ELECCIONES GENERALES 2016

Alerta en el PSOE: el CIS puede consagrar a Podemos como voto útil

Ferraz espera que la encuesta actúe como revulsivo y despierte a su electorado durante la campaña

Sánchez, en los Teatros Luchana de Madrid en un acto organizado por la revista Mongolia.

Sánchez, en los Teatros Luchana de Madrid en un acto organizado por la revista Mongolia.

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"Hemos hecho historia, hemos hecho presente y el futuro es nuestro", dijo Pedro Sánchez en la noche del 20 de diciembre. Pocos en el PSOE le perdonan esa frase porque el partido acababa de cosechar el peor resultado de toda la democracia, convirtiendo los 110 diputados de Alfredo Pérez Rubalcaba en un éxito de otra era. Una mayoría de dirigentes autonómicos culpaban a Sánchez por la debacle. Pero esa frase se entendía de otra manera si se atendía a las encuestas que durante parte de la campaña pronosticaron el sorpasso por parte de Ciudadanos o Podemos o hasta un cuádruple empate. Sánchez no había vencido a Mariano Rajoy, pero sí a los sondeos. Y eso era, para él, salvar los muebles en una situación muy difícil. 

Ahora, el líder del PSOE está convencido de que volverá a imponerse ante la demoscopia y, quizás por ello, exhibió una sorprendente tranquilidad en los Teatros Luchana de Madrid, donde tenía que responder a las siempre ácidas preguntas de la revista Mongolia. "No sé ni cómo ha aceptado", explicaban algunos de los responsables de la revista antes de que comenzase el acto. Este jueves de inicio de campaña ha sido un día nefasto para la estrategia del PSOE. Sánchez acumulaba además un percance familiar que lo mantuvo unas horas fuera de la campaña. Pero llegó, tiró de sonrisa y confió en los ciudadanos porque "tratan mucho mejor a los socialistas que las empresas demoscópicas".

Un problema en el discurso

El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no ha tratado mal al PSOE sino algo peor: ha herido gravemente la credibilidad de los mensajes que Sánchez repite en todas sus intervenciones. Si el electorado asume que el partido puede quedar tercero, la sangría puede ser imposible de contener. De hecho, el PP y Podemos ya han comenzado a apelar al voto útil para vaciar de votos al PSOE. Podemos quiere capitalizar el voto de cambio frente a Rajoy y el PP aspira a rascar parte del electorado más moderado y antiPodemos para frenar a Pablo Iglesias. La letalidad del CIS no reside precisamente en el negro panorama que dibuja sino en su potencia para empeorarlo aún más ahora que comienza la campaña. "El voto útil nos va a matar", augura un candidato del PSOE.

Los datos son demoledores. Unidos Podemos aventaja en 4,3 puntos a los socialistas y el sorpasso se daría también claramente en escaños. No ganaría las elecciones en ninguna comunidad autónoma, ni en Andalucía ni en Extremadura, donde se impuso al PP el 20 de diciembre. El PSOE no recuperaría terreno respecto a diciembre en ninguna provincia salvo en Málaga, con un diputado más. Desaparecería de algunos territorios. En Euskadi sólo obtendría un diputado, por Guipúzcoa. Patxi López pasaría de presidir el Congreso de los Diputados a quedarse fuera de él. Sánchez pasaría de someterse a la investidura a tener que decidir si aupa a Rajoy o a Iglesias a la Moncloa.

La explicación de Ferraz

En el PSOE se esperaba que el CIS pusiera fin a semanas de encuestas adversas y recordaba que el informe público cuenta con muchas más entrevistas y suele acertar más que otras. Ahora, el barómetro ha pasado a ser irreal para los socialistas, que recuerdan que el trabajo de campo se hizo en plena "burbuja informativa" favorable a Unidos Podemos, que acababa de sellar su acuerdo. "El CIS estima al PSOE un 21.2% y la otra vez estimó un 20.8%. El resultado fue del 22%", recuerdan fuentes cercanas a la estrategia de Sánchez. "Todo depende de la movilización del electorado socialista. A ellos nos queremos dirigir", explican. 

El PSOE no tiene previsto hacer grandes giros en la estrategia. Y eso que en el interior del partido se especula con varios golpes de timón, como dejar claro que nunca se apoyará a Iglesias si se somete a la investidura o que Sánchez dejará gobernar a la lista más votada. "Albert Rivera cambió su estrategia en plena campaña y mira lo que le pasó", explican desde el entorno de Sánchez. "Tenemos que seguir con nuestra campaña llena de propuestas y en positivo. La gente despertará", confía otro responsable socialista cercano al candidato. 

El CIS, ¿un revulsivo?

El PSOE le da la vuelta a las interpretaciones sobre el voto útil y la polarización y considera que el propio CIS puede servir como revulsivo. Los socialistas creen que se le dan bien las rectas finales de la campaña y que gran parte de su electorado acudirá a las urnas horrorizado ante la posibilidad de que siga gobernando Rajoy o lo logre Iglesias. "Cuando la gente asuma que esas son las opciones, se levantará, No hay que olvidar que tenemos muchas agrupaciones, muchos alcaldes y presidencias autonómicas y mucha historia. No nos fallarán", confía un miembro del equipo de Sánchez.

"Yo tengo el pulso de la calle, de lo que la gente siente en la calle, sé que algunos se están emborrachando de encuestas", advirtió la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, cuyo peso podría verse mermado si el PP gana en votos. "Que nadie olvide que el PSOE es mucho PSOE, y que la campaña aún no ha empezado". Frente a tantos datos adversos, el PSOE se entrega a las corazonadas, alimentadas por una confianza en la participación pese a la época estival y en que hay más de un 30% de votantes indecisos, según indica el propio CIS. Es ahí, en el corazón de su electorado y en la emoción que tratan de despertar, donde el PSOE cree que puede remontar y acabar venciendo, al menos, de nuevo a los sondeos.