ELECCIONES GENERALES 2016

Los tres escenarios posibles del PSOE en la noche electoral

Sánchez aún sueña con ser presidente. Este domingo podría acariciar la Moncloa o la retirada política

Sánchez, este viernes en Sevilla, en el último mitin de su campaña.

Sánchez, este viernes en Sevilla, en el último mitin de su campaña.

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"Hemos hecho historia, hemos hecho presente y el futuro es nuestro", dijo Pedro Sánchez en la noche del 20 de diciembre. De esa frase, que causó una oleada de críticas internas, se acabó arrepintiendo. El PSOE había hecho "historia”, pero por su pésimo resultado electoral de 90 diputados, que empeoraba la marca de Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011.

Durante la jornada del 20 de diciembre, que más que con un resultado acabó con un gran interrogante, dirigentes territoriales del PSOE se intercambiaron mensajes, muy nerviosos sobre un resultado que pensaban que podía ser aún un poco peor de lo que finalmente fue. Al final, escucharon a Sánchez, que habló desde Ferraz, y ninguno optó por decir lo que varios de ellos tenían ya asumido: que el liderazgo del partido tenía que renovarse.

La historia que vino después es conocida. Sánchez reivindicó que podía aspirar a formar Gobierno y desactivó con esa esperanza cualquier navajazo interno que hiriese de muerte su mandato. El Comité Federal socialista puso las líneas rojas de la negociación (veto al PP, veto a los partidos independentistas) y la complejidad del pacto a tres acabó por hacerlo descarrilar. ¿Qué pasará ahora? Tres son los escenarios para el PSOE. Casi todos avanzan turbulencias en el partido.

1.- Suma suficiente de PP y Ciudadanos

Las encuestas no apuntan en esa dirección, pero si el PP y Ciudadanos suman alrededor de 170 diputados, el PSOE podría respirar aliviado. Seguiría en la oposición, pero evitaría tener que decidirse por alguna de las otras opciones, algunas muy dolorosas. En esta legislatura, PP y Ciudadanos sumaban 163 escaños, lejos de la mayoría absoluta de 176 diputados en el Congreso.

Una suma suficiente alejaría al PSOE del foco, que probablemente quedaría puesto en la presidencia del Gobierno. Albert Rivera ha dicho que no apoyará un Gobierno en el que esté Mariano Rajoy y algunos de sus ministros más cercanos. Fuera segundo o tercero (si Podemos da el sorpasso), el PSOE tendría tiempo para regenerarse, decidir si renueva su liderazgo y tratar de recuperar la confianza perdida desde que comenzó a notarse lo peor de la crisis.

2.- Repetición del escenario actual

Es el sueño de Pedro Sánchez y el equipo de Ferraz, que confía en un resultado similar al del 20D. Es decir: que PP y Ciudadanos no sumen, que el PSOE sea segunda fuerza y que falten escaños para que se pueda conformar conformar un Ejecutivo sólo con el partido de Pablo Iglesias. El mismo escenario podría llevar a Sánchez a intentar, de nuevo, el pacto a tres con Podemos y Ciudadanos que ya naufragó en la legislatura que ahora acaba.

La esperanza de Sánchez es que Podemos no bloquee en esta ocasión su Gobierno, porque eso significaría volver a las urnas por tercera vez, un pecado del que nadie quiere ser responsable. Jordi Sevilla, que sueña con ser vicepresidente económico del nuevo Gobierno, sugirió en un tuit confuso que un renovado acuerdo de Sánchez con Rivera, que sumaría más escaños que ninguna otra combinación para la investidura, podría lograr la abstención de Podemos o el PP.

3.-Ser tercero en escaños, pero sumar con Podemos

Es el escenario más endiablado para el PSOE: la tormenta perfecta. Si se cumplen algunas encuestas, la suma del PSOE y Unidos Podemos podría acercarse a los 176 escaños. Aunque no los logre, si se queda cerca de los 170, un pacto con partidos como el PNV podría sellar la alianza. Los socialistas han dicho que no pactarán con independentistas, así que el pacto con Podemos sólo podría plantearse sin ellos. Y eso implica una mejoría respecto a los 161 diputados que PSOE, Podemos, sus confluencias e IU sumaron el 20 de diciembre. 

Ser tercero en escaños implicaría, con toda probabilidad, la marcha de Sánchez. Sería el responsable histórico de la pérdida de un lugar preeminente para los socialistas en la política española. El PSOE podría nombrar una gestora mientras renueva su liderazgo, pero ese equipo tendría que decidir el futuro del país. La situación del PSOE sería muy frágil y con dos frentes abiertos, uno interno y otro externo.

Las opciones serían pactar con Podemos y colocar a Pablo Iglesias en la Moncloa o abstenerse para que Gobierne el PP y convertir a Podemos en el líder de la oposición, con el riesgo de acabar siendo asimilado al PP como integrante de una gran coalición más o menos explícita.