PODEMOS

Moradas: la nueva red social de Podemos (fuera de internet)

Pretenden "desbordar" el concepto de las Casas del Pueblo del PSOE. Tendrán bar, tienda, actividades culturales y de partido.

La primera Morada de Podemos está en el barrio de Arganzuela (Madrid). /

La primera Morada de Podemos está en el barrio de Arganzuela (Madrid). /

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Varios obreros trabajan sin descanso al sur del centro de Madrid. Los sacos de arena y los ladrillos se amontonan en un local de 460 metros cuadrados estructurado en tres espaciosas plantas. En unas semanas, este espacio lleno de polvo y eco se convertirá en la primera Morada de Podemos, un proyecto piloto en el que el partido de Pablo Iglesias tiene puestas muchas esperanzas.

Podemos pretende que las Moradas sean a la vez un lugar de reunión para sus bases, un centro cultural y un bar. Estarán abiertas todos los días y en ellas podrán reunirse los círculos y se organizarán seminarios y conferencias. También habrá obras de teatro, conciertos o exposiciones.

La idea que impregna estos centros es la de “hacer honor a la famosa transversalidad de Podemos, que no es sólo ideológica sino que pretende llegar a distintos públicos y distintos intereses”, explica Jorge Lago, responsable del Instituto 25M, la fundación de la que dependen. Los locales son de Podemos, pero estarán abiertos a los vecinos del barrio, también a los que no compartan su ideario político, promete.

Jorge Lago, responsable del Instituto 25M, la fundación de Podemos. /

Jorge Lago, responsable del Instituto 25M, la fundación de Podemos. /

Renacimiento y colonia

El primero de ellos es el de Arganzuela, un barrio de clase media al sur del centro neurálgico de la capital. Está en la calle Fernando Poo, dedicada a un explorador portugués del Renacimiento que después dio nombre a una excolonia española en África. Un bar y una tienda recibirán al visitante, que podrá bajar a un sótano reservado para actividades culturales o subir a un primer piso donde habrá salas de reuniones.

El proyecto recuerda por conexión con un partido al de las Casas del Pueblo, que el PSOE comenzó a poner en marcha hace un siglo, o las Herriko Tabernas de la izquierda abertzale. Lago dice no haber estado en ninguna de ellas y duda de que esos centros sean tan ambiciosos como el que impulsa su formación.

Las Moradas aceptarán un número de socios, que ayudarán a financiar el centro y se beneficiarán de descuentos en sus actividades. Según el proyecto de Podemos, habrá un número similar a la mitad del aforo. El límite se fija “para garantizar que los socios tienen acceso a las actividades pero que no se programa sólo para ellos sino que es un espacio que se abre a la ciudadanía”, explica Lago.

En el sótano de la Morada habrá teatro, conciertos y exposiciones. /

En el sótano de la Morada habrá teatro, conciertos y exposiciones. /

Los socios: 18,30 euros al mes

En la Morada de Arganzuela, que quiere empezar a funcionar a finales de mes, caben 200 personas, por lo que habrá unos “100 o 120 socios” que pagarán 18,30 euros al mes. ¿Una cuota muy elevada? Lago hace la cuenta en cervezas al aludir a su círculo (de amigos) en el que muchos gastan cantidades generosas. “Como socio tienes descuento en todo. Si gastas unos 70-80 euros al mes en cerveza, teatro o conciertos en la Morada, prácticamente lo has rentabilizado”, explica. Además, los socios garantizan la viabilidad del proyecto y el pago del alquiler, que en el primer local asciende a 2.000 euros al mes. 

Otro de los atractivos que según Podemos tiene el centro es la toma de decisiones. Las Moradas tendrán un Consejo en el que estarán representados los socios, cuyo peso será del 40% a la hora de votar qué proyectos se llevan a cabo. El partido y sus dirigentes también estarán representados. El Instituto 25M, la fundación de Podemos, tendrá un 20 o 25% del peso, los círculos otro tanto y las direcciones locales y autonómicas el resto.

Lago asegura que estos locales no tienen por objetivo financiar al partido, aunque sí contribuirán a ello. Las bases podrán reunirse en las Moradas, evitando el alquiler de otros espacios. El trabajo de voluntarios atendiendo el bar o colaborando en actividades culturales permitirá un retorno en metálico para iniciativas políticas, explica. Este proyecto piloto empleará a 4 o 5 personas y la intención es que sea autosuficiente. Sólo en caso de que gane dinero, “se reinvertirá en las actividades”, según el dirigente.

¿Un centro de adoctrinamiento?

¿Será un centro de adoctrinamiento? ¿Un lugar reservado a Podemos? Son críticas “sin fundamento desde el momento en el que serán hechas por gente que no va a pasar por aquí casi nunca”, dice Lago. Las Moradas “no van a ser espacio de Podemos para Podemos” sino que pretenden un debate abierto que “no se da casi en ningún lado”. Lago reta a aquel que haga esa crítica a que vaya. ”Le montamos una mesa sobre espacios políticos hoy y lo debatimos”, propone.

Según Lago, no puede haber un cambio social sino hay además uno cultural. Por eso, en las Moradas habrá todo tipo de actividades, siempre atendiendo a una “transversalidad que no sólo consiste en que toque Estopa y un cuarteto de cuerda haciendo Schönberg”, ejemplifica. “No estaría mal”, bromea, ya que “se pueden generar ecos interesantes y descubrir que al dodecafonismo no le viene mal algo de rever natural”.

La Morada quiere comenzar a funcionar en noviembre. /

La Morada quiere comenzar a funcionar en noviembre. /

¿Qué tipo de acto podría ser un ejemplo de la programación? En este momento, Lago programaría una jornada sobre la crisis de los refugiados, que podría contar con “una exposición de fotografía de Olmo Calvo, que ha estado en Siria”, junto a una sesión de música “techno, con mezclas de Oriente Medio, por ejemplo palestinas”, explica. “En lugar de hacer una conferencia coñazo, arquetípica, plañidera sobre la guerra de Siria… ¿por qué no mezclamos todo eso en una jornada completa donde hay fotografía, música, una explicación intelectual de los orígenes del conflicto, donde lo cultural esté mezclado con lo social y lo político?”, se pregunta.

La primera de muchas

Su intención es “desbordar” los contenidos clásicos, porque Podemos no se ajusta a un tipo de artista. “Lo ideal es que puedas encontrarte a los Guacamayos pinchando cumbia electrónica después de haber escuchado una apuesta del mundo hard-core heavy madrileño y antes de ver una apuesta más acústica de Juan Perro, por ejemplo”, dice.

En el fondo, Podemos busca ampliar su base y su presencia social con una red de centros que le garanticen una penetración complementaria o paralela a la de las redes sociales.

“Siempre se dice que las redes sociales han sido fundamentales. Es verdad. El trabajo de redes ha sido impecable. Pero lo que era impecable era el proyecto. Las redes han facilitado mucho que llegara a la gente, pero si no tienes una gran idea, las redes sociales no funcionan ni te venden un producto”.

Las elecciones generales son un factor que está haciendo que crezca la demanda, tanto que Podemos espera que se inicie el proceso de apertura de otros 10 o 15 centros en las próximas semanas. Además, la presencia en la calle es algo que le viene bien a un partido que ha cometido errores en los últimos meses que han caminado de la mano con una bajada en las encuestas. Con los nuevos locales, el partido de Pablo Iglesias espera también recuperar el pulso.