PODEMOS

IU y Podemos se enredan por las listas en Andalucía a punto de expirar el plazo

La gestión de las candidaturas de Anguita y Cañamero revela presiones y nervios en una plaza clave. 

Julio Anguita y Pablo Iglesias, en un acto reciente en Córdoba.

Julio Anguita y Pablo Iglesias, en un acto reciente en Córdoba. Efe

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Una vez hecho el reparto de puestos de salida en las candidaturas entre Podemos e IU, todo parecía indicar que las listas no presentarían problema alguno. La lógica llevaba a pensar que quienes eran válidos hace seis meses, ahora lo eran de nuevo y sólo habría que variar posiciones en el caso de IU: quien antes era número uno, sería el dos o el tres. Pero no ha sido así, ha habido nombres de quita y pon y algunos de lo más sonado. De hecho, se sigue negociando con la calculadora en una mano y los resultados del 20D en la otra. Nada está cerrado y se está apurando al máximo una cuenta atrás que expira este lunes.

Es Andalucía la comunidad donde Unidos Podemos tiene más opciones de crecer y aspira, como poco, a arañar cuatro escaños más. En la comunidad ha sido más visible el complicado encaje de esta especie tetris político. Al contrario que en este juego electrónico, en el que las piezas en la parte baja son fáciles de encajar y el problema es cuando se llega al nivel superior, en las listas de Unidos Podemos ha habido problema en los dos niveles. Los dos exponentes han sido los nombres de la semana: el dirigente del SAT, Diego Cañamero, cabeza de lista por Jaén y el del excoordinador general de IU, Julio Anguita, que iba a cerrar supuestamente la lista por Córdoba.

Si el pasado viernes Anguita era confirmado por dos pesos pesados de IU y Podemos, Adolfo Barrena y Carolina Bescansa, respectivamente, horas después el propio Anguita lo desmentía a eldiario.es/Andalucía. Dejaba en evidencia una falta de comunicación interna en Podemos, más aún al explicar que ya días atrás quiso poner freno a los rumores avisando de que no cerraría lista de Córdoba a la dirección andaluza del partido morado.

El reconocimiento al oráculo

El fichaje del califa rojo vendría a ser un reconocimiento al papel jugado a favor de la confluencia, un rol casi de oráculo, ya que llamó a Alberto Garzón y a Pablo Iglesias a entenderse, enfadándose cuando no lo hicieron el 20D y celebrando ahora que sí lo han conseguido. Además, atraería a un viejo electorado y calmaría a la vieja guardia que aún no ve con buenos ojos la fusión electoral, que no de siglas por el momento. Sin embargo, aunque desde Podemos se ha negado, abría brechas internas. El sector del secretario político de la formación, Íñigo Errejón, no lo veía con buenos ojos: Anguita les coloca a la izquierda y este es más de la centralidad del tablero.

La prueba de que esto es así es que en un acto en Logroño ha entendido que es una “decisión personal” de Anguita no concurrir en las listas y, en lugar de ensalzarle como un referente, le ha rebajado a la categoría de “un militante del cambio político, como hay millones, que aportan su experiencia”. Efectivamente, experiencia aportará en la campaña electoral, en la que Anguita ha dicho que se involucrará después de que el cabeza de lista por Córdoba vaya a ser Manuel Monereo, con él soñó en 1996 el sorpasso al PSOE y ha sido uno de sus principales apoyos en su aventura del Frente Cívico Somos Mayoría.

No ha sido el único caso que ha levantado ampollas en Podemos. Con Cañamero pasó algo parecido. Mientras el líder jornalero confirmaba él mismo desde la plaza de Lavapiés que sí iría como cabeza de lista por Jaén en sustitución de Andrés Bódalo, el es exconcejal jienense encarcelado por agresión a otro exedil socialista de Jódar (Jaén) y por el que mantiene una huelga de hambre para pedir su libertad, las direcciones andaluza y nacional de Podemos no lo hacían. En una rueda de prensa conjunta ni Errejón ni la líder andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez, (esto también podría entenderse como confluencia, por la absoluta falta de química entre ambos, hasta el punto de que se esquivaron y no llegaron a compartir escenario en la campaña del 20D), fueron capaces de afirmar la incorporación de Cañamero. Hubo que esperar horas después a que el propio Pablo Iglesias se pronunciara defendiendo su idoneidad.

El problema de fondo en el caso de Cañamero es que, además de escorarles aún más a la izquierda, está su complejo historial de detenciones y asuntos pendientes con la justicia. Si saca escaño será aforado y sus causas se derivarán ahora al Tribunal Supremo, y hay quien se pregunta si puede darse el caso de una inhabilitación, y el juego quedaría entonces para quien sea el número dos por Jaén.

Otro de los escollos, pero superado con eficacia, fue el choque de trenes que supuso la elección como número uno por Almería del exJemad Julio Rodríguez. La coordinadora provincial de IU, Rosalía Martín, se rebeló y rechazó hacer campaña con “un hombre de guerra y de la OTAN”. Llegó incluso a plantear que las dos direcciones de Podemos e IU revisaran su decisión, pero al final acató la orden y tan sólo “aparcó” sus diferencias, no sus convicciones.

Puestos de IU sin confirmar

En IU esto no ha pasado, tal vez porque ha habido más hermetismo y prudencia (salvo por el tropiezo de la confirmación del fichaje de Anguita por parte del Secretario de Organización, Adolfo Barrena). Pero también ha habido baile en Andalucía en los puestos de salida. La dirección regional quería respetar las listas que hubo el 20D, de manera que sólo habría desplazamiento.

De acuerdo con este principio, el número 3 por Sevilla debería ser quien fuera meses atrás fuera candidato, Miguel Ángel Bustamante. A estas alturas, aún no está confirmado. Sí lo está la que fuera número uno por Córdoba y ahora baja un peldaño, Antonia Parrado, mientras Eva García Sempere es fichaje sorpresa e irá como número dos por Málaga. Esta última desplaza así a quienes figuraban como favoritas en las quinielas, la exconcejal del Ayuntamiento de Málaga y exportavoz en la Diputación, Toni Morillas, y la abogada y exsecretaria general de Vivienda de la Junta de Andalucía en la anterior legislatura, Amanda Meyer.

Lo que sí está asegurado que volverá al Senado con bastantes probabilidades de sacar escaño es el secretario general del Partido Comunista de Andalucía, José Manuel Mariscal. Lo hará por la provincia de Cádiz. La decisión se ha tomado en función del cálculo de probabilidades electorales: en Sevilla, que fue una de las opciones barajadas, se desestimó porque el PSOE sigue estando fuerte y, normalmente, en las candidaturas al Senado barre quien gana en la provincia. En Cádiz es dónde parece que Unidos Podemos acaricia el sueño no ya de superar al PP, sino también al PSOE y colocarse como primera fuerza política.

Quien es seguro que no irá en las listas, como ya pasó el 20D, es el secretario general del PCE, José Luis Centella. Por Málaga y por Sevilla, su nombre ha sido fuente de rumores sobre su reaparición en alguna papeleta al Senado. Al final no es así. Si en la anterior cita electoral, en los primeros intentos de la confluencia, Podemos vetó a Centella, esta vez no los ha habido, y todo parece responder a que éste no ha contado con apoyos internos.