Unión Europea

¿Habrá algún día una policía europea para las fronteras?

Muchos gobiernos se resisten a ceder competencias a la UE en gestión de fronteras pese a la crisis de los refugiados.

Dos refugiados sirios en una playa de Lesbos.

Dos refugiados sirios en una playa de Lesbos.

La crisis de los refugiados volverá a ser el principal tema en la agenda de la cumbre de líderes europeos que se celebra en Bruselas el 15 y el 16 de octubre. Los jefes de Estado y de Gobierno de los 28 discutirán una vieja idea que ha cobrado un nuevo impulso como respuesta al aumento de la presión migratoria: crear una policía federal europea de fronteras. Pero muchos países se resisten a ceder a la UE competencias en gestión de fronteras, ya que consideran que se trata de uno de los últimos bastiones de la soberanía nacional.

La Comisión Europea ya ha anunciado que antes de que acabe 2015 presentará ideas concretas sobre cómo debe ser este cuerpo europeo de guardias costeros y fronterizos. Y Francia, el principal país impulsor de esta iniciativa, tiene previsto detallar el jueves y el viernes sus propios planes. Los líderes europeos aprobarán “reforzar el mandato de la Agencia Europea de Control de Fronteras (Frontex) en el contexto de las discusiones sobre un sistema europeo de guardias costeros y fronterizos”, según figura en el borrador de conclusiones de la cumbre.

La propuesta que defiende París consta de dos fases. En una primera etapa, apuesta por reforzar los poderes de Frontex, aunque la agencia sólo podrá actuar a petición de los estados miembros. En la segunda fase se establecería ya una auténtica policía federal europea de fronteras dirigida desde Bruselas. La Comisión, en contacto con los gobiernos, sería la responsable de decidir su despliegue en caso de fuerte presión migratoria en algún estado miembro.

Este plan exigiría probablemente una reforma de los tratados y podría obligar incluso a cambiar las constituciones de algunos países. Esto plantea problemas a la mayoría de estados miembros, que alegan que el control de fronteras “es competencia nacional y no están muy dispuestos a ceder mucha soberanía” a Bruselas, según explica a EL ESPAÑOL un alto funcionario europeo. Al mismo tiempo, los gobiernos son conscientes de que “las fronteras exteriores son comunes y los problemas de control los acaban sufriendo todos”.

La propuesta original de un cuerpo europeo de guardias fronterizos se remonta al año 2002 y la hizo el entonces presidente de la Comisión, el italiano Romano Prodi. Las capitales la rechazaron y crearon en su lugar Frontex, cuya función es únicamente de coordinación y apenas tiene personal, barcos o aviones propios. Depende de lo que quieran aportar los países cada vez que se organiza una operación de patrullaje. Su presupuesto es de 142 millones para 2015 y cuenta con una plantilla de 317 personas.

“Debido a la presión política actual, la propuesta de un cuerpo europeo de guardias costeros y fronterizos podría tener ahora mejor acogida”, explica a EL ESPAÑOL Camino Mortera, analista del laboratorio de ideas Centre for European Reform. No obstante, considera que sigue siendo “políticamente poco factible, porque los estados quieren retener el control de sus fronteras”. Cree que países como Reino Unido, Hungría o Eslovaquia, que ya rechazaron las cuotas para repartir refugiados, también se opondrán a esta iniciativa. A su juicio, lo más viable ahora es aumentar la presencia de Frontex.

A España “no le entusiasma” la idea de una guardia fronteriza de la UE porque podría dar la impresión de que ahora nadie controla las fronteras, pero tampoco está “en el frente de rechazo”, según apunta una fuente diplomática. El Gobierno de Mariano Rajoy considera que España sí está cumpliendo sus obligaciones europeas en materia de protección de las fronteras exteriores. Si otros países como Grecia no tienen medios para hacerlo, la UE debería ayudar, señala el alto funcionario.

De hecho, el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, se distanció de las propuestas francesas durante la última reunión de ministros del Interior de la UE celebrada el pasado jueves. “Nosotros hemos apostado por otra cosa”, señaló Martínez. “Entendemos que el fortalecimiento de Frontex es lo que nos da el sistema más completo”, agregó.

El refuerzo de Frontex sí cuenta con un amplio apoyo entre los Estados miembros. La Comisión ya ha propuesto aumentar el presupuesto de la agencia el año que viene y ampliar su plantilla en 60 personas. Y los Gobiernos están discutiendo equiparar los poderes de los agentes de Frontex a los que tienen las policías nacionales de frontera, de manera que no se limiten a prestar apoyo sino que puedan intervenir de forma proactiva.

“Nos encontramos ante una encrucijada: ¿debe la gestión de fronteras seguir siendo una responsabilidad nacional o debemos avanzar hacia una responsabilidad compartida?”, ha planteado el comisario de Inmigración, el conservador griego Dimitris Avramopoulos. El Ejecutivo comunitario avisa de que si no se refuerzan las fronteras exteriores de la UE, los gobiernos se verán presionados para restablecer controles nacionales y ello supondría el fin de la libre circulación de personas en el espacio Schengen