Cuenta con el respaldo de Génova

Isabel Bonig, 'mano dura' para resucitar al PP de Valencia

Sus compañeros destacan de ella su discurso enérgico para sostener unos ideales que ha defendido ante su familia, de tradición socialista.

Para algunos es ya la 'Thatcher de la Vall d’Uixó'

Para algunos es ya la 'Thatcher de la Vall d’Uixó' EFE

  1. Isabel Bonig
  2. PP Partido Popular
  3. Biografías
  4. Mariano Rajoy Brey
  5. Comunidad Valenciana
  6. Valencia
  7. María Dolores de Cospedal
  8. Política
  9. Partidos políticos

Cuando una joven Isabel Bonig se afilió a Nuevas Generaciones, su abuelo la cogió por banda y le dijo: “Yo ya sabía que tú no eras de los nuestros, que no eres socialista, eres de derechas”. Este episodio lo recordó la actual presidenta del PP valenciano en una entrevista a El Mundo poco antes de las últimas elecciones autonómicas. Aquellas en las que el partido sufrió tal descalabró que perdió la Generalitat que gobernaba desde hace 20 años y los ayuntamientos de las tres capitales de provincia, entre otras instituciones. Bonig siempre se remite a sus orígenes en una familia socialista para reivindicarse como una persona de convicciones. “Por mis ideas, por convicción, me hice del PP”, explicó recientemente durante un acto del Fórum Europa en Valencia.

Isabel Bonig (Castellón, 1970) ha sido la elegida para sacar a los populares del pozo en el que han caído. Fue designada nueva presidenta del PP valenciano el pasado 28 de julio, el mismo día en que Génova eligió a Xavier García Albiol como candidato para remontar todas las encuestas que auguraban una debacle popular en Cataluña. La apuesta por Albiol fue fallida. Perdió ocho diputados frente al auge de Ciudadanos. Para saber si la apuesta por Bonig obtiene mejores resultados, habrá que esperar a las elecciones generales del 20-D, pero, de momento, todas las encuestas van en su contra.

Esta castellonense ha tomado las riendas de un partido en luto que ha perdido en las últimas autonómicas la mitad de los votos (de 1,2 millones se pasó a algo más de 650.000). Una hecatombe en una Comunidad donde el PP sumaba más de la mitad de todos los sufragios. Toda una ‘hostia’ electoral, en palabras de la exalcaldesa Rita Barberá. Las últimas encuestas publicadas pronostican que el PP valenciano seguirá perdiendo votos y desde Génova esperan que Bonig sea capaz de reconquistar el antiguo feudo perdido. “Nos estamos jugando mucho”, le dijo la secretaria general, María Dolores de Cospedal, cuando la presentó en el citado Fórum Europa. Y por ello todos los esfuerzos se han centrado en potenciar su figura. Es la presidenta regional de los populares, pero también la portavoz en las Cortes Valencianas.

Los compañeros de partido destacan su mano dura y su discurso enérgico y vehemente para sostener unos ideales que ha tenido que defender ante su familia socialista desde su afiliación. Ella se encuentra cómoda en este ámbito. “El PP va a presentar batalla ideológica en todos los campos, hay que sacar la bandera ideológica”, dijo hace una semana en un acto en Valencia que contó con la participación del presidente del gobierno, Mariano Rajoy.

La nueva lideresa de los populares valencianos es uno de los referentes más claros del ala dura del PP. Siempre ha dicho estar orgullosa de ser de derechas, aunque ahora habla de la “centralidad política del proyecto del PP”. Hace dos años, cuando era consejera de Infraestructuras, su jefe en el partido para la provincia de Castellón la bautizó en un acto público como la Thatcher de la Vall d’Uixó. Y con ese apodo se ha quedado. Ella tampoco desperdicia ninguna ocasión para citar a su “querida y admirada Margaret Thatcher”.

Infancia en la “pequeña Rusia” castellonense

Bonig se crió en La Vall d’Uixó en los años de alcaldes comunistas. Era “la pequeña Rusia”, la llama aún ahora. Se licenció en Derecho en la Universidad de Castellón con premio extraordinario de fin de carrera y, después de intentar en vano aprobar oposiciones a la judicatura, decidió centrarse en la política. Fue la primera mujer alcaldesa en La Vall (de 2007 a 2011) con dos elecciones ganadas por mayoría absoluta. “En algunos barrios donde arrasaba el Partido Comunista, el PP barrió en las urnas”, presume hoy.

Pero antes que ella fue Vicent Aparici, actualmente senador, quien rompió la hegemonía de izquierdas en la alcaldía y quien, años después, la elegiría como número uno en la lista municipal. “Ella estaba entonces trabajando conmigo, con un grupo de gente joven, tenía capacidad de liderazgo, mucho ímpetu y era inteligente”, dice Aparici. El exalcalde admite que se ha erigido en la lideresa del partido en un “momento difícil” pero él confía en sus cualidades y en la experiencia ganada en estos años.

Tras Aparici fue el expresidente valenciano Francisco Camps quien se fijó en ella y la llamó en 2011, al poco de volver a ganar las municipales, para asumir una consejería en el nuevo gobierno valenciano. Más tarde fue nombrada secretaria general de los populares. Desde julio de este año es la presidenta del partido y la portavoz en las Cortes Valencianas. Una ascenso fulgurante en las filas populares.

Ahora Génova parece que ha apostado con ella a un ‘todo o nada’. En pocos días ha recibido un respaldo que no tuvo su predecesor para su campaña electoral de las autonómicas. El primer sábado de octubre fue Mariano Rajoy quien se acercó a la capital del Turia para asistir a un acto que se fijó como el de inicio político de los populares valencianos. A Rajoy se le ha afeado que no respaldara a Fabra en su presentación como candidato y que su gobierno desoyera en su mandato sus peticiones para mejorar la financiación autonómica.

En este acto con Rajoy no fueron pocos dirigentes quienes destacaron la ‘mano dura’ con las que la lideresa les lleva desde la debacle electoral. Y Bonig se estrenó ante un auditorio con un discurso subido en decibelios que logró poner en pie a los presentes con referencias a “la gran nación que se llama España” hechas una semana después de las elecciones catalanas. La presidenta de los populares valencianos se caracteriza por tener un discurso apasionado (llegando a ser exaltado) frente a su antecesor, calificado por muchos por su bajo perfil político.

Rajoy ya ha dado su apoyo a la nueva lideresa.

Rajoy ya ha dado su apoyo a la nueva lideresa.

Bonig no esconde que busca el voto ideológico con un discurso que proclama el miedo al catalanismo, que tanto rédito ha dado en la Comunidad Valenciana, con fuertes críticas al nuevo gobierno de izquierdas al que califica de “radical”. De momento, el discurso tiene efecto entre los suyos. Esta semana, durante una intervención en el pleno en las Cortes en las que se aprobó por unanimidad un texto para reclamar una mejor financiación ante Madrid, volvió a poner en pie a sus diputados con un encendido discurso contra el presidente valenciano, Ximo Puig, al que le profirió el famoso imperativo de “¡Váyase!” que hizo famoso José María Aznar durante su oposición a Felipe González. La escena del auditorio popular en pie y en aplausos era algo que pocos recordaban durante el mandato del expresidente Fabra. Falta saber si esta aparente ilusión consigue contagiar al electorado perdido.

Poco después, a los dos días de la visita de Rajoy, Bonig fue también respaldada por la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en su participación en los desayunos del Fórum Europa. En la víspera, Cospedal instó en Valencia a los militantes a dar ‘el do de pecho’ hasta las elecciones del 20-D. Génova sabe que este feudo será clave para mantener el gobierno. La situación es complicada. Una encuesta de El País auguraba una estrepitosa caída al pasar de los veinte escaños actuales a solo ocho. Como García Albiol, Bonig tiene la difícil tarea de recuperar los votos perdidos y hacer frente al ascenso que todos los sondeos pronostican para Ciudadanos.