que su inclumplimiento será causa de desobediencia. También hace saber a la constructora que puede prestar caución -garantía dineraria cuyo importe no ha determinado  el juez, aunque hace constar esta posibilidad- para reanudar con las obras, así como para realizar los trabajos indispensables para la conservación de la parte ya realizada.

La paralización de la demolición del interior de los edificios de Canalejas y Alcalá se produce tras la demanda presentada el viernes por R&A Palace Gestión, la sociedad que inicialmente impulsó el desarrollo del complejo de Canalejas tras comprárselo al Banco Santander de Emilio Botín. La petición al juez cuenta con el respaldo de diversos colectivos que han hecho causa común en la defensa del patrimonio histórico madrileño y que, en el caso de Canalejas, se ha hecho evidente ante el estado actual de la zona, convertida en un cascarón de piedra.

“Sólo se conservan las fachadas y casi ni eso, cuando el plan especial especifica que deben conservarse interiores como las escalinatas”, critican fuentes municipales conocedoras del proyecto urbanístico. La demanda fue admitida a trámite en juicio verbal el viernes sin la presencia -”in audita parte”- de OHL o el Ayuntamiento de Madrid, responsables de las obras. Simultáneamente, el consistorio dio luz verde, otra vez, al proyecto tras la modificación en parte de la futura estación subterránea de autobuses.

La finalización del conjunto arquitectónico estaba prevista para 2017 -cinco años después de que Villar Mir adquiriera los edificios al Santander-, pero su andadura se ha visto salpicada por obstáculos técnicos y judiciales que han frenado su desarrollo. El juez ha puesto fecha a la vista oral para el próximo 11 de diciembre para que acudan las partes implicadas.

R&A Palace, la sociedad demandante, fue la primera compradora del complejo de Canalejas en 2006, cuando tenía la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC). El plan urbanístico aprobado entonces era estricto en este sentido y apenas podía modificarse la arquitectura, equipamientos y aspectos esenciales de la edificación. Sin embargo, la sociedad dejó de pagar los plazos al Santander y el banco remendó la operación con su venta en 2012 a Villar-Mir, que un año más tarde entraría en el consejo de administración de la entidad.

La demanda judicial alinea tras de sí a colectivos defensores del patrimonio histórico madrileño y a los antiguos compradores de Canalejas, que han denunciado el daño al  patrimonio histórico por parte de Grupo Villar Mir (OHL y Espacio), que goza de un plan especial de urbanismo ad hoc aprobado por la alcaldesa Botella desde que adquirió los terrenos en 2012. Los mismos denunciantes y colectivos como Madrid, Ciudadanía y Patrimonio también interpusieron una demanda por expolio ante el Ministerio de Cultura -que no obtuvo respuesta- y mantienen otro contencioso ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que apenas ha tenido novedades en este tiempo.

Operación Canalejas

Propiedad del antiguo Banco Español de Crédito (Banesto), el Central Hispano y el Zaragozano, el Banco Santander acabó aglutinando la zona y se los vendió a su actual consejero, Juan Miguel Villar Mir, por 215 millones de euros en diciembre de 2012. El magnate, a través de su grupo de empresas, levantó otros 70 millones de financiación  para hacer frente a las obras de unión de siete edificios, que busca reconvertir en un hotel, 25 viviendas de lujo y un centro comercial. Todo en pleno casco histórico de Madrid, entre la Puerta de Sol y el Casino de Madrid.

La paralización de las obras se produce justo cuando el equipo de Gobierno de Manuela Carmena había alcanzado un acuerdo con el Grupo Villar Mir, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) y la Comunidad de Madrid para seguir adelante con el proyecto. Este avanzaba al ralentí desde febrero, limitándose a las obras de cimentación, a falta de la licencia de edificación del Ayuntamiento, que el Consistorio no había concedido aún debido a las dudas planteadas por la Comisión Local de Patrimonio Histórico sobre el impacto visual de la obra.

El Consistorio convocó la semana pasada a los medios para este martes, 13 de octubre, a una rueda de prensa con el delegado del Área de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, con la intención de anunciar los términos del acuerdo. Se espera que el Grupo Villar Mir haya cedido a rebajar la altura prevista del edificio y se haya anulado la estación subterránea de autobuses planeada en época de Botella.

Están invitados a dicha rueda de prensa  la concejal del Grupo Municipal Socialista Mercedes González;  la directora general de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid,  Paloma Sobrini;  el decano del COAM, José María Ezquiaga; el director general del Proyecto Canalejas, Francisco Meliá;  y la directora general de control de Edificación del Ayuntamiento de Madrid, Ana Perpiñá.

El reconstructor de cascarones

El momento actual no puede ser más delicado para las finanzas de Villar Mir. OHL, en la que controla el 60% de las acciones, se encuentra en proceso de levantar 1.000 millones de euros en una ampliación de capital que reducirá su peso en el accionariado.

El constructor ha tenido que vender parte de sus empresas para afrontar su actual situación financiera. En septiembre sacó al mercado el 10% de Inmobiliaria Colonial por 180 millones y el 3% de Abertis por 380 millones. Este lunes, en plena Fiesta de la Hispanidad, Villar-Mir ha vendido el 12% de los derechos de la ampliación de OHL al agresivo ‘hedge fund’ (fondo de cobertura) Tyrus al no poder hacer frente al conjunto de la ampliación que le correspondía como primer accionista.

La situación financiera del exministro, y Marqués de Villar-Mir desde 2011, se encuentra así con un nuevo frente con la obra de Canalejas. El futuro de su obra más emblemática está en riesgo. Ya ha invertido unos 280 millones de euros, más de la mitad de la inversión que requiere el futuro enclave comercial y hotelero para poder salir adelante. Ahora sólo hay un solar con una fachada en ruinas.

Dicen que Villar Mir encuentra valor donde otros no lo ven. Quizá por eso ha construido su imperio empresarial en torno a proyectos en quiebra, subastas de activos y fusiones de empresas en problemas.  Así estuvieron en su momento Ferroatlántica, Fertiberia, Espacio o hasta la propia Obrascón Huarte Laín (OHL), resultado de la fusión de tres empresas. La constructora es el buque insignia del Grupo Villar Mir, un gigante que factura más de 6.000 millones de euros anuales. No obstante, también la deuda del grupo se ha multiplicado. Solo en OHL ronda los 5.500 millones, una de las cifras más altas de la Bolsa española.